miércoles, 1 de marzo de 2017

La dureza de él

Durante ese largo proceso de autoconocimiento, su relación con Pedro se iba endureciendo más y más.

Pedro pidió a Marina si podía ir a pedir presupuesto a una compañía de seguros para cambiar el seguro a nombre de Marina y cambiar también el coche a nombre de ella. Mientras Pedro, fue a preguntar también en otra compañía para comparar. Cuando Pedro y ella consiguieron los presupuestos Pedro le comunicó a Marina que le saldría más caro donde él había consultado:

-Bueno...Pues dónde yo he preguntado sale bien de precio y lo puedo poner a mi nombre.- dijo ella.

-Pues luego se mira también y ponemos también el coche a tu nombre porque a mí no me interesa tener tantos coches a mi nombre-.contestó Pedro.

-No voy a poner el coche a mi nombre porque a mí tampoco me interesa, ¿Como voy a justificar cómo he comprado ese coche?-preguntó la joven.

-¿Justificar qué? Pues que te lo he regalado yo y ya está- contestó él.
Marina insistió en que era algo que no sabían con certeza si habría algún problema por poner un coche a su nombre cuando no constaba que ella tuviera ningún tipo de ingreso económico. Él empezó a decirle que se estaba montando muchas películas afirmando que no pasaría nada de lo que ella pensaba. Finalmente acabaron la discusión:

-Pues cojo y dejo el coche ahí guardado y se acabó- contestó su padre voceando.

-Haz lo que quieras, tuyo es- contestó Marina.

Al pasar el fin de semana, las aguas se "calmaron" un poco. Pedro se acercó a Marina y le dijo:

-Entonces ¿vas a poner el seguro en el coche?-

-Si, el presupuesto que tengo está bien- dijo Marina.

-Pues para eso pones el seguro al que fui yo, que sale mejor-contestó Pedro.

-Pero si me dijiste que salía más caro-
-No,  sale más caro si lo pongo en mi coche, en el tuyo no...-

Marina recordaba perfectamente lo que Pedro le había dicho y no era precisamente lo que acababa de escuchar. Marina le dió el visto bueno y unas horas después cuando iba a preguntarle dónde estaba la aseguradora para realizar el seguro que él había encontrado, apareció Pedro con el seguro ya hecho.

-Toma, el seguro-dijo.
-Pero...¿No tenía que ir yo para poner el seguro a mi nombre?-dijo Marina asombrada.
-Pero chica...El seguro tiene que ser a mi nombre-contestó él subiendo el tono.

-Pero eso no me lo habías dicho..-Contestó ella.
-Si eres tú la que no quiere cambiar el coche a tu nombre-contestó él.

-¿Y qué tiene que ver eso con el seguro? Eso sí puedo cambiarlo.-

Marina estaba empezando a cabrearse, no entendía porqué su padre le ocultaba información y luego intentaba manipularla para llevar la razón y dejarla como si no se enterase de nada o fuese inútil.
Su padre salió de la habitación donde hablaban voceando y cuando Marina fue a dónde estaba Pedro éste siguió voceando a lo que Marina contestó también con esa actitud:

-¡¡Que me hables bien y no me vocees!!-

Cuando Marina salía de allí escuchó como Pedro decía:

-Sí, cómete mis mierdas hombre....-


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