El día de la graduación estaba feliz. Allí estaba toda la gente que ella quería. Estaba su chico Samuel, su hermano Rubén, Pedro,su tía Teresa y los padres de Samuel.
Sólo echó de menos la felicitación o el beso de su padre, fue el ùnico que no se acercó a ella para darle la enhorabuena y ésto le dolió mucho a Marina.
Al acabar el curso, Pedro decidió que Marina se fuera a trabajar con él ya que la jóven no encontraba trabajo. En ningún momento lo sugirió como opción simplemente dijo: -Para estar aquí sin hacer nada, te vienes a trabajar-.
Al menos, ya cobraba un poco para ir ahorrando. Marina se levantaba a las 8 y se iba al trabajo, y a las 12 se iba a casa para hacer la comida. Por la tarde volvía y estaba otras 3 horas o algo más si había más trabajo. No cotizaba, pero al menos tenía algo qué hacer mientras buscaba otra cosa. Varias veces intentó que Pedro le diese de alta, pero al final siempre le decía que no ganaba suficiente o incluso se enfadaba si se lo mencionaba. No entendía porque Rubén sí cotizaba y ella no, porqué incluso ganaba más que ella haciéndo casi el mismo trabajo...
Pensó que quizá era por machismo... A veces hacía comentarios absurdos si salían noticias de mujeres maltratadas en televisión, diciendo que porqué solo salían noticias de mujeres, cuando también exiten hombres maltratados. Llegó a decirle que si no trabajase con él, no estaría trabajando en ningún sitio... Cosa que hizo sentir a Marina como una ignorante que sólo sabía realizar bien el trabajo que le pedía su padre.
Un día le preguntó a su padre si ella ganaba poco porque se iba a las 12 para hacer la comida en casa y si era así, porqué no mandaba a su hermano a hacerla, porqué tenía que ser ella la que tuviera el sueldo más bajo. Su padre se enfadó mucho y le dijo que no le perdonaba que le estuviera echando en cara que ella se tenía que encargar de la comida. Ella no dijo eso en ningún momento, simplemente quería una respuesta a sus preguntas pero solo obtuvo gritos. También le preguntó en varias ocasiones porque no tenía ningún tipo de derecho como las horas extraordinarias, los sábados que iban que cobraban igual que el resto, o porqué les quitaba incluso la media hora del almuerzo del sueldo... Pero sólo hubo silencio.
La vida con Pedro cada vez se ponía más complicada, Marina sentía que a veces llegaba a odiarle. Todo le parecía mal, si cometían un error por pequeño que fuese siempre acababa diciendo:
- Con lo listos que sois para una cosas, para otras parecéis tontos-. Discutían casi por cualquier cosa, si uno llevaba la razón el otro aún más, y creaban una competición que no terminaba hasta que uno se rindiese.
Cuando había que quedarse más tiempo en el trabajo, Pedro siempre esperaba a decirlo en el último momento, quizá una hora antes, igualmente si había que trabajar un sábado, avisaba el día antes. En una ocasión llegó a avisar a Marina un Viernes a las 10 de la noche.
Ésto hacía enfurecer a Marina. Como era posible que después de estar todo el día juntos, no le dijera nada. Ella al expresar su enfado siempre escuchaba las respuestas de su padre que echaban aún más leña al fuego:
-¿Es que no lo estáis viendo que hay más trabajo? -.
Si le ofrecían algún trabajo a Marina le decía : -Para irte ahí y ganar eso, te quedas aquí y te lo pago yo-. Pero eso, nunca sucedía.
A pesar de todo eso, Marina empezó a sentirse anclada en el trabajo de Pedro.
Buscaba trabajo pero al mismo tiempo tenía un profundo miedo a encontrarlo. Si tenía alguna entrevista o alguna candidatura para trabajar en algún sitio, incluso llegaba a desear que no la llamasen. Se sentía totalmente incapaz de ser independiente de su padre y del trabajo en el que estaba.
Blog diseñado para matar el tiempo cuando no quieres que el tiempo te mate a tí.
lunes, 30 de enero de 2017
miércoles, 25 de enero de 2017
Ansiando salir de allí
Ya sólo le quedaba un mes y poco para terminar y pensó que no merecía la pena empezar de nuevo. Al abrir el local las cosas no cambiaron. Rosario quería que además de estar en la cocina, las chicas ejercieran de camareras. Marina y sus compañeras no tenían ni idea de cómo hechar una cerveza o poner un vino. Ella se negó rotundamente a ello, tenía miedo de fracasar, al fin y al cabo nunca se había puesto detrás de una barra y tampoco tenía interés por saber qué se sentía. Ella se repetía a sí misma una y otra vez: -Estoy aquí para aprender a cocinar en un restaurante - pero jamás le transmitió lo que pensaba. Seguían quedándose sin ingredientes incluso en el momento del servicio, la cocina era un verdadero caos. Cada una ponía de su parte todo lo que podía pero no tenían a nadie con experiencia que les guiase un poco. En el servicio, Rosario se sentaba en una silla a veces y observaba el espectáculo. Ésto ponía muy nerviosas a las chicas.
Finalmente Marina obedeció la propuesta de Rosario de realizar un servicio. La jóven sentía pánico, tan sólo el hecho de salir fuera de la cocina y ver que estaba todo lleno de gente le aterraba.
Hizo todo lo que pudo por ponerle interés y ganas, pero aún así estaba muerta de miedo... No fue capaz de echar ni una sóla cerveza bien, y aún se frustraba más por tener que pedirle a un compañero que la sirviera por ella. Rosario estuvo todo ese tiempo pendiente de ella y de cada movimiento.
Cuando hubo menos gente y Marina se empezaba a sentir algo más relajada, Rosario se acercó a ella y le dijo riéndose: - Ni tu misma te lo crees lo que estás haciendo-
Marina le contestó muy seria: -Pues no-.
Deseaba y ansiaba el día en el que saldría por la puerta de ese restaurante para no volver jamás. Aquella mujer no le gustaba y ya cada día iba con menos ganas a las prácticas.
Días antes su compañera le comentó que había hablado con Rosario y que ésta le había dicho: - Marina tiene esa actitud aquí porque tiene algún problema relacionado con lo que le pasó a su madre-
La jóven se enfadó mucho... ¿Quién era ella para juzgarla así? Recordó el momento en que aquel fontanero le dijo que tendría problemas para encontrar trabajo, recordó cuando su madre le decía constantemente que no valdría para trabajar porque era muy gansa y muy vaga y realmente aquel momento creyó que quizá todos ellos llevasen razón. Sintió una tristeza tremenda y pese a su enfado, no hizo ningún intento para pedirle alguna explicación a Rosario sobre aquello que supuestamente había dicho.
Finalmente Marina obedeció la propuesta de Rosario de realizar un servicio. La jóven sentía pánico, tan sólo el hecho de salir fuera de la cocina y ver que estaba todo lleno de gente le aterraba.
Hizo todo lo que pudo por ponerle interés y ganas, pero aún así estaba muerta de miedo... No fue capaz de echar ni una sóla cerveza bien, y aún se frustraba más por tener que pedirle a un compañero que la sirviera por ella. Rosario estuvo todo ese tiempo pendiente de ella y de cada movimiento.
Cuando hubo menos gente y Marina se empezaba a sentir algo más relajada, Rosario se acercó a ella y le dijo riéndose: - Ni tu misma te lo crees lo que estás haciendo-
Marina le contestó muy seria: -Pues no-.
Deseaba y ansiaba el día en el que saldría por la puerta de ese restaurante para no volver jamás. Aquella mujer no le gustaba y ya cada día iba con menos ganas a las prácticas.
Días antes su compañera le comentó que había hablado con Rosario y que ésta le había dicho: - Marina tiene esa actitud aquí porque tiene algún problema relacionado con lo que le pasó a su madre-
La jóven se enfadó mucho... ¿Quién era ella para juzgarla así? Recordó el momento en que aquel fontanero le dijo que tendría problemas para encontrar trabajo, recordó cuando su madre le decía constantemente que no valdría para trabajar porque era muy gansa y muy vaga y realmente aquel momento creyó que quizá todos ellos llevasen razón. Sintió una tristeza tremenda y pese a su enfado, no hizo ningún intento para pedirle alguna explicación a Rosario sobre aquello que supuestamente había dicho.
lunes, 23 de enero de 2017
Las practicas
Marina y sus compañeras empezaron a cansarse de que las prácticas en realidad se hubieran convertido en "ayudar a Rosario a abrir su restaurante". Les entregaron en la escuela de cocina una ficha con las funciones que debían aprender y desempeñar en las horas de prácticas, de las cuáles aún no habían desempeñado ninguna.
Limpiaban el local, colocaban muebles, iban a comprar material... Al cabo de un mes y medio, comenzaron a cocinar (aún sin el restaurante abierto) con ayuda de una compañera con la que aprendían juntas cada una aportando lo que sabía. Rosario no sabía nada de hostelería y constantemente se sentía "estafada" porque Marina y sus comapñeras no cumplían sus expectativas. Al fin y al cabo ninguna tenía experiencia y era difícil realizar algunas cosas sin ayuda de alguien que supiese perfectamente lo que hacía y cómo hacerlo. Además Rosario les pedía ir al restaurante algunos días de Semana Santa que no estaban reflejados en el calendario de la escuela. Marina se negó a ir esos días y fue perdiendo la confianza en Rosario.
Marina y sus compañeras empezaban a sentirse incómodas allí y la actitud de Rosario cada vez les gustaba menos. Marina observó como llamaba "tontita" a una de sus compañeras que empezaba como camarera por primera vez en su vida cada vez que hacía algo mal.
La mayoria de los días se quedaban si género para hacer las pruebas de los menús y tenían que ir al supermercado para traerlo.
Marina quería suspender las prácticas y hablar con sus profesoras para contarles lo que estaba pasando. Su compañera de cocina la apoyaba y decidió ir con ella.
Cuando Marina le contó a su familia la situación, su padre se enfadó muchísimo y llamó a Rosario por teléfono... Marina se negó varias veces, pero finalmente accedió.
Escuchó como su padre discutía con esa mujer defendiendo así a Marina. Incluso después llamó a su tutora para pedirle explicaciones de porqué estaban permitiendo que su hija hiciese las prácticas en un restaurante que aún no había abierto después de casi dos meses.
Marina y su compañera quedaron para hablar con las profesoras y con Rosario para ver si podrían llegar a alguna conclusión. Antes de entrar a una sala para la reunión, Marina y su compañera pidieron hablar a solas con su tutora, ésta le dijo que eso no sería posible asi que, tuvieron que reunirse tal y como estaba previsto con Rosario y la profesora de Técnicas culinarias.
Al entrar a la sala y ver a Rosario, Marina sintió como si alguien le hubiera tapado la boca para que no pudiera exponer su punto de vista sobre la situación. Estaba roja, con la cabeza baja y no fue capaz de hablar ni una sóla palabra mientras Rosario estaba enfurecida por la conversación que había tenido con Pedro pidiéndole explicaciones a Marina de porqué con la edad que tenía, había consentido que su padre diese la cara por ella como si fuese una niña pequeña. Marina se limitó a contestar:
-Lo hizo por defenderme, no le parece bien todo esto-
La jóven se sentía avergonzada, sus profesoras le preguntaban porque no hablaba y decía lo que pensaba, pero ella estaba bloqueada. Su compañera, la que estaba de su lado, comenzó a decir que ella no tenía ningún problema con las prácticas y quería seguir con Rosario en el restaurante. Marina se quedó atónita al escuharla, llevaban semanas molestas con varias situaciones y su compañera no parecía menos. Aún así, no le dijo nada.
Rosario salió de allí ofreciéndole una nueva oportunidad de empezar desde cero y poner cada una un poco de su parte y Marina y su compañera, se quedaron hablando con las profesoras. Su compañera empezó a decir lo que pensaba y Marina por fin, pudo decir también algunas cosas. Su tutora solo le dió dos opciones, o acaba sus prácticas o tendría que pagar en septiembre de nuevo su matrícula.
Finalmente, optó por terminar las prácticas con Rosario.
Limpiaban el local, colocaban muebles, iban a comprar material... Al cabo de un mes y medio, comenzaron a cocinar (aún sin el restaurante abierto) con ayuda de una compañera con la que aprendían juntas cada una aportando lo que sabía. Rosario no sabía nada de hostelería y constantemente se sentía "estafada" porque Marina y sus comapñeras no cumplían sus expectativas. Al fin y al cabo ninguna tenía experiencia y era difícil realizar algunas cosas sin ayuda de alguien que supiese perfectamente lo que hacía y cómo hacerlo. Además Rosario les pedía ir al restaurante algunos días de Semana Santa que no estaban reflejados en el calendario de la escuela. Marina se negó a ir esos días y fue perdiendo la confianza en Rosario.
Marina y sus compañeras empezaban a sentirse incómodas allí y la actitud de Rosario cada vez les gustaba menos. Marina observó como llamaba "tontita" a una de sus compañeras que empezaba como camarera por primera vez en su vida cada vez que hacía algo mal.
La mayoria de los días se quedaban si género para hacer las pruebas de los menús y tenían que ir al supermercado para traerlo.
Marina quería suspender las prácticas y hablar con sus profesoras para contarles lo que estaba pasando. Su compañera de cocina la apoyaba y decidió ir con ella.
Cuando Marina le contó a su familia la situación, su padre se enfadó muchísimo y llamó a Rosario por teléfono... Marina se negó varias veces, pero finalmente accedió.
Escuchó como su padre discutía con esa mujer defendiendo así a Marina. Incluso después llamó a su tutora para pedirle explicaciones de porqué estaban permitiendo que su hija hiciese las prácticas en un restaurante que aún no había abierto después de casi dos meses.
Marina y su compañera quedaron para hablar con las profesoras y con Rosario para ver si podrían llegar a alguna conclusión. Antes de entrar a una sala para la reunión, Marina y su compañera pidieron hablar a solas con su tutora, ésta le dijo que eso no sería posible asi que, tuvieron que reunirse tal y como estaba previsto con Rosario y la profesora de Técnicas culinarias.
Al entrar a la sala y ver a Rosario, Marina sintió como si alguien le hubiera tapado la boca para que no pudiera exponer su punto de vista sobre la situación. Estaba roja, con la cabeza baja y no fue capaz de hablar ni una sóla palabra mientras Rosario estaba enfurecida por la conversación que había tenido con Pedro pidiéndole explicaciones a Marina de porqué con la edad que tenía, había consentido que su padre diese la cara por ella como si fuese una niña pequeña. Marina se limitó a contestar:
-Lo hizo por defenderme, no le parece bien todo esto-
La jóven se sentía avergonzada, sus profesoras le preguntaban porque no hablaba y decía lo que pensaba, pero ella estaba bloqueada. Su compañera, la que estaba de su lado, comenzó a decir que ella no tenía ningún problema con las prácticas y quería seguir con Rosario en el restaurante. Marina se quedó atónita al escuharla, llevaban semanas molestas con varias situaciones y su compañera no parecía menos. Aún así, no le dijo nada.
Rosario salió de allí ofreciéndole una nueva oportunidad de empezar desde cero y poner cada una un poco de su parte y Marina y su compañera, se quedaron hablando con las profesoras. Su compañera empezó a decir lo que pensaba y Marina por fin, pudo decir también algunas cosas. Su tutora solo le dió dos opciones, o acaba sus prácticas o tendría que pagar en septiembre de nuevo su matrícula.
Finalmente, optó por terminar las prácticas con Rosario.
Una experiencia dolorosa
Poco a poco la burbuja en la que Marina se encontraba metida se comenzó cerrando aún más, impidiendo así encontrar una salida a la manipulación, la dependencia emocional y la actitud de su padre hacia ella. A veces le echaba en cara que aún con 25 años, siguiese viviendo en casa, que él le había dado el coche que tenía, le había pagado los estudios... Marina y su hermano se sentían inútiles cuando escuchaban que su padre les llamaba tontos, que no sabían hacer nada o cuando les preguntaba si a él le pasase algo, qué sería de ellos... Había momentos en los que el miedo les invadía si se ponía agresivo, voceaba y siempre quería llevar la razón en todo y si le llevaban la contraria se podía volver el problema más difícil de resolver del mundo. Marina se enfrentaba y entraban en una discusión con la que Pedro parecía disfrutar.
Él lo sabía todo. Y no se le podía contradecir.
En su casa cada vez había menos comunicación. Cuando comían los tres juntos sólo se escuchaba el sonido de la televisión y Marina siempre acababa enfadada por la situación, lo comunicaba pero al día siguiente todo seguía igual.
Marina nunca escuchó palabras de arrepentimiento por las cosas que Pedro le decía ni ningún gesto de cariño, afecto o apoyo en algún momento difícil.
Tres meses antes de finalizar el curso de cocina, seleccionaron a Marina y otra chica para hacer las practicas en un restaurante de nueva apertura en el que había altas probabilidades de contratacion si llegaban a un acuerdo.
Marina se sentía esperanzada, la primera impresión con la dueña había sido muy positiva. Rosario era una persona con don de gentes y seguridad en sí misma. Marina sentía admiración por las personas así. Era algo que ella anhelaba en su personalidad.
Al principio las prácticas iban bien, había un buen ambiente y aunque aún no habían empezado a cocinar porque el restaurante aún no estaba abierto, Marina y otras dos compañeras ayudaron como pudieron a Rosario desde sus conocimientos de cocina para elaborar platos, postres y organizar la cocina de la mejor manera que sabían.
Pasado un mes hicieron las pruebas de los platos y las cosas empezaron a cambiar.
Él lo sabía todo. Y no se le podía contradecir.
En su casa cada vez había menos comunicación. Cuando comían los tres juntos sólo se escuchaba el sonido de la televisión y Marina siempre acababa enfadada por la situación, lo comunicaba pero al día siguiente todo seguía igual.
Marina nunca escuchó palabras de arrepentimiento por las cosas que Pedro le decía ni ningún gesto de cariño, afecto o apoyo en algún momento difícil.
Tres meses antes de finalizar el curso de cocina, seleccionaron a Marina y otra chica para hacer las practicas en un restaurante de nueva apertura en el que había altas probabilidades de contratacion si llegaban a un acuerdo.
Marina se sentía esperanzada, la primera impresión con la dueña había sido muy positiva. Rosario era una persona con don de gentes y seguridad en sí misma. Marina sentía admiración por las personas así. Era algo que ella anhelaba en su personalidad.
Al principio las prácticas iban bien, había un buen ambiente y aunque aún no habían empezado a cocinar porque el restaurante aún no estaba abierto, Marina y otras dos compañeras ayudaron como pudieron a Rosario desde sus conocimientos de cocina para elaborar platos, postres y organizar la cocina de la mejor manera que sabían.
Pasado un mes hicieron las pruebas de los platos y las cosas empezaron a cambiar.
viernes, 20 de enero de 2017
Un títere
Mientras Marina estudiaba, a pesar de su inseguridad e introversion, consiguió hacer buenas amistades en su clase, sentía una conexión especial con alguna que otra compañera y eso le hacía sentirse bien. En una ocasión, la profesora le entregó a la jóven un exámen suspenso, era el exámen más importante de todo el curso y Marina se vino abajo. Se había esforzado al máximo por sacarlo bien y le dió mucha rabia haberlo suspendido, hasta el momento no había suspendido ninguno. Sin poder evitarlo empezó a llorar...Una de esas compañeras con las que se sentía bien, se levantó de la silla, se acercó a ella y la abrazó. Marina se sintió muy agradecida, y ese abrazo, pudo calmar al menos por un instante esa impotencia. Marina se frustraba y autocastigaba constantemente si algo salía mal, si se equivocaba o las cosas no salían como esperaba, sentía que fracasaba.
Al llegar el verano, las profesoras sugirieron si alguien quería irse a un
restaurante de otra provincia para hacer unas prácticas con un chef importante a gastos pagados.
Marina se lo comentó a Pedro y le pidió si podría ir. Al fin y al cabo era algo que le vendría bien para coger soltura y ver como es realmentente una cocina en acción y lo único que necesitaba era algo de dinero para el viaje.
Pedro dió el visto bueno y Marina organizó todo para irse. Ella y otra compañera viajarían juntas en el coche de los padres de la chica y al terminar las prácticas, Pedro las traería de vuelta.
Dias antes del viaje, Marina se iría con Samuel de vacaciones a la playa y le pidió a su compañera si podrían retrasar un día su partida. Ella aceptó diciéndole que no había ningún problema en ello y Marina avisó al chef de su día de llegada al restaurante.
La tutora llamó por teléfono a su compañera para saber como se habían organizado y ésta le explicó que saldrían un dias más tarde y que porsupuesto ya habían avisado al chef, el cuál estaba deacuerdo.
La tutora le dijo a su compañera que ella se fuese el día acordado desde el principio y que cuando Marina volviera de sus vacaciones se incorporase a las prácticas. La chica le explicó que ya se habían puesto deacuerdo para ir juntas y así ahorrarse viajes. Aún así, la profesora insistió.
La compañera de Marina la llamó para comunicarle la decisión. Marina se enfadó bastante. No entendía porque su profesora había tomado esa decisión sin consultarle nada.
Se lo contó a Pedro y éste se mostró aún más enfadado. Tanto que le prohibió a su hija irse a aquel viaje. Marina se sentía desplazada pero no quería dejar escapar aquella oportunidad. Reflexionó unos días y habló con su padre.
- Pienso que debería irme igualmente , total a mi tutora no le afecta si voy o no, en todo caso al Chef porque ya contaba conmigo-
Todo lo que Marina intentó para convencer a su padre de que no era la decisión más acertada desde su punto de vista, fue en vano.
Días después la tutora se enteró de que Marina no iba a ir al restaurante y le pidió hablar con ella. Su padre al enterarse le dijo:
-Le dices que no vas, que te tienes que venir a trabajar conmigo porque tienes que pagar la matrícula de los estudios que estás cursando-
Al escuchar eso, Marina pensó que realmente quizá era ese el motivo por el que no quería que se fuera. Aún así obedeció y a pesar de tener ya 25 años y poder tomar sus propias decisiones le dijo a su profesora lo que su padre le pidió. Incluso le escribió un mensaje al Chef para comunicárselo ya que no se veía capaz de decírselo en una llamada. Los padres de Samuel incluso, se ofrecieron para llevar a la chica al restaurante pero la decisión de Pedro era tajante.
Marina ya se había convertido en un títere cuyas cuerdas movían todos menos ella, y principalmente su padre.
Obviamente ese verano, trabajó con él para "devolverle" el dinero que le había dado para pagar su matrícula y Marina frustrada y pensando cada día como podría haber disfrutado de su experiencia en el restaurante pudo confirmar su teoría.
Al año siguiente el reconocido Chef consiguió su primera estrella Michelín y Marina se arrepintió de no haber luchado más por aquella oportunidad.
Al llegar el verano, las profesoras sugirieron si alguien quería irse a un
restaurante de otra provincia para hacer unas prácticas con un chef importante a gastos pagados.
Marina se lo comentó a Pedro y le pidió si podría ir. Al fin y al cabo era algo que le vendría bien para coger soltura y ver como es realmentente una cocina en acción y lo único que necesitaba era algo de dinero para el viaje.
Pedro dió el visto bueno y Marina organizó todo para irse. Ella y otra compañera viajarían juntas en el coche de los padres de la chica y al terminar las prácticas, Pedro las traería de vuelta.
Dias antes del viaje, Marina se iría con Samuel de vacaciones a la playa y le pidió a su compañera si podrían retrasar un día su partida. Ella aceptó diciéndole que no había ningún problema en ello y Marina avisó al chef de su día de llegada al restaurante.
La tutora llamó por teléfono a su compañera para saber como se habían organizado y ésta le explicó que saldrían un dias más tarde y que porsupuesto ya habían avisado al chef, el cuál estaba deacuerdo.
La tutora le dijo a su compañera que ella se fuese el día acordado desde el principio y que cuando Marina volviera de sus vacaciones se incorporase a las prácticas. La chica le explicó que ya se habían puesto deacuerdo para ir juntas y así ahorrarse viajes. Aún así, la profesora insistió.
La compañera de Marina la llamó para comunicarle la decisión. Marina se enfadó bastante. No entendía porque su profesora había tomado esa decisión sin consultarle nada.
Se lo contó a Pedro y éste se mostró aún más enfadado. Tanto que le prohibió a su hija irse a aquel viaje. Marina se sentía desplazada pero no quería dejar escapar aquella oportunidad. Reflexionó unos días y habló con su padre.
- Pienso que debería irme igualmente , total a mi tutora no le afecta si voy o no, en todo caso al Chef porque ya contaba conmigo-
Todo lo que Marina intentó para convencer a su padre de que no era la decisión más acertada desde su punto de vista, fue en vano.
Días después la tutora se enteró de que Marina no iba a ir al restaurante y le pidió hablar con ella. Su padre al enterarse le dijo:
-Le dices que no vas, que te tienes que venir a trabajar conmigo porque tienes que pagar la matrícula de los estudios que estás cursando-
Al escuchar eso, Marina pensó que realmente quizá era ese el motivo por el que no quería que se fuera. Aún así obedeció y a pesar de tener ya 25 años y poder tomar sus propias decisiones le dijo a su profesora lo que su padre le pidió. Incluso le escribió un mensaje al Chef para comunicárselo ya que no se veía capaz de decírselo en una llamada. Los padres de Samuel incluso, se ofrecieron para llevar a la chica al restaurante pero la decisión de Pedro era tajante.
Marina ya se había convertido en un títere cuyas cuerdas movían todos menos ella, y principalmente su padre.
Obviamente ese verano, trabajó con él para "devolverle" el dinero que le había dado para pagar su matrícula y Marina frustrada y pensando cada día como podría haber disfrutado de su experiencia en el restaurante pudo confirmar su teoría.
Al año siguiente el reconocido Chef consiguió su primera estrella Michelín y Marina se arrepintió de no haber luchado más por aquella oportunidad.
martes, 17 de enero de 2017
El bloqueo y la inseguridad
Vanesa habló con Marina para decirle si quería cambiar de grupo en la cocina. La profesora pensó que Marina podía dar más de ella, le dijo que había observado sus ganas de aprender e interés en clase y creía que su actual grupo no la beneficiaba en nada. Marina lo pensó un poco agradecida por las palabras de Vanesa y acabó cambiándose de grupo.
Las anteriores compañeras de Marina se molestaron y algunas ya no la trataban igual. Marina estaba contenta con su nuevo grupo, pero en muchos momentos parecía comportarse como si fuera la "Madre" de todas ellas. Se iban al patio y dejaban las cosas a medias, todo se lo preguntaban a ella como si siempre tuviese ese cargo de "jefa" que a veces les sugerian las profesoras que debían de tener y eso a Marina la ponía muy nerviosa. Pensó que en lugar de destacar de ella lo bueno que era lo que su profesora pretendía, tenía que poner orden en el grupo. Aún así, hubo momentos inolvidables con el grupo, como cuando ganaron un concurso de paellas en el que a algunos pareció molestarse porque les veían incapaces de haber conseguido tal cosa. Marina se sentía en el grupo de la "gente débil", la gente a la que le costaba más trabajo sacar una buena nota...(Y no es porque ella sacase malas notas) ella era la mayor de todas las compañeras pero a veces se sentía la más pequeñita. De modo que el año siguiente, comenzó en el grupo de las Mamis (como ya hemos mencionado anteriormente).
Marina se sentía agradecida con Vanesa, a pesar de no haber conseguido el propósito de dar más de ella misma. Incluso le tenía un gran aprecio y ésto le hacía sentir mucha vergüenza hacía ella, cuando hablaban se sentía insegura y se enfadaba consigo misma por sentirse así, siempre se ponía roja.
Uno de los mejores recuerdos de Marina en el curso, fue cuando fueron a Madrid a un evento de un Champagne muy caro. Ella y otras 3 chicas estuvieron ayudando a 3 de los mejores chefs del mundo y su equipo a preparar los platos para el servicio y montar platos. Marina jamás imaginó vivir una experiencia así. Recuerda el momento de decirselo a su padre...Fue una grata sorpresa que él le dejase ir. Ella no tenía solvencia económica para pagarse allí las comidas y el viaje.
Cada ayudante del Chef eligió a una de las chicas para que le ayudase durante el servicio. A Marina la escogió uno de los considerados la mano derecha del Chef. Estaba nerviosísima, quería que todo saliese perfecto. La jóven se autoexigía mucho y no quería defraudar a una persona tan importante.
Javier le explicó lo que harían y le pidió que cociese un montón de verduras que Marina no había visto jamás. Él le indicó claramente el tiempo de cocción de cada verdura y como tendría que refrescarlas y colocarlas después. Marina realizó el trabajo minuciosamente y muy concentrada, era una cosa sencilla, pero ella sabía que no permitirían ningún error.
Al cabo de un rato, Javier le echó un vistazo al trabajo que Marina estaba realizando dándole el aprobado y animándola a seguir así. Le pidió al mismo tiempo si podría vigilar unas setas que tenía en una sartén muy cerca de dónde ella cocinaba sus verduras.
La cocina estaba abarrotada, había cocineros por todas partes.Marina siguió tan concentrada en lo suyo que ni se percató de que las setas que le habían mandado vigilar se estaban quemando. Cuando Javier llegó y las vió ya era demasiado tarde, estaban totalmente calcinadas.
Javier pegó una voz y dijo un taco. Estaba bastante enfadado. Marina se quedó en shock y no fue capaz de articular ni una sola palabra. Sintió vergüenza, rabia. Javier no le regañó a pesar de todo. Simplemente volvió a colocar las más setas en la sartén y con tono amable le dijo: -Cariño, ¿Puedes darle unas vueltas a las setas de vez en cuando?- Marina que aún estaba intentando pasar aquel mal momento le contestó: -Si,claro-.
Se sentía mal, no había sido capaz de pedirle disculpas a aquel cocinero. No fue capaz, estaba totalmente bloqueada y constantemente pensaba en lo que había ocurrido. Hubo un momento en el que Javier le regaló su delantal a Marina y ella estuvo a punto de pedirle disculpas, pero nada, era como si tuviese una mordaza en la boca y no pudiera pronunciar ni una sola palabra.
Las anteriores compañeras de Marina se molestaron y algunas ya no la trataban igual. Marina estaba contenta con su nuevo grupo, pero en muchos momentos parecía comportarse como si fuera la "Madre" de todas ellas. Se iban al patio y dejaban las cosas a medias, todo se lo preguntaban a ella como si siempre tuviese ese cargo de "jefa" que a veces les sugerian las profesoras que debían de tener y eso a Marina la ponía muy nerviosa. Pensó que en lugar de destacar de ella lo bueno que era lo que su profesora pretendía, tenía que poner orden en el grupo. Aún así, hubo momentos inolvidables con el grupo, como cuando ganaron un concurso de paellas en el que a algunos pareció molestarse porque les veían incapaces de haber conseguido tal cosa. Marina se sentía en el grupo de la "gente débil", la gente a la que le costaba más trabajo sacar una buena nota...(Y no es porque ella sacase malas notas) ella era la mayor de todas las compañeras pero a veces se sentía la más pequeñita. De modo que el año siguiente, comenzó en el grupo de las Mamis (como ya hemos mencionado anteriormente).
Marina se sentía agradecida con Vanesa, a pesar de no haber conseguido el propósito de dar más de ella misma. Incluso le tenía un gran aprecio y ésto le hacía sentir mucha vergüenza hacía ella, cuando hablaban se sentía insegura y se enfadaba consigo misma por sentirse así, siempre se ponía roja.
Uno de los mejores recuerdos de Marina en el curso, fue cuando fueron a Madrid a un evento de un Champagne muy caro. Ella y otras 3 chicas estuvieron ayudando a 3 de los mejores chefs del mundo y su equipo a preparar los platos para el servicio y montar platos. Marina jamás imaginó vivir una experiencia así. Recuerda el momento de decirselo a su padre...Fue una grata sorpresa que él le dejase ir. Ella no tenía solvencia económica para pagarse allí las comidas y el viaje.
Cada ayudante del Chef eligió a una de las chicas para que le ayudase durante el servicio. A Marina la escogió uno de los considerados la mano derecha del Chef. Estaba nerviosísima, quería que todo saliese perfecto. La jóven se autoexigía mucho y no quería defraudar a una persona tan importante.
Javier le explicó lo que harían y le pidió que cociese un montón de verduras que Marina no había visto jamás. Él le indicó claramente el tiempo de cocción de cada verdura y como tendría que refrescarlas y colocarlas después. Marina realizó el trabajo minuciosamente y muy concentrada, era una cosa sencilla, pero ella sabía que no permitirían ningún error.
Al cabo de un rato, Javier le echó un vistazo al trabajo que Marina estaba realizando dándole el aprobado y animándola a seguir así. Le pidió al mismo tiempo si podría vigilar unas setas que tenía en una sartén muy cerca de dónde ella cocinaba sus verduras.
La cocina estaba abarrotada, había cocineros por todas partes.Marina siguió tan concentrada en lo suyo que ni se percató de que las setas que le habían mandado vigilar se estaban quemando. Cuando Javier llegó y las vió ya era demasiado tarde, estaban totalmente calcinadas.
Javier pegó una voz y dijo un taco. Estaba bastante enfadado. Marina se quedó en shock y no fue capaz de articular ni una sola palabra. Sintió vergüenza, rabia. Javier no le regañó a pesar de todo. Simplemente volvió a colocar las más setas en la sartén y con tono amable le dijo: -Cariño, ¿Puedes darle unas vueltas a las setas de vez en cuando?- Marina que aún estaba intentando pasar aquel mal momento le contestó: -Si,claro-.
Se sentía mal, no había sido capaz de pedirle disculpas a aquel cocinero. No fue capaz, estaba totalmente bloqueada y constantemente pensaba en lo que había ocurrido. Hubo un momento en el que Javier le regaló su delantal a Marina y ella estuvo a punto de pedirle disculpas, pero nada, era como si tuviese una mordaza en la boca y no pudiera pronunciar ni una sola palabra.
viernes, 13 de enero de 2017
Volviendo a sentir
Los primeros sentimientos que se le vinieron a la cabeza fueron muy relacionados con su infancia, sintió que aún era esa niña que los demás apartaban y que la trataban como "inocente", sintió vergüenza y sintió mucha rabia de sentir todo aquello. Parecía como si los años no hubiesen pasado, como si no hubiese crecido, como si siguiera siendo aquella niña maltratada.
Constantemente miraba la puerta de aquella sala en la que se encontraba con todas sus compañeras, queriendo salir corriendo de allí y que la dejasen en paz. La profesora le preguntó a Marina en que grupo prefería ir, a ella ya le daba igual... Finalmente decidió quedarse en el grupo dónde estaban las de mayor edad, el grupo al que llamaban las Mamis.
En éste grupo había sólo dos chicas que tenían una edad cercana a la suya, el resto estaba entre los 34 hasta rondando los 50. Marina estaba agusto con ellas. El anterior año, estuvo en un grupo en el que se llevaba bien con todas pero se impacientaba cuando las cosas iban despacio, la gente ponía menos interés...
Una de las profesoras con las que a Marina más vergüenza le daba hablar (incluso a veces le temblaba la voz y se ponía muy nerviosa llegando a ponerse roja) observó la actitud de ella y decidió hacerle una propuesta.
Constantemente miraba la puerta de aquella sala en la que se encontraba con todas sus compañeras, queriendo salir corriendo de allí y que la dejasen en paz. La profesora le preguntó a Marina en que grupo prefería ir, a ella ya le daba igual... Finalmente decidió quedarse en el grupo dónde estaban las de mayor edad, el grupo al que llamaban las Mamis.
En éste grupo había sólo dos chicas que tenían una edad cercana a la suya, el resto estaba entre los 34 hasta rondando los 50. Marina estaba agusto con ellas. El anterior año, estuvo en un grupo en el que se llevaba bien con todas pero se impacientaba cuando las cosas iban despacio, la gente ponía menos interés...
Una de las profesoras con las que a Marina más vergüenza le daba hablar (incluso a veces le temblaba la voz y se ponía muy nerviosa llegando a ponerse roja) observó la actitud de ella y decidió hacerle una propuesta.
miércoles, 11 de enero de 2017
Estudiando cocina
Sin darse cuenta Marina estaba siendo victima de una dependencia emocional hacia su padre.
Un tiempo después cansada de buscar trabajo y no encontrar nada, decidió estudiar cocina durante 2 años. Al principio se hizo muy amiga de una compañera pero poco a poco se fueron alejando. Fue una gran época. A pesar de no tener claro si se dedicaría a ello cuando saliese de la escuela, ponía mucho interés en aprender y disfrutaba. Pero también hubo algunos momentos dificiles.
Había que formar los grupos que durante todo un año realizarían la parte práctica como un equipo en la cocina. Únicamente consistía en atender las explicaciones del profesor y realizar varias recetas, cada día uno ejercería de jefe de cocina dando instrucciones a los demás compañeros sobre que hacer, otorgando a cada uno su función.
En el momento de organizarse para determinar los equipos, Marina y la chica con la que se había distanciado, se encontraron con que estaban solas. Los grupos tenían que ser de 5 o 6 personas y sus compañeros ya se habían organizado entre ellos. Marina se sintió frustrada. No entendía porqué le habían dado de lado, se llevaba bien con casi todas sus compañeras, no pudo sostener esa rabia y se echó a llorar.
Un tiempo después cansada de buscar trabajo y no encontrar nada, decidió estudiar cocina durante 2 años. Al principio se hizo muy amiga de una compañera pero poco a poco se fueron alejando. Fue una gran época. A pesar de no tener claro si se dedicaría a ello cuando saliese de la escuela, ponía mucho interés en aprender y disfrutaba. Pero también hubo algunos momentos dificiles.
Había que formar los grupos que durante todo un año realizarían la parte práctica como un equipo en la cocina. Únicamente consistía en atender las explicaciones del profesor y realizar varias recetas, cada día uno ejercería de jefe de cocina dando instrucciones a los demás compañeros sobre que hacer, otorgando a cada uno su función.
En el momento de organizarse para determinar los equipos, Marina y la chica con la que se había distanciado, se encontraron con que estaban solas. Los grupos tenían que ser de 5 o 6 personas y sus compañeros ya se habían organizado entre ellos. Marina se sintió frustrada. No entendía porqué le habían dado de lado, se llevaba bien con casi todas sus compañeras, no pudo sostener esa rabia y se echó a llorar.
lunes, 9 de enero de 2017
La reaccion
Aún sabiendo la reacción que tendría su padre cuando le contase la vivencia de la entrevista, Marina decidió que él lo supiera. Pedro se quedó callado por un instante al escucharla y después le pidió el número del fontanero a su hija. Ella le insistió en no dárselo pero finalmente cedió. Pedro estaba muy enfadado. Llamó al fontanero y hasta le amenazó con denunciarlo diciéndole que quién era él para ejercer de psicólogo y como se atrevía a dar un diagnóstico sobre el estado mental de su hija. Marina lo escuchó vocear varias veces. Su padre no era de los que hablaban pacíficamente.
Después de ésto, Marina se arrepintió de haberle dado el número a su padre. Sabía que probablemente llevase razón pero no veía necesario perder el tiempo de esa manera y al fin y al cabo no era una niña, y se sentia culpable por dejar que Pedro se entrometiera.
Al cabo de unas horas, recibió un email de la empresa para decirle que no había sido seleccionada para el puesto.
Después de ésto, Marina se arrepintió de haberle dado el número a su padre. Sabía que probablemente llevase razón pero no veía necesario perder el tiempo de esa manera y al fin y al cabo no era una niña, y se sentia culpable por dejar que Pedro se entrometiera.
Al cabo de unas horas, recibió un email de la empresa para decirle que no había sido seleccionada para el puesto.
jueves, 5 de enero de 2017
Una entrevista fuera de lo normal
Marina se concentró en el cuestionario aún viendo preguntas que no entendía porqué querría saberlas alguien que sólo te necesita para hacer facturas, ordenar y limpiar. Preguntas cómo ¿Cuántos miembros sois en tu familia?
¿Qué haces en tu tiempo libre?... Etc.
Mientras la joven contestaba, el entrevistador hablaba con alguien por el ordenador. Éste giró la pantalla en la que había una Webcam y sin decir nada la dirigió hacia Marina.
Ella tenía la cabeza mirando el cuestionario y lo miró de reojo, se quedó bloqueada y no supo que decir, aunque por dentro no le gustó ni un pelo esa actitud hacia ella. Terminó el cuestionario y se lo entregó al fontanero. Esa entrevista pintaba mal...
Cuándo vió la respuesta de los miembros de la familia de Marina le preguntó quiénes eran y que fue de su madre. Marina le explicó que había fallecido por decisión propia sin pensar en las consecuencias que podría traerle dar esa información. Al fontanero parecía no importarle ya el resto de preguntas que había en esas hojas y empezó a preguntarle si lo había superado y cosas así. Sacó libros de las sucias estanterias y comenzó diciéndole que le sería imposible encontrar un trabajo por la situación en la que estaba, su madre había muerto hacía poco y ella aún no lo había superado. Le explicó que él leía mucho sobre psicología y claramente Marina tenía un trastorno obsesivo-compulsivo. Incluso le recomendó visitar a una psicóloga de confianza.
Marina estaba en shock. Todo aquello era subrealista pero sin embargo no fue capaz de articular ni una sola palabra mientras aquel extraño hombre soltaba por su boca todo lo que le apetecía dando incluso un diagnóstico del estado mental de ella. El fontanero que supuestamente le iba a hacer una simple entrevista y no la iba a analizar psicologicamente, lo estaba haciendo y lo peor es que ella no hacía nada para impedirlo.
Marina salió de allí intentando asimilar lo que acababa de presenciar y sintiéndose culpable por haber dejado que ese hombre se atreviera a juzgarla.
¿Qué haces en tu tiempo libre?... Etc.
Mientras la joven contestaba, el entrevistador hablaba con alguien por el ordenador. Éste giró la pantalla en la que había una Webcam y sin decir nada la dirigió hacia Marina.
Ella tenía la cabeza mirando el cuestionario y lo miró de reojo, se quedó bloqueada y no supo que decir, aunque por dentro no le gustó ni un pelo esa actitud hacia ella. Terminó el cuestionario y se lo entregó al fontanero. Esa entrevista pintaba mal...
Cuándo vió la respuesta de los miembros de la familia de Marina le preguntó quiénes eran y que fue de su madre. Marina le explicó que había fallecido por decisión propia sin pensar en las consecuencias que podría traerle dar esa información. Al fontanero parecía no importarle ya el resto de preguntas que había en esas hojas y empezó a preguntarle si lo había superado y cosas así. Sacó libros de las sucias estanterias y comenzó diciéndole que le sería imposible encontrar un trabajo por la situación en la que estaba, su madre había muerto hacía poco y ella aún no lo había superado. Le explicó que él leía mucho sobre psicología y claramente Marina tenía un trastorno obsesivo-compulsivo. Incluso le recomendó visitar a una psicóloga de confianza.
Marina estaba en shock. Todo aquello era subrealista pero sin embargo no fue capaz de articular ni una sola palabra mientras aquel extraño hombre soltaba por su boca todo lo que le apetecía dando incluso un diagnóstico del estado mental de ella. El fontanero que supuestamente le iba a hacer una simple entrevista y no la iba a analizar psicologicamente, lo estaba haciendo y lo peor es que ella no hacía nada para impedirlo.
Marina salió de allí intentando asimilar lo que acababa de presenciar y sintiéndose culpable por haber dejado que ese hombre se atreviera a juzgarla.
miércoles, 4 de enero de 2017
Consecuencias de empleo
Cansada de no encontrar trabajo de lo que ella quería y de dejar escapar oportunidades por la influencia de su padre, como aquella vez en que la llamaron de una población cercana también para una farmacia y ella esperó la aprobación de Pedro y al final la rechazaron por no tener experiencia, decidió estudiar un curso del paro de ayudante de cocina. Todo empezó muy bien, le gustaba y comenzó a hacer nuevas amistades, pero la jóven empezó a agobiarse, tenía que llevar la casa, hacer la comida e ir al curso por la mañana. Pedro le empujó en la decisión de dejarlo sino podía con todo y al final ella terminó obedeciendo.
Pasó el verano disfrutándo con Samuel. Se iba a los pueblos con su coche para repartir Curriculums.
En una ocasión la llamaron para una entrevista en el pueblo de al lado. El puesto era para Técnico Administrativo.
Marina entró en la habitación donde le harían la entrevista. Estaba llena de montones de documentos y un poco sucia. La empresa era de fontanería y los dueños eran dos hermanos de unos 40 años. Uno de ellos le pidió a Marina que tomase asiento muy amablemente. El hermano de éste apareció y se sentó frente a ella. Marina estaba nerviosa, era su primera entrevista.
El fontanero le explicó brevemente las funciones que desempeñaría la persona seleccionada (entre ellas estaba porsupuesto limpiar aquella habitación). Después le entregó a Marina unas 6 o 7 hojas llenas de preguntas, y le explicó que no quería analizarla psicológicamente ni mucho menos, pero le parecía buena opción hacer la entrevista por escrito y luego la leeria con ella para resolver sus dudas.
Pasó el verano disfrutándo con Samuel. Se iba a los pueblos con su coche para repartir Curriculums.
En una ocasión la llamaron para una entrevista en el pueblo de al lado. El puesto era para Técnico Administrativo.
Marina entró en la habitación donde le harían la entrevista. Estaba llena de montones de documentos y un poco sucia. La empresa era de fontanería y los dueños eran dos hermanos de unos 40 años. Uno de ellos le pidió a Marina que tomase asiento muy amablemente. El hermano de éste apareció y se sentó frente a ella. Marina estaba nerviosa, era su primera entrevista.
El fontanero le explicó brevemente las funciones que desempeñaría la persona seleccionada (entre ellas estaba porsupuesto limpiar aquella habitación). Después le entregó a Marina unas 6 o 7 hojas llenas de preguntas, y le explicó que no quería analizarla psicológicamente ni mucho menos, pero le parecía buena opción hacer la entrevista por escrito y luego la leeria con ella para resolver sus dudas.
Las primeras consecuencias
La carta a los "Reyes Magos" no hizo ningún efecto. Al principio parecía que algo iba a cambiar en sus actitudes, pero no fue así. Marina seguía enfadada siempre por el poco interés que tenían en colaborar en la casa, y al final, la mayoría de las tareas, le tocaban a ella.
Marina empezó a convertirse en una persona insegura, en una niña encerrada en el cuerpo de una mujer. Se ponía roja casi con cualquier cosa, y aunque era algo involuntario que no podía controlar, le afectaba a su estado de ánimo. Recordaba aquella ocasión cuando realizando las prácticas en una farmacia, un cliente le pidió cambiar un billete y ella le dió todo el cambio que había en la caja pensando que quizá tenían cambio en otro cajón. Su compañera, que trabajaba allí desde hace años empezó a regañarle y a decirle que ahora tenían un problema porque se habían quedado sin cambio.
Marina vió reflejada a su madre en aquella chica. Le pareció exagerada su reacción, tanto que ella se quedó bloqueada y no fue capaz de responderle. Solo agachó la cabeza y se fue. Depués la compañera se lo contó a la jefa y Marina se sintió aún peor. No creía que fuese algo tan importante como para llegar a ese punto.
A los quince dias, Marina tenía que asistir a una tutoria para contar que tal le había ido en la farmacia.
Cuando le contó a la profesora la anécdota con su compañera, sintió vergüenza, se empezó a poner roja y ya no sabía si era más esa vergüenza por la anécdota o por el hecho de que toda la clase y aquella profesora la estaban mirando y eso le ponía muy nerviosa. Fue un momento amargo. Su profesora quedó sorprendida por la reacción que tuvo en la farmacia: -No pensé tú que fueses así.
La verdad es que no era la primera vez que escuchaba aquella frase.
Marina empezó a convertirse en una persona insegura, en una niña encerrada en el cuerpo de una mujer. Se ponía roja casi con cualquier cosa, y aunque era algo involuntario que no podía controlar, le afectaba a su estado de ánimo. Recordaba aquella ocasión cuando realizando las prácticas en una farmacia, un cliente le pidió cambiar un billete y ella le dió todo el cambio que había en la caja pensando que quizá tenían cambio en otro cajón. Su compañera, que trabajaba allí desde hace años empezó a regañarle y a decirle que ahora tenían un problema porque se habían quedado sin cambio.
Marina vió reflejada a su madre en aquella chica. Le pareció exagerada su reacción, tanto que ella se quedó bloqueada y no fue capaz de responderle. Solo agachó la cabeza y se fue. Depués la compañera se lo contó a la jefa y Marina se sintió aún peor. No creía que fuese algo tan importante como para llegar a ese punto.
A los quince dias, Marina tenía que asistir a una tutoria para contar que tal le había ido en la farmacia.
Cuando le contó a la profesora la anécdota con su compañera, sintió vergüenza, se empezó a poner roja y ya no sabía si era más esa vergüenza por la anécdota o por el hecho de que toda la clase y aquella profesora la estaban mirando y eso le ponía muy nerviosa. Fue un momento amargo. Su profesora quedó sorprendida por la reacción que tuvo en la farmacia: -No pensé tú que fueses así.
La verdad es que no era la primera vez que escuchaba aquella frase.
lunes, 2 de enero de 2017
La burbuja infinita
Marina pensó que quizá ya había encontrado la llave de salida hacia su libertad sin que nadie le impidiera atravesarla, pero poco a poco se fue dando cuenta de que no era así. Aún se sentía en una burbuja que parecía ser empujada por alguién que no era ella y le prohibía salir.
Tiempo después de las prácticas de administración, llamaron a Marina para un trabajo como Técnico en Farmacia, ella estaba entusiasmada, era uno de esos trabajos que siempre había querido tener. Meditó la oferta y le pidió opinión a Pedro. Éste terminó conveciendola de que ese trabajo estaba demasiado lejos (quizá a unos 40 kms) y que lo que ganaría acabaría perdiéndolo solo en el viaje. Ella pensó aún asì que era una buena forma de empezar, pero al final, aceptó el consejo de su padre y rechazó el trabajo. Marina se negó la oportunidad de intentarlo, quizá su madre llevase razón cuando le decía que jamás encontraría un trabajo, porque realmente no valía para eso.
Meses después Marina seguía ejerciendo el rol de su madre. Hacía la comida, planchaba y se enfadaba muy a menudo por el poco interés que su padre y su hermano ponían en ayudarla en casa. Todo ésto hasta el punto de escribirles una carta en Reyes para pedirles empatía y un cambio de actitud o hacer huelga dejando todo sin hacer y yéndose a casa de su tía Teresa.
Queridos Reyes Magos:
Éste año solo quiero una cosa y es que haya un poco mas de comunicación y alegría en ésta casa.
Sabemos que estos años no han sido fáciles para ninguno de nosotros pero eso no significa que las cosas tengan que ir tan mal.
Creo que poniendo un poco de nuestra parte cada uno, se pueden conseguir grandes logros. Uno de ellos es la empatía y la comprensión. No creo que sea tan difícil ayudar en casa sin que tengan que decirte lo que tienes que hacer. (Y ya sabemos a quien me refiero más en específico)
También me gustaría sentarme a comer y que haya más temas de los que hablar (a parte de los comentarios de la tele) y que hablemos de nuestras cosas, ya que por si alguién no lo sabe, eso es lo que hacen las familias, no sólo discutir o poner "pegas" a todo.
Necesitamos evitar el EGOISMO, porque además hay bastante.
Sin más, espero que se cumpla esta petición y no se quede sòlo en el intento.
Fdo: Marina.
Tiempo después de las prácticas de administración, llamaron a Marina para un trabajo como Técnico en Farmacia, ella estaba entusiasmada, era uno de esos trabajos que siempre había querido tener. Meditó la oferta y le pidió opinión a Pedro. Éste terminó conveciendola de que ese trabajo estaba demasiado lejos (quizá a unos 40 kms) y que lo que ganaría acabaría perdiéndolo solo en el viaje. Ella pensó aún asì que era una buena forma de empezar, pero al final, aceptó el consejo de su padre y rechazó el trabajo. Marina se negó la oportunidad de intentarlo, quizá su madre llevase razón cuando le decía que jamás encontraría un trabajo, porque realmente no valía para eso.
Meses después Marina seguía ejerciendo el rol de su madre. Hacía la comida, planchaba y se enfadaba muy a menudo por el poco interés que su padre y su hermano ponían en ayudarla en casa. Todo ésto hasta el punto de escribirles una carta en Reyes para pedirles empatía y un cambio de actitud o hacer huelga dejando todo sin hacer y yéndose a casa de su tía Teresa.
Queridos Reyes Magos:
Éste año solo quiero una cosa y es que haya un poco mas de comunicación y alegría en ésta casa.
Sabemos que estos años no han sido fáciles para ninguno de nosotros pero eso no significa que las cosas tengan que ir tan mal.
Creo que poniendo un poco de nuestra parte cada uno, se pueden conseguir grandes logros. Uno de ellos es la empatía y la comprensión. No creo que sea tan difícil ayudar en casa sin que tengan que decirte lo que tienes que hacer. (Y ya sabemos a quien me refiero más en específico)
También me gustaría sentarme a comer y que haya más temas de los que hablar (a parte de los comentarios de la tele) y que hablemos de nuestras cosas, ya que por si alguién no lo sabe, eso es lo que hacen las familias, no sólo discutir o poner "pegas" a todo.
Necesitamos evitar el EGOISMO, porque además hay bastante.
Sin más, espero que se cumpla esta petición y no se quede sòlo en el intento.
Fdo: Marina.
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