El día de la graduación estaba feliz. Allí estaba toda la gente que ella quería. Estaba su chico Samuel, su hermano Rubén, Pedro,su tía Teresa y los padres de Samuel.
Sólo echó de menos la felicitación o el beso de su padre, fue el ùnico que no se acercó a ella para darle la enhorabuena y ésto le dolió mucho a Marina.
Al acabar el curso, Pedro decidió que Marina se fuera a trabajar con él ya que la jóven no encontraba trabajo. En ningún momento lo sugirió como opción simplemente dijo: -Para estar aquí sin hacer nada, te vienes a trabajar-.
Al menos, ya cobraba un poco para ir ahorrando. Marina se levantaba a las 8 y se iba al trabajo, y a las 12 se iba a casa para hacer la comida. Por la tarde volvía y estaba otras 3 horas o algo más si había más trabajo. No cotizaba, pero al menos tenía algo qué hacer mientras buscaba otra cosa. Varias veces intentó que Pedro le diese de alta, pero al final siempre le decía que no ganaba suficiente o incluso se enfadaba si se lo mencionaba. No entendía porque Rubén sí cotizaba y ella no, porqué incluso ganaba más que ella haciéndo casi el mismo trabajo...
Pensó que quizá era por machismo... A veces hacía comentarios absurdos si salían noticias de mujeres maltratadas en televisión, diciendo que porqué solo salían noticias de mujeres, cuando también exiten hombres maltratados. Llegó a decirle que si no trabajase con él, no estaría trabajando en ningún sitio... Cosa que hizo sentir a Marina como una ignorante que sólo sabía realizar bien el trabajo que le pedía su padre.
Un día le preguntó a su padre si ella ganaba poco porque se iba a las 12 para hacer la comida en casa y si era así, porqué no mandaba a su hermano a hacerla, porqué tenía que ser ella la que tuviera el sueldo más bajo. Su padre se enfadó mucho y le dijo que no le perdonaba que le estuviera echando en cara que ella se tenía que encargar de la comida. Ella no dijo eso en ningún momento, simplemente quería una respuesta a sus preguntas pero solo obtuvo gritos. También le preguntó en varias ocasiones porque no tenía ningún tipo de derecho como las horas extraordinarias, los sábados que iban que cobraban igual que el resto, o porqué les quitaba incluso la media hora del almuerzo del sueldo... Pero sólo hubo silencio.
La vida con Pedro cada vez se ponía más complicada, Marina sentía que a veces llegaba a odiarle. Todo le parecía mal, si cometían un error por pequeño que fuese siempre acababa diciendo:
- Con lo listos que sois para una cosas, para otras parecéis tontos-. Discutían casi por cualquier cosa, si uno llevaba la razón el otro aún más, y creaban una competición que no terminaba hasta que uno se rindiese.
Cuando había que quedarse más tiempo en el trabajo, Pedro siempre esperaba a decirlo en el último momento, quizá una hora antes, igualmente si había que trabajar un sábado, avisaba el día antes. En una ocasión llegó a avisar a Marina un Viernes a las 10 de la noche.
Ésto hacía enfurecer a Marina. Como era posible que después de estar todo el día juntos, no le dijera nada. Ella al expresar su enfado siempre escuchaba las respuestas de su padre que echaban aún más leña al fuego:
-¿Es que no lo estáis viendo que hay más trabajo? -.
Si le ofrecían algún trabajo a Marina le decía : -Para irte ahí y ganar eso, te quedas aquí y te lo pago yo-. Pero eso, nunca sucedía.
A pesar de todo eso, Marina empezó a sentirse anclada en el trabajo de Pedro.
Buscaba trabajo pero al mismo tiempo tenía un profundo miedo a encontrarlo. Si tenía alguna entrevista o alguna candidatura para trabajar en algún sitio, incluso llegaba a desear que no la llamasen. Se sentía totalmente incapaz de ser independiente de su padre y del trabajo en el que estaba.
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