jueves, 4 de mayo de 2017

Fábula

Érase una vez un príncipe llamado Felipe que vivía en un gran palacio junto al rey Luis y la reina Sofía y a sus cuatro hermanos.

El principe Felipe conoció a una muchacha de familia humilde y se enamoraron. La chica se llamaba Leticia y su padre la trataba muy mal, la maltrataba y ella se sentía la oveja negra de la familia.
Leticia y Felipe decidieron casarse y el padre de ella aún seguía metiéndose en la relación hasta el punto de que el día antes de la boda, le puso hora de llegada a casa a ella cuando Felipe se la llevó al cine.

Felipe contruyó un palacio para él y su amada. Al poco tiempo tuvieron una hija a la que llamaron Marina y años mas tarde dió a luz un varón.

Leticia parecía odiar a Marina. Muchas veces la comparaba con su madre porque la joven lloraba muy a menudo. Le pegaba y la humillaba, le hacía dormir a la intemperie cuando la niña se orinaba en la cama, la dejaba días sin beber agua...Felipe parecía estar ausente y sólo estaba preocupado por trabajar y mantener sus tierras y no prestaba demasiada atención a los niños.

Leticia controló la vida de su hija hasta la edad adulta. Hizo que dejase a las parejas que no le gustaban y no dejaba que Marina tomase el control de su vida. Cada hilo de la vida de la chica, era movido por su madre.

Cuando Marina cumplió 20 años comenzó a salir con un chico y Leticia lo rechazó porque según ella no era de sangre roja y dió a elegir a su hija entre quedarse a vivir en el palacio y dejar al jóven o marcharse y no volver jamás.

Marina luchó por su amor y se fue con él. Cuatro días más tarde, Leticia se había suicidado.
Lo primero que pensó Marina es que su madre lo hizo para que ella se sintiera culpable de su muerte.

Cuando Marina creció se vió envuelta en una burbuja sin aire. No era capaz de sentir seguridad en ella misma y en muchas ocasiones se sentía estancada en algunos aspectos. Tenía una autoestima baja, todo tenía que mantenerlo bajo control, dependía emocionalmente de Felipe y recordaba constantemente que él nunca hizo nada por salvarla del maltrato de su madre. Sentía un profundo miedo a cada paso que daba y creía que aún era esa niña pequeña que nadie tomaba en serio.

miércoles, 1 de marzo de 2017

La dureza de él

Durante ese largo proceso de autoconocimiento, su relación con Pedro se iba endureciendo más y más.

Pedro pidió a Marina si podía ir a pedir presupuesto a una compañía de seguros para cambiar el seguro a nombre de Marina y cambiar también el coche a nombre de ella. Mientras Pedro, fue a preguntar también en otra compañía para comparar. Cuando Pedro y ella consiguieron los presupuestos Pedro le comunicó a Marina que le saldría más caro donde él había consultado:

-Bueno...Pues dónde yo he preguntado sale bien de precio y lo puedo poner a mi nombre.- dijo ella.

-Pues luego se mira también y ponemos también el coche a tu nombre porque a mí no me interesa tener tantos coches a mi nombre-.contestó Pedro.

-No voy a poner el coche a mi nombre porque a mí tampoco me interesa, ¿Como voy a justificar cómo he comprado ese coche?-preguntó la joven.

-¿Justificar qué? Pues que te lo he regalado yo y ya está- contestó él.
Marina insistió en que era algo que no sabían con certeza si habría algún problema por poner un coche a su nombre cuando no constaba que ella tuviera ningún tipo de ingreso económico. Él empezó a decirle que se estaba montando muchas películas afirmando que no pasaría nada de lo que ella pensaba. Finalmente acabaron la discusión:

-Pues cojo y dejo el coche ahí guardado y se acabó- contestó su padre voceando.

-Haz lo que quieras, tuyo es- contestó Marina.

Al pasar el fin de semana, las aguas se "calmaron" un poco. Pedro se acercó a Marina y le dijo:

-Entonces ¿vas a poner el seguro en el coche?-

-Si, el presupuesto que tengo está bien- dijo Marina.

-Pues para eso pones el seguro al que fui yo, que sale mejor-contestó Pedro.

-Pero si me dijiste que salía más caro-
-No,  sale más caro si lo pongo en mi coche, en el tuyo no...-

Marina recordaba perfectamente lo que Pedro le había dicho y no era precisamente lo que acababa de escuchar. Marina le dió el visto bueno y unas horas después cuando iba a preguntarle dónde estaba la aseguradora para realizar el seguro que él había encontrado, apareció Pedro con el seguro ya hecho.

-Toma, el seguro-dijo.
-Pero...¿No tenía que ir yo para poner el seguro a mi nombre?-dijo Marina asombrada.
-Pero chica...El seguro tiene que ser a mi nombre-contestó él subiendo el tono.

-Pero eso no me lo habías dicho..-Contestó ella.
-Si eres tú la que no quiere cambiar el coche a tu nombre-contestó él.

-¿Y qué tiene que ver eso con el seguro? Eso sí puedo cambiarlo.-

Marina estaba empezando a cabrearse, no entendía porqué su padre le ocultaba información y luego intentaba manipularla para llevar la razón y dejarla como si no se enterase de nada o fuese inútil.
Su padre salió de la habitación donde hablaban voceando y cuando Marina fue a dónde estaba Pedro éste siguió voceando a lo que Marina contestó también con esa actitud:

-¡¡Que me hables bien y no me vocees!!-

Cuando Marina salía de allí escuchó como Pedro decía:

-Sí, cómete mis mierdas hombre....-


martes, 21 de febrero de 2017

Reflexiones

Marina comenzó a reflexionar sobre su vida, quería sanar a su niña interior,  tratar de que estuviese en paz.
Comenzó a tener muchos sueños, sueños relacionados con su infancia, su presente y su futuro y a veces incluso pesadillas que la hacían frustrarse.
Algunas veces soñaba con abrir puertas,  con peleas con su padre y su madre,  soñó incluso que su padre la quería matar... Soñó que le decía a su padre:
-Deberías llamarte el "Todopoderoso".
Marina sabía que todos esos sueños y pesadillas tenían algún significado y expresaban algo...
Pero ¿Qué exactamente? ...

Empezó a investigar, buscar información y leer libros. Quería sanar su vida y para ello, estaba convencida de que tenía que empezar por reunir toda la información posible para poco a poco trabajar para llegar a su objetivo:

Encontrar la llave de su vida y coger las riendas, vivirla exactamente como la deseaba, buscar en su interior todas aquellas cosas que la hiciesen crecer y convertirse en adulta y lograr cumplir sus sueños.

lunes, 20 de febrero de 2017

Una persona "amigable"

Entre los 15 y 20 años, Marina adoraba bailar. Podía sentirse libre,  no le importaba si la juzgaban de una manera u otra. Cuando iba a las discotecas con amigos,  se subía a la plataforma y bailaba hasta acabar rendida y sofocada,  hasta que casi le faltaba el aire y tenía que salir a la calle para renovar aire limpio.  Bailó  durante más de un año en una academia y aunque no se sentía del todo integrada en el grupo,  no quería abandonar su pasión.
Eva un día decidió que no seguiría pagándole las clases y ella tuvo que dejarlo... Su madre siempre la insultaba diciendo que era una "calientabraguetas" por subirse a las plataformas a bailar,  que lo que buscaba era provocar.  Marina siempre pensó que no llevaba razón en eso,  además su madre ni siquiera la había visto bailar nunca,  no entendía como podía llegar a pensar eso.



Una mañana,  Eva mandó a Marina a comprar a la carnicería que había en la esquina de casa.  Marina llegó a la tienda y se puso a hablar con el carnicero como hacían cada vez que iba ella sóla o con Eva. De pronto aquel hombre empezó a hablar de una forma de la cuál Marina empezó a ponerse muy nerviosa, al cabo de un rato,  quería salir de allí.
Comenzó diciéndole que había soñado con ella,  que le hacía "cosas", que si su novio de aquel entonces la había tocado alguna vez y que si no lo había hecho, ella misma podría hacerlo y más palabras y frases a las que Marina no sabía qué contestar,  sólo era una chiquilla de 16 años. Continuó contándole cosas de su vida sexual privadas y que incluso le era infiel a su mujer (que en ese momento no se encontraba en la tienda).  Marina estaba alucinando pero se sentía incapaz de salir corriendo de allí para que ese hombre dejase de decir aquellas palabras que sonaban repugnantes de su boca.
Se quedó callada un rato y por fin dijo: "Bueno,  me voy ya... ".
De camino a casa iba a paso muy ligero pensando en lo que acababa de suceder,  estaba asustada,  aquel hombre que parecía tan "amigable" ahora le producía un asco tremendo.
Llegó a casa con la cara desencajada y su madre le preguntó que había pasado. Le contó parte de la conversación a Eva y ésta dijo:
 -Ahora mismo voy a ir,  que a mí también me ha dicho alguna vez algo,quédate aquí-

Marina se quedó en casa esperando a su madre. Pensaba que quizá debía haberla acompañado para ver qué explicación daba de los hechos.
Al cabo de un buen rato llegó Eva y le contó a su hija lo que había pasado.
-Cuando he llegado estaba su mujer con él,  le he dicho lo que me has contado y constantemente decía que era mentira e incluso su mujer lo ha negado,  ha dicho que su marido sería incapaz de decirte algo así -
Marina insistió en que era cierto,  y que además su mujer no estaba allí en ese momento.
Su madre la creyó.

Tan sólo le pidió que no le dijera nada a su padre.

Desde aquel día,  Marina no volvió a mirar la cara de ese hombre cuando se lo cruzaba por la calle.

jueves, 9 de febrero de 2017

Recuerdos amargos

En su memoria empezaron a aparecer momentos felices con ellos,  pero más aún, momentos amargos.
Recordaba que nunca le había faltado de nada,  que viajaron a muchos lugares juntos (aunque en algún viaje se comportó de forma "depresiva" porque no le gustó  o no quería ir).  Recordaba como en muchas ocasiones,  sus padres e incluso algunos profesores decían:
-Ésta chica siempre está llorando... -
Empezó a pensar porque nadie se preguntó nunca, a que venía esa actitud.  Su madre incluso se enfadaba aún más si la veía llorar o decía la frase "No lo sé ", eso la desquiciaba...
-Como te vuelva a ver llorar o decir "no lo sé " te voy a estampar los sesos contra la pared-
-Te pareces a tu abuela,  siempre llorando por todo-

Esas frases se quedaron marcadas para siempre en Marina.

A los 14 años,  Marina empezó a tocar la trompeta en una banda de Tambores y Cornetas. Un día hablando con un compañero sobre alimentación éste le dijo: -¿Tú no serás de esas chicas que se obsesionan con el cuerpo? Si es así, quítatelo de la cabeza, tu estás muy buena así -
Marina se echó a reír y en ese momento,  sintió una subidón de autoestima.
Cuando llegó a casa, hablando con Eva de cómo había ido el ensayo le contó la la conversación con su compañero.
Eva comenzó a reirse y le dijo:

-Que ignorante, y tú te lo has creído, haberle dicho sí,  estoy obsesionada con el cuerpo porque me pego atracones de comida y luego lo vomito-





miércoles, 8 de febrero de 2017

Aquella frase de ella

Marina pasaba los días en el trabajo hablando con su hermano,  había días de conversación que no cambiaba por nada del mundo, y cuando su padre estaba en la misma habitación que ellos,  todo era silencio...
Empezó a evitar hablar con él para así,  no tener que discutir por nada,  hablaba solo lo imprescindible. Su padre, parecía reaccionar de manera indiferente o se comportaba igual.
Marina buscó información en internet, todos los dias escuchaba audios, leía libros sobre familias tóxicas, buscó ayuda de un profesional para salir de todo ese caos que le hacía sufrir tanto.
Comenzó a ser consciente de muchas cosas, algunas incluso, de su pasado, guardaba un rato del día para hacer meditación y yoga, ésto le ayudaba a calmar la ansiedad y a pasar los días de forma diferente.
Todo ésto le hizo también recordar algunas cosas que sus padres le hacían, palabras, acusaciones, burlas...
Recordaba aquella frase que su madre le dijo una vez cuando tenía unos 17 o 18 años:

-Nunca dependas de nadie...-

martes, 7 de febrero de 2017

No esperes nada

Pedro les ofreció la oportunidad de prestarles el dinero que necesitasen para la casa y que ellos se lo fueran devolviendo conforme pudieran.
Encontraron una casa en el pueblo de Samuel peuqeña pero muy acojedora. Cuando ya tenían casi todo listo para firmar la señal que pedía el vendedor, éste decidió no venderles la casa para seguir viviendo allí. Asi que finalmente, la ilusión que les invadía aquellos días se esfumó.

Meses más tarde el trabajo en el taller de Pedro fue flojeando ligeramente y le comunicó a su hija que dada la situación, si les salía otra oportunidad como la anterior, no podría prestarles el dinero. Marina pensó que por un lado, quizá era lo mejor, así no tendría que depender de él en ningún momento en ese aspecto.

Finalmente encontraron una casa de alquiler les gustó y se quedaron ahí.
Marina seguía trabajando con Pedro y con el dinero que ganaba podía ir saliendo poco a poco adelante, por ésto, le costaba aún más dejar ese trabajo y buscar otro. Ya no tenía que ocuparse de las tareas de la casa, pero sí que seguía yendo al mediodía para preparar la comida. Comía con Pedro y su hermano porque Samuel trabajaba en su pueblo y venía a casa cuando ya era de noche.
Pedro no se metió en la decisión aunque sí que cuestionaba cosas como porqué se hacían cuenta en un banco y no en otro... Marina estaba verdaderamente harta, a solas lloraba por todo lo que no sabía como impedir que pasase, por la actitud que su padre tenía con ella y con su hermano, vivía momentos de ansiedad que no era capaz de controlar.

Estaba cansada de las excusas de su padre que no quería darle de alta y poder cotizar aunque fuese unos meses, "cuando cambie el gobierno...", y cuando cambiaba, no sucedía, cansada de hacer una discusión por todo y de no poder aguantarse las ganas de entrar en el juego y acabar enfrentada con Pedro, y éste empezar a vocear como si no hubiera un mañana diciendo que lo que tendría que hacer era morirse, o acabar como Eva, cansada de que su padre siempre llevase la razón en todo, de que todo lo supiera y se intentase siempre quedar por encima de todos, cansada de la manipulación, de las mentiras, de que si intentaba hablar y decirle lo que pensaba su padre se fuese sin escucharla, de que no hubiera comunicación de ningún tipo, que todo lo quisiera controlar y ella le dejara hacerlo, de que nunca mostrase arrepentimiento por nada de lo que hacía o decía, de que hablase de ella con su hermano y viceversa, de que le intentase hacer responsable de cosas que no eran responsabilidad suya....

-¿Te ha dicho tu hijo lo que tiene en el banco?- le dijo, después rectificó y cambió la palabra hijo por la de hermano.
-No, ni me interesa- contestó Marina.
Aún así, hacía oídos sordos y seguía hablando, soltando todo lo que se le venía a la cabeza.
 -Le quedan 0000 euros y mientras aquí como un rey, que le paguen todo, mientras él se gasta el dinero-
Marina se quedó en silencio, quería evitar el conflicto.
Cuando se volvieron a ver, Pedro se dirigió a ella de mal humor y le dijo:
-¿Y porqué dices que no te interesa lo que te dije, te da igual lo que pase en la casa?-
-Te he dicho que no me interesa lo que tenga en el banco- contestó Marina.
-Si...si aquí el malo soy yo siempre porque gruño, igual que me has preguntado por el médico que sabes que he ido....-

En ese preciso momento Marina pensó..."Tanto he esperado yo de tí duante tanto tiempo...."



jueves, 2 de febrero de 2017

La "nueva vida"

Salió de allí con una sensación de impotencia, estuvo bastante tiempo metida en el coche llorando. Se sentía fracasada.
Al día siguiente no podía parar de pensar en el día anterior y tras varias horas de reflexión llamó a su jefa para comunicarle que no quería seguir allí por el momento. Le costó muchísimo coger el teléfono y marcar,  sus pulsaciones se aceleraban. Tras varios tonos no hubo respuesta, al rato volvió a llamar y nada. Decidió entonces enviarle un mensaje,  se sentía mal por "dejarla tirada" justo el día que más gente iría a aquel bar.
 Llegó a tener miedo incluso de que su padre le reprochase que hubiese dejado el trabajo,  pero no lo hizo.

Su inseguridad la hizo irse quedando cada vez más estancada,  el miedo hacía que no fuese capaz de hacer muchas cosas, y afrontar sóla circunstancias de la vida, ponía excusas y siempre le encontraba alguna pega a todo.
Las frases de su padre como. "Si yo me muero que haréis vosotros " hacían de ella una chica insignificante que nunca sería capaz de hacer nada sin ayuda de alguien y dejaba que los demás viviesen su vida por ella.

Samuel y Marina querían independizarse pronto,  Marina deseaba con muchas ganas ese momento, por fin podría ser un poco más libre y compatir su vida con el hombre que amaba.
Durante casi un año estuvieron barajando varias opciones. Sus ideas desde el principio siempre habían sido comprarse una casa pero Marina no tenía nómina y era muy difícil que les concediesen una hipoteca sólo con el sueldo de uno de ellos.


miércoles, 1 de febrero de 2017

La ira se iba apoderando

Ella no se sentía valorada trabajando con Pedro. Trataba de ser eficaz, incluso de ayudar para que hubiera más trabajo haciendo páginas en Facebook, creando una web... Pero eso no servía para hacer que se sintiera más valorada por el empeño que ponía. Llegó a pensar que quizá él quería que trabajase con él no para ayudarla a ella,  sino para satisfacer sus propias necesidades y así no tener que contratar a nadie en su lugar.

Marina jamás recibió una muestra de cariño o un simple "Te quiero" por parte de Pedro. Si que la ayudó en varias ocasiones,  pero ella pensaba que si le ayudaba de corazón no tenía que echarle en cara jamás nada.
Su madre Eva,  aunque la hubiera tratado mal,  nunca lo hizo. Era una persona generosa con ella,  y nunca le faltó de nada (en forma material).

La llamaron para trabajar en un bar de ayudante de cocina. Marina estaba tremendamente nerviosa,  no sabía si estaría preparada para realizar el trabajo.  De camino al bar,  se intentaba autoconvencer de que todo saldría bien,  sería capaz de lograrlo,  se repitió una y mil veces "Tú puedes". Aparcó el coche y estuvo dentro unos minutos,  se armó de valor y fue hacia bar.
Al entrar a la cocina un hombre muy amable le explicó rápidamente que platos tenían, dónde estaban los utensilios, no había mucho tiempo, el servicio empezaría en pocos minutos.
Marina intentó relajarse,  al fin y al cabo no era tan complicado. La jefa entró y le explicó que quería que aprendiera todo para que a partir de la semana siguiente, pudiera quedarse sola  sirviendo en la barra y preparando en la cocina para cuando empezase el servicio de la noche.
Cuando Marina escuchó aquello, empezó a agobiarse mucho. Pensaba en que tenía que aprenderse los platos, servir en la barra, preparar para el servicio y mientras ir dejando limpia la cocina, y por supuesto atender a los proveedores que traían el género.
Le parecía una tarea imposible,  aunque su jefa comentaba que hasta ahora lo había hecho ella sola.
Ese primer día en la cocina fue traquilo,  no había demasiada gente en el bar,  pero la ansiedad que  se apoderó de la jóven la hizo creer que estaba abarrotado y además su jefa empezaba a darse cuenta:
-Pues si estás así hoy que no hay nadie, no me imagino mañana que está esto hasta los topes-.
 Marina veía como la miraba y negaba con la cabeza y poco a poco se fue sintiendo más frustrada.

lunes, 30 de enero de 2017

Incapaz y anclada

El día de la graduación estaba feliz. Allí estaba toda la gente que ella quería. Estaba su chico Samuel, su hermano Rubén, Pedro,su tía Teresa y los padres de Samuel.
Sólo echó de menos la felicitación o el beso de su padre, fue el ùnico que no se acercó a ella para darle la enhorabuena y ésto le dolió mucho a Marina.

Al acabar el curso, Pedro decidió que Marina se fuera a trabajar con él ya que la jóven no encontraba trabajo. En ningún momento lo sugirió como opción simplemente dijo: -Para estar aquí sin hacer nada,  te vienes a trabajar-.
Al menos,  ya cobraba un poco para ir ahorrando. Marina se levantaba a las 8 y se iba al trabajo, y a las 12 se iba a casa para hacer la comida. Por la tarde volvía y estaba otras 3 horas o algo más si había más trabajo. No cotizaba, pero al menos tenía algo qué hacer mientras buscaba otra cosa. Varias veces intentó que Pedro le diese de alta, pero al final siempre le decía que no ganaba suficiente o incluso se enfadaba si se lo mencionaba. No entendía porque Rubén sí cotizaba y ella no, porqué incluso ganaba más que ella haciéndo casi el mismo trabajo...
Pensó que quizá era por machismo... A veces hacía comentarios absurdos si salían noticias de mujeres maltratadas en televisión,  diciendo que porqué solo salían  noticias de mujeres,  cuando también exiten hombres maltratados. Llegó a decirle que si no trabajase con él,  no estaría trabajando en ningún sitio... Cosa que hizo sentir a Marina como una ignorante que sólo sabía realizar bien el trabajo que le pedía su padre.
Un día le preguntó a su padre si ella ganaba poco porque se iba a las 12 para hacer la comida en casa y si era así, porqué no mandaba a su hermano a hacerla, porqué tenía que ser ella la que tuviera el sueldo más bajo. Su padre se enfadó mucho y le dijo que no le perdonaba que le estuviera echando en cara que ella se tenía que encargar de la comida. Ella no dijo eso en ningún momento, simplemente quería una respuesta a sus preguntas pero solo obtuvo gritos. También le preguntó en varias ocasiones porque no tenía ningún tipo de derecho como las horas extraordinarias, los sábados que iban que cobraban igual que el resto, o porqué les quitaba incluso la media hora del almuerzo del sueldo... Pero sólo hubo silencio.
La vida con Pedro cada vez se ponía más complicada, Marina sentía que a veces llegaba a odiarle. Todo le parecía mal, si cometían un error por pequeño que fuese siempre acababa diciendo:
 - Con lo listos que sois para una cosas,  para otras parecéis tontos-. Discutían casi por cualquier cosa,  si uno llevaba la razón el otro aún más, y creaban una competición que no terminaba hasta que uno se rindiese.
Cuando había que quedarse más tiempo en el trabajo, Pedro siempre esperaba a decirlo en el último momento, quizá una hora antes, igualmente si había que trabajar un sábado, avisaba el día antes. En una ocasión llegó a avisar a Marina un Viernes a las 10 de la noche.
Ésto hacía enfurecer a Marina. Como era posible que después de estar todo el día juntos,  no le dijera nada. Ella al expresar su enfado siempre escuchaba las respuestas de su padre que echaban aún más leña al fuego:
-¿Es que no lo estáis viendo que hay más trabajo? -.

Si le ofrecían algún trabajo a Marina le decía : -Para irte ahí y ganar eso, te quedas aquí y te lo pago yo-. Pero eso,  nunca sucedía.

A pesar de todo eso,  Marina empezó a sentirse anclada en el trabajo de Pedro.

Buscaba trabajo pero al mismo tiempo tenía un profundo miedo a encontrarlo. Si tenía alguna entrevista o alguna candidatura para trabajar en algún sitio,  incluso llegaba a desear que no la llamasen. Se sentía totalmente incapaz de ser independiente de su padre y del trabajo en el que estaba.





miércoles, 25 de enero de 2017

Ansiando salir de allí

Ya sólo le quedaba un mes y poco para terminar y pensó que no merecía la pena empezar de nuevo. Al abrir el local las cosas no cambiaron. Rosario quería que además de estar en la cocina, las chicas ejercieran de camareras.  Marina y sus compañeras no tenían ni idea de cómo hechar una cerveza o poner un vino. Ella se negó rotundamente a ello,  tenía miedo de fracasar,  al fin y al cabo nunca se había puesto detrás de una barra y tampoco tenía interés por saber qué se sentía. Ella se repetía a sí misma una y otra vez: -Estoy aquí para aprender a cocinar en un restaurante - pero jamás le transmitió lo que pensaba. Seguían quedándose sin ingredientes incluso en el momento del servicio,  la cocina era un verdadero caos. Cada una ponía de su parte todo lo que podía pero no tenían a nadie con experiencia que les guiase un poco. En el servicio, Rosario se sentaba en una silla a veces y observaba el espectáculo. Ésto ponía muy nerviosas a las chicas.

Finalmente Marina obedeció la propuesta de Rosario de realizar un servicio. La jóven sentía pánico, tan sólo el hecho de salir fuera de la cocina y ver que estaba todo lleno de gente le aterraba.
Hizo todo lo que pudo por ponerle interés y ganas, pero aún así estaba muerta de miedo... No fue capaz de echar ni una sóla cerveza bien, y aún se frustraba más por tener que pedirle a un compañero que la sirviera por ella. Rosario estuvo todo ese tiempo pendiente de ella y de cada movimiento.
Cuando hubo menos gente y Marina se empezaba a sentir algo más relajada, Rosario se acercó a ella y le dijo riéndose: - Ni tu misma te lo crees lo que estás haciendo-
Marina le contestó muy seria: -Pues no-.
Deseaba y ansiaba el día en el que saldría por la puerta de ese restaurante para no volver jamás. Aquella mujer no le gustaba y ya cada día iba con menos ganas a las prácticas.
Días antes su compañera le comentó que había hablado con Rosario y que ésta le había dicho: - Marina tiene esa actitud aquí porque tiene algún problema relacionado con lo que le pasó a su madre-
La jóven se enfadó mucho... ¿Quién era ella para juzgarla así? Recordó el momento en que aquel fontanero le dijo que tendría problemas para encontrar trabajo,  recordó cuando su madre le decía constantemente que no valdría para trabajar porque era muy gansa y muy vaga y realmente aquel momento creyó que quizá todos ellos llevasen razón. Sintió una tristeza tremenda y pese a su enfado,  no hizo ningún intento para pedirle alguna explicación a Rosario sobre aquello que supuestamente había dicho.



lunes, 23 de enero de 2017

Las practicas

Marina y sus compañeras empezaron a cansarse de que las prácticas en realidad se hubieran convertido en "ayudar a Rosario a abrir su restaurante". Les entregaron en la escuela de cocina una ficha con las funciones que debían aprender y desempeñar en las horas de prácticas,  de las cuáles aún no habían desempeñado ninguna.
Limpiaban el local,  colocaban muebles,  iban a comprar material... Al cabo de un mes y medio,  comenzaron a cocinar (aún sin el restaurante abierto)  con ayuda de una compañera con la que aprendían juntas cada una aportando lo que sabía. Rosario no sabía nada de hostelería y constantemente se sentía "estafada" porque Marina y sus comapñeras no cumplían sus expectativas.  Al fin y al cabo ninguna tenía experiencia y era difícil realizar algunas cosas sin ayuda de alguien que supiese perfectamente lo que hacía y cómo hacerlo. Además Rosario les pedía ir al restaurante algunos días de Semana Santa que no estaban reflejados en el calendario de la escuela. Marina se negó a ir esos días y fue perdiendo la confianza en Rosario.

Marina y sus compañeras empezaban a sentirse incómodas allí y la actitud de Rosario cada vez les gustaba menos. Marina observó como llamaba "tontita" a una de sus compañeras que empezaba como camarera por primera vez en su vida cada vez que hacía algo mal.
La mayoria de los días se quedaban si género para hacer las pruebas de los menús y tenían que ir al supermercado para traerlo.
Marina quería suspender las prácticas y hablar con sus profesoras para contarles lo que estaba pasando. Su compañera de cocina la apoyaba y decidió ir con ella.
Cuando Marina le contó a su familia la situación,  su padre se enfadó muchísimo y llamó a Rosario por teléfono... Marina se negó varias veces, pero finalmente accedió.

Escuchó como su padre discutía con esa mujer defendiendo así a Marina. Incluso después llamó a su tutora para pedirle explicaciones de porqué estaban permitiendo que su hija hiciese las prácticas en un restaurante que aún no había abierto después de casi dos meses.
Marina y su compañera quedaron para hablar con las profesoras y con Rosario para ver si podrían llegar a alguna conclusión.  Antes de entrar a una sala para la reunión,  Marina y su compañera pidieron hablar a solas con su tutora,  ésta le dijo que eso no sería posible asi que,  tuvieron que reunirse tal y como estaba previsto con Rosario y la profesora de Técnicas culinarias.
Al entrar a la sala y ver a Rosario,  Marina sintió como si alguien le hubiera tapado la boca para que no pudiera exponer su punto de vista sobre la situación. Estaba roja,  con la cabeza baja y no fue capaz de hablar ni una sóla palabra mientras Rosario estaba enfurecida por la conversación que había tenido con Pedro pidiéndole explicaciones a Marina de porqué con la edad que tenía, había consentido que su padre diese la cara por ella como si fuese una niña pequeña. Marina se limitó a contestar:
-Lo hizo por defenderme, no le parece bien todo esto-
La jóven se sentía avergonzada,  sus profesoras le preguntaban porque no hablaba y decía lo que pensaba, pero ella estaba bloqueada. Su compañera, la que estaba de su lado,  comenzó a decir que ella no tenía ningún problema con las prácticas y quería seguir con Rosario en el restaurante. Marina se quedó atónita al escuharla,  llevaban semanas molestas con varias situaciones y su compañera no parecía menos. Aún así,  no le dijo nada.
Rosario salió de allí ofreciéndole una nueva oportunidad de empezar desde cero y poner cada una un poco de su parte y Marina y su compañera,  se quedaron hablando con las profesoras. Su compañera empezó a decir lo que pensaba y Marina por fin,  pudo decir también algunas cosas. Su tutora solo le dió dos opciones, o acaba sus prácticas o tendría que pagar en septiembre de nuevo su matrícula.

Finalmente,  optó por terminar las prácticas con Rosario.

Una experiencia dolorosa

Poco a poco la burbuja en la que Marina se encontraba metida se comenzó cerrando aún más, impidiendo así encontrar una salida a la manipulación,  la dependencia emocional y la actitud de su padre hacia ella. A veces le echaba en cara que aún con 25 años,  siguiese viviendo en casa, que él le había dado el coche que tenía, le había pagado los estudios... Marina y su hermano se sentían inútiles cuando escuchaban que su padre les llamaba tontos, que no sabían hacer nada o cuando les preguntaba si a él le pasase algo,  qué sería de ellos... Había momentos en los que el miedo les invadía si se ponía agresivo, voceaba y siempre quería llevar la razón en todo y si le llevaban la contraria se podía volver el problema más difícil de resolver del mundo. Marina se enfrentaba y entraban en una discusión con la que Pedro parecía disfrutar.
Él lo sabía todo. Y no se le podía contradecir.
En su casa cada vez había menos comunicación. Cuando comían los tres juntos sólo se escuchaba el sonido de la televisión y Marina siempre acababa enfadada por la situación, lo comunicaba pero al día siguiente todo seguía igual.
Marina nunca escuchó palabras de arrepentimiento por las cosas que Pedro le decía ni ningún gesto de cariño, afecto o apoyo en algún momento difícil.

Tres meses antes de finalizar el curso de cocina, seleccionaron a Marina y otra chica para hacer las practicas en un restaurante de nueva apertura en el que había altas probabilidades de contratacion si llegaban a un acuerdo.
Marina se sentía esperanzada,  la primera impresión con la dueña había sido muy positiva. Rosario era una persona con don de gentes y seguridad en sí misma. Marina sentía admiración por las personas así. Era algo que ella anhelaba en su personalidad.

Al principio las prácticas iban bien, había un buen ambiente y aunque aún no habían empezado a cocinar porque el restaurante aún no estaba abierto,  Marina y otras dos compañeras ayudaron como pudieron a Rosario desde sus conocimientos de cocina para elaborar platos,  postres y organizar la cocina de la mejor manera que sabían.

Pasado un mes hicieron las pruebas de los platos y las cosas empezaron a cambiar.

viernes, 20 de enero de 2017

Un títere

Mientras Marina estudiaba, a pesar de su inseguridad e introversion,  consiguió hacer buenas amistades en su clase, sentía una conexión especial con alguna que otra compañera y eso le hacía sentirse bien. En una ocasión,  la profesora le entregó a la jóven un exámen suspenso, era el exámen más importante de todo el curso y Marina se vino abajo. Se había esforzado al máximo por sacarlo bien y le dió mucha rabia haberlo suspendido, hasta el momento no había suspendido ninguno. Sin poder evitarlo empezó a llorar...Una de esas compañeras con las que se sentía bien,  se levantó de la silla, se acercó a ella y la abrazó. Marina se sintió muy agradecida, y ese abrazo,  pudo calmar al menos por un instante esa impotencia. Marina se frustraba y autocastigaba constantemente si algo salía mal,  si se equivocaba o las cosas no salían como esperaba, sentía que fracasaba.

Al llegar el verano, las profesoras sugirieron si alguien quería irse a un
restaurante de otra provincia para hacer unas prácticas con un chef importante a gastos pagados.
Marina se lo comentó a Pedro y le pidió si podría ir. Al fin y al cabo era algo que le vendría bien para coger soltura y ver como es realmentente una cocina en acción y lo único que necesitaba era algo de dinero para el viaje.
Pedro dió el visto bueno y Marina organizó todo para irse. Ella y otra compañera viajarían juntas en el coche de los padres de la chica y al terminar las prácticas, Pedro las traería de vuelta.
Dias antes del viaje, Marina se iría con Samuel de vacaciones a la playa y le pidió a su compañera si podrían retrasar un día su partida. Ella aceptó diciéndole que no había ningún problema en ello y Marina avisó al chef de su día de llegada al restaurante.

La tutora llamó por teléfono a su compañera para saber como se habían organizado y ésta le explicó que saldrían un dias más tarde y que porsupuesto ya habían avisado al chef,  el cuál estaba deacuerdo.
La tutora le dijo a su compañera que  ella se fuese el día acordado desde el principio y que cuando Marina volviera de sus vacaciones se incorporase a las prácticas. La chica le explicó que ya se habían puesto deacuerdo para ir juntas y así ahorrarse viajes. Aún así, la profesora insistió.
La compañera de Marina la llamó para comunicarle la decisión. Marina se enfadó bastante. No entendía porque su profesora había tomado esa decisión sin consultarle nada.
Se lo contó a Pedro y éste se mostró aún más enfadado. Tanto que le prohibió a su hija irse a aquel viaje. Marina se sentía desplazada pero no quería dejar escapar aquella oportunidad. Reflexionó unos días y habló con su padre.
- Pienso que debería irme igualmente , total a mi tutora no le afecta si voy o no,  en todo caso al Chef porque ya contaba conmigo-
Todo lo que Marina intentó para convencer a su padre de que no era la decisión más acertada desde su punto de vista, fue en vano.
Días después la tutora se enteró de que Marina no iba a ir al restaurante y le pidió hablar con ella. Su padre al enterarse le dijo:
 -Le dices que no vas, que te tienes que venir a trabajar conmigo porque tienes que pagar la matrícula de los estudios que estás cursando-
Al escuchar eso,  Marina pensó que realmente quizá era ese el motivo por el que no quería que se fuera. Aún así obedeció y a pesar de tener ya 25 años y poder tomar sus propias decisiones le dijo a su profesora lo que su padre le pidió. Incluso le escribió un mensaje al Chef para comunicárselo ya que no se veía capaz de decírselo en una llamada. Los padres de Samuel incluso, se ofrecieron para llevar a la chica al restaurante pero la decisión de Pedro era tajante.
Marina ya se había convertido en un títere cuyas cuerdas movían todos menos ella,  y principalmente su padre.

Obviamente ese verano,  trabajó con él para "devolverle" el dinero que le había dado para pagar su matrícula y Marina frustrada y pensando cada día como podría haber disfrutado de su experiencia en el restaurante pudo confirmar su teoría.

Al año siguiente el reconocido Chef consiguió su primera estrella Michelín y Marina se arrepintió de no haber luchado más por aquella oportunidad.

martes, 17 de enero de 2017

El bloqueo y la inseguridad

Vanesa habló con Marina para decirle si quería cambiar de grupo en la cocina. La profesora pensó que Marina podía dar más de ella, le dijo que había observado sus ganas de aprender e interés en clase y creía que su actual grupo no la beneficiaba en nada. Marina lo pensó un poco agradecida por las palabras de Vanesa y acabó cambiándose de grupo.
Las anteriores compañeras de Marina se molestaron y algunas ya no la trataban igual. Marina estaba contenta con su nuevo grupo, pero en muchos momentos parecía comportarse como si fuera la "Madre" de todas ellas. Se iban al patio y dejaban las cosas a medias, todo se lo preguntaban a ella como si siempre tuviese ese cargo de "jefa" que a veces les sugerian las profesoras que debían de tener y eso a Marina la ponía muy nerviosa. Pensó que en lugar de destacar de ella lo bueno que era lo que su profesora pretendía, tenía que poner orden en el grupo. Aún así, hubo momentos inolvidables con el grupo, como cuando ganaron un concurso de paellas en el que a algunos pareció molestarse porque les veían incapaces de haber conseguido tal cosa. Marina se sentía en el grupo de la "gente débil", la gente a la que le costaba más trabajo sacar una buena nota...(Y no es porque ella sacase malas notas) ella era la mayor de todas las compañeras pero a veces se sentía la más pequeñita. De modo que el año siguiente, comenzó en el grupo de las Mamis (como ya hemos mencionado anteriormente).
Marina se sentía agradecida con Vanesa, a pesar de no haber conseguido el propósito de dar más de ella misma. Incluso le tenía un gran aprecio y ésto le hacía sentir mucha vergüenza hacía ella, cuando hablaban se sentía insegura y se enfadaba consigo misma por sentirse así, siempre se ponía roja.

Uno de los mejores recuerdos de Marina en el curso, fue cuando fueron a Madrid a un evento de un Champagne muy caro. Ella y otras 3 chicas estuvieron ayudando a 3 de los mejores chefs del mundo y su equipo a preparar los platos para el servicio y montar platos. Marina jamás imaginó vivir una experiencia así. Recuerda el momento de decirselo a su padre...Fue una grata sorpresa que él le dejase ir. Ella no tenía solvencia económica para pagarse allí las comidas y el viaje.
Cada ayudante del Chef eligió a una de las chicas para que le ayudase durante el servicio. A Marina la escogió uno de los considerados la mano derecha del Chef. Estaba nerviosísima, quería que todo saliese perfecto. La jóven se autoexigía mucho y no quería defraudar a una persona tan importante.
Javier le explicó lo que harían y le pidió que cociese un montón de verduras que Marina no había visto jamás. Él le indicó claramente el tiempo de cocción de cada verdura y como tendría que refrescarlas y colocarlas después. Marina realizó el trabajo minuciosamente y muy concentrada, era una cosa sencilla, pero ella sabía que no permitirían ningún error.
Al cabo de un rato, Javier le echó un vistazo al trabajo que Marina estaba realizando dándole el aprobado y animándola a seguir así. Le pidió al mismo tiempo si podría vigilar unas setas que tenía en una sartén muy cerca de dónde ella cocinaba sus verduras.
La cocina estaba abarrotada, había cocineros por todas partes.Marina siguió tan concentrada en lo suyo que ni se percató de que las setas que le habían mandado vigilar se estaban quemando. Cuando Javier llegó y las vió ya era demasiado tarde, estaban totalmente calcinadas.
Javier pegó una voz y dijo un taco. Estaba bastante enfadado. Marina se quedó en shock y no fue capaz de articular ni una sola palabra. Sintió vergüenza, rabia. Javier no le regañó a pesar de todo. Simplemente volvió a colocar las más setas en la sartén y con tono amable le dijo: -Cariño, ¿Puedes darle unas vueltas a las setas de vez en cuando?- Marina que aún estaba intentando pasar aquel mal momento le contestó: -Si,claro-.
Se sentía mal, no había sido capaz de pedirle disculpas a aquel cocinero. No fue capaz, estaba totalmente bloqueada y constantemente pensaba en lo que había ocurrido. Hubo un momento en el que Javier le regaló su delantal a Marina y ella estuvo a punto de pedirle disculpas, pero nada, era como si tuviese una mordaza en la boca y no pudiera pronunciar ni una sola palabra.


viernes, 13 de enero de 2017

Volviendo a sentir

Los primeros sentimientos que se le vinieron a la cabeza fueron muy relacionados con su infancia, sintió que aún era esa niña que los demás apartaban y que la trataban como "inocente", sintió vergüenza y sintió mucha rabia de sentir todo aquello. Parecía como si los años no hubiesen pasado, como si no hubiese crecido,  como si siguiera siendo aquella niña maltratada.
Constantemente miraba la puerta de aquella sala en la que se encontraba con todas sus compañeras, queriendo salir corriendo de allí y que la dejasen en paz.  La profesora le preguntó a Marina en que grupo prefería ir,  a ella ya le daba igual... Finalmente decidió quedarse en el grupo dónde estaban las de mayor edad,  el grupo al que llamaban las Mamis.
En éste grupo había sólo dos chicas que tenían una edad cercana a la suya, el resto estaba entre los 34 hasta rondando los 50. Marina estaba agusto con ellas. El anterior año,  estuvo en un grupo en el que se llevaba bien con todas pero se impacientaba cuando las cosas iban despacio, la gente ponía menos interés...
Una de las profesoras con las que a Marina más vergüenza le daba hablar (incluso a veces le temblaba la voz y se ponía muy nerviosa llegando a ponerse roja) observó la actitud de ella y decidió hacerle una propuesta.

miércoles, 11 de enero de 2017

Estudiando cocina

Sin darse cuenta Marina estaba siendo victima de una dependencia emocional hacia su padre.
Un tiempo después cansada de buscar trabajo y no encontrar nada, decidió estudiar cocina durante 2 años. Al principio se hizo muy amiga de una compañera pero poco a poco se fueron alejando. Fue una gran época. A pesar de no tener claro si se dedicaría a ello cuando saliese de la escuela, ponía mucho interés en aprender y disfrutaba. Pero también hubo algunos momentos dificiles.
Había que formar los grupos que durante todo un año realizarían la parte práctica como un equipo en la cocina. Únicamente consistía en atender las explicaciones del profesor y realizar varias recetas, cada día uno ejercería de jefe de cocina dando instrucciones a los demás compañeros sobre que hacer, otorgando a cada uno su función.
En el momento de organizarse para determinar los equipos,  Marina y la chica con la que se había distanciado, se encontraron con que estaban solas. Los grupos tenían que ser de 5 o 6 personas y sus compañeros ya se habían organizado entre ellos. Marina se sintió frustrada. No entendía porqué le habían dado de lado, se llevaba bien con casi todas sus compañeras, no pudo sostener esa rabia y se echó a llorar.

lunes, 9 de enero de 2017

La reaccion

Aún sabiendo la reacción que tendría su padre cuando le contase la vivencia de la entrevista, Marina decidió que él lo supiera. Pedro se quedó callado por un instante al escucharla y después le pidió el número del fontanero a su hija. Ella le insistió en no dárselo pero finalmente cedió. Pedro estaba muy enfadado. Llamó al fontanero y hasta le amenazó con denunciarlo diciéndole que quién era él para ejercer de psicólogo y como se atrevía a dar un diagnóstico sobre el estado mental de su hija. Marina lo escuchó vocear varias veces. Su  padre no era de los que hablaban pacíficamente.
Después de ésto,  Marina se arrepintió de haberle dado el número a su padre. Sabía que probablemente llevase razón pero no veía necesario perder el tiempo de esa manera y al fin y al cabo no era una niña, y se sentia culpable por dejar que Pedro se entrometiera.
Al cabo de unas horas, recibió un email de la empresa para decirle que no había sido seleccionada para el puesto.

jueves, 5 de enero de 2017

Una entrevista fuera de lo normal

Marina se concentró en el cuestionario aún viendo preguntas que no entendía porqué querría saberlas alguien que sólo te necesita para hacer facturas, ordenar y limpiar. Preguntas cómo ¿Cuántos miembros sois en tu familia?
¿Qué haces en tu tiempo libre?... Etc.
Mientras la joven contestaba, el entrevistador hablaba con alguien por el ordenador. Éste giró la pantalla en la que había una Webcam y sin decir nada la dirigió hacia Marina.
Ella tenía la cabeza mirando el cuestionario y lo miró de reojo, se quedó bloqueada y no supo que decir, aunque por dentro no le gustó ni un pelo esa actitud hacia ella. Terminó el cuestionario y se lo entregó al fontanero. Esa entrevista pintaba mal...
Cuándo vió la respuesta de los miembros de la familia de Marina le preguntó quiénes eran y que fue de su madre. Marina le explicó que había fallecido por decisión propia sin pensar en las consecuencias que podría traerle dar esa información. Al fontanero parecía no importarle ya el resto de preguntas que había en esas hojas y empezó a preguntarle si lo había superado y cosas así. Sacó libros de las sucias estanterias y comenzó diciéndole que le sería imposible encontrar un trabajo por la situación en la que estaba, su madre había muerto hacía poco y ella aún no lo había superado. Le explicó que él leía mucho sobre psicología y claramente Marina tenía un trastorno obsesivo-compulsivo. Incluso le recomendó visitar a una psicóloga de confianza.
Marina estaba en shock. Todo aquello era subrealista pero sin embargo no fue capaz de articular ni una sola palabra mientras aquel extraño hombre soltaba por su boca todo lo que le apetecía dando incluso un diagnóstico del estado mental de ella.  El fontanero que supuestamente le iba a hacer una simple entrevista y no la iba a analizar psicologicamente, lo estaba haciendo y lo peor es que ella no hacía nada para impedirlo.
Marina salió de allí intentando asimilar lo que acababa de presenciar y sintiéndose culpable por haber dejado que ese hombre se atreviera a juzgarla.

miércoles, 4 de enero de 2017

Consecuencias de empleo

Cansada de no encontrar trabajo de lo que ella quería y de dejar escapar oportunidades por la influencia de su padre, como aquella vez en que la llamaron de una población cercana también para una farmacia y ella esperó la aprobación de Pedro y al final la rechazaron por no tener experiencia, decidió estudiar un curso del paro de ayudante de cocina.  Todo empezó muy bien, le gustaba y comenzó a hacer nuevas amistades, pero la jóven empezó a agobiarse, tenía que llevar la casa, hacer la comida e ir al curso por la mañana. Pedro le empujó en la decisión de dejarlo sino podía con todo y al final ella terminó obedeciendo.
Pasó el verano disfrutándo con Samuel. Se iba a los pueblos con su coche para repartir Curriculums.
En una ocasión la llamaron para una entrevista en el pueblo de al lado. El puesto era para Técnico Administrativo.
Marina entró en la habitación donde le harían la entrevista. Estaba llena de montones de documentos y un poco sucia. La empresa era de fontanería y los dueños eran dos hermanos de unos 40 años. Uno de ellos le pidió a Marina que tomase asiento muy amablemente. El hermano de éste apareció y se sentó frente a ella. Marina estaba nerviosa, era su primera entrevista.
El fontanero le explicó brevemente las funciones que desempeñaría la persona seleccionada (entre ellas estaba porsupuesto limpiar aquella habitación). Después le entregó a Marina unas 6 o 7 hojas llenas de preguntas, y le explicó que no quería analizarla psicológicamente ni mucho menos, pero le parecía buena opción hacer la entrevista por escrito y luego la leeria con ella para resolver sus dudas.

Las primeras consecuencias

La carta a los "Reyes Magos" no hizo ningún efecto. Al principio parecía que algo iba a cambiar en sus actitudes, pero no fue así. Marina seguía enfadada siempre por el poco interés que tenían en colaborar en la casa, y al final, la mayoría de las tareas, le tocaban a ella.

Marina empezó a convertirse en una persona insegura, en una niña encerrada en el cuerpo de una mujer. Se ponía roja casi con cualquier cosa, y aunque era algo involuntario que no podía controlar, le afectaba a su estado de ánimo. Recordaba aquella ocasión cuando realizando las prácticas en una farmacia, un cliente le pidió cambiar un billete y ella le dió todo el cambio que había en la caja pensando que quizá tenían cambio en otro cajón. Su compañera, que trabajaba allí desde hace años empezó a regañarle y a decirle que ahora tenían un problema porque se habían quedado sin cambio.
Marina vió reflejada a su madre en aquella chica. Le pareció exagerada su reacción,  tanto que ella se quedó bloqueada y no fue capaz de responderle. Solo agachó la cabeza y se fue. Depués la compañera se lo contó a la jefa y Marina se sintió aún peor. No creía que fuese algo tan importante como para llegar a ese punto.

A los quince dias, Marina tenía que asistir a una tutoria para contar que tal le había ido en la farmacia.
Cuando le contó a la profesora la anécdota con su compañera,  sintió vergüenza,  se empezó a poner roja y ya no sabía si era más esa vergüenza por la anécdota o por el hecho de que toda la clase y aquella profesora la estaban mirando y eso le ponía muy nerviosa. Fue un momento amargo. Su profesora quedó sorprendida por la reacción que tuvo en la farmacia: -No pensé tú que fueses así.
La verdad es que no era la primera vez que escuchaba aquella frase.

lunes, 2 de enero de 2017

La burbuja infinita

Marina pensó que quizá ya había encontrado la llave de salida hacia su libertad sin que nadie le impidiera atravesarla, pero poco a poco se fue dando cuenta de que no era así. Aún se sentía en una burbuja que parecía ser empujada por alguién que no era ella y le prohibía salir.

Tiempo después de las prácticas de administración,  llamaron a Marina para un trabajo como Técnico en Farmacia, ella estaba entusiasmada, era uno de esos trabajos que siempre había querido tener.  Meditó la oferta y le pidió opinión a Pedro. Éste terminó conveciendola de que ese trabajo estaba demasiado lejos (quizá a unos 40 kms) y que lo que ganaría acabaría perdiéndolo solo en el viaje. Ella pensó aún asì que era una buena forma de empezar, pero al final, aceptó el consejo de su padre y rechazó el trabajo.  Marina se negó la oportunidad de intentarlo, quizá su madre llevase razón cuando le decía que jamás encontraría un trabajo,  porque realmente no valía para eso.

Meses después Marina seguía ejerciendo el rol de su madre. Hacía la comida,  planchaba y se enfadaba muy a menudo por el poco interés que su padre y su hermano ponían en ayudarla en casa. Todo ésto hasta el punto de escribirles una carta en Reyes para pedirles empatía y un cambio de actitud o hacer huelga dejando todo sin hacer y yéndose a casa de su tía Teresa.

Queridos Reyes Magos:

Éste año solo quiero una cosa y es que haya un poco mas de comunicación y alegría en ésta casa.
Sabemos que estos años no han sido fáciles para ninguno de nosotros pero eso no significa que las cosas tengan que ir tan mal.
Creo que poniendo un poco de nuestra parte cada uno, se pueden conseguir grandes logros. Uno de ellos es la empatía y la comprensión. No creo que sea tan difícil ayudar en casa sin que tengan que decirte lo que tienes que hacer. (Y ya sabemos a quien me refiero más en específico)
También me gustaría sentarme a comer y que haya más temas de los que hablar (a parte de los comentarios de la tele) y que hablemos de nuestras cosas, ya que por si alguién no lo sabe, eso es lo que hacen las familias,  no sólo discutir o poner "pegas" a todo.
Necesitamos evitar el EGOISMO, porque además hay bastante.
Sin más,  espero que se cumpla esta petición y no se quede sòlo en el intento.

Fdo: Marina.