Ella no se sentía valorada trabajando con Pedro. Trataba de ser eficaz, incluso de ayudar para que hubiera más trabajo haciendo páginas en Facebook, creando una web... Pero eso no servía para hacer que se sintiera más valorada por el empeño que ponía. Llegó a pensar que quizá él quería que trabajase con él no para ayudarla a ella, sino para satisfacer sus propias necesidades y así no tener que contratar a nadie en su lugar.
Marina jamás recibió una muestra de cariño o un simple "Te quiero" por parte de Pedro. Si que la ayudó en varias ocasiones, pero ella pensaba que si le ayudaba de corazón no tenía que echarle en cara jamás nada.
Su madre Eva, aunque la hubiera tratado mal, nunca lo hizo. Era una persona generosa con ella, y nunca le faltó de nada (en forma material).
La llamaron para trabajar en un bar de ayudante de cocina. Marina estaba tremendamente nerviosa, no sabía si estaría preparada para realizar el trabajo. De camino al bar, se intentaba autoconvencer de que todo saldría bien, sería capaz de lograrlo, se repitió una y mil veces "Tú puedes". Aparcó el coche y estuvo dentro unos minutos, se armó de valor y fue hacia bar.
Al entrar a la cocina un hombre muy amable le explicó rápidamente que platos tenían, dónde estaban los utensilios, no había mucho tiempo, el servicio empezaría en pocos minutos.
Marina intentó relajarse, al fin y al cabo no era tan complicado. La jefa entró y le explicó que quería que aprendiera todo para que a partir de la semana siguiente, pudiera quedarse sola sirviendo en la barra y preparando en la cocina para cuando empezase el servicio de la noche.
Cuando Marina escuchó aquello, empezó a agobiarse mucho. Pensaba en que tenía que aprenderse los platos, servir en la barra, preparar para el servicio y mientras ir dejando limpia la cocina, y por supuesto atender a los proveedores que traían el género.
Le parecía una tarea imposible, aunque su jefa comentaba que hasta ahora lo había hecho ella sola.
Ese primer día en la cocina fue traquilo, no había demasiada gente en el bar, pero la ansiedad que se apoderó de la jóven la hizo creer que estaba abarrotado y además su jefa empezaba a darse cuenta:
-Pues si estás así hoy que no hay nadie, no me imagino mañana que está esto hasta los topes-.
Marina veía como la miraba y negaba con la cabeza y poco a poco se fue sintiendo más frustrada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario