Salió de allí con una sensación de impotencia, estuvo bastante tiempo metida en el coche llorando. Se sentía fracasada.
Al día siguiente no podía parar de pensar en el día anterior y tras varias horas de reflexión llamó a su jefa para comunicarle que no quería seguir allí por el momento. Le costó muchísimo coger el teléfono y marcar, sus pulsaciones se aceleraban. Tras varios tonos no hubo respuesta, al rato volvió a llamar y nada. Decidió entonces enviarle un mensaje, se sentía mal por "dejarla tirada" justo el día que más gente iría a aquel bar.
Llegó a tener miedo incluso de que su padre le reprochase que hubiese dejado el trabajo, pero no lo hizo.
Su inseguridad la hizo irse quedando cada vez más estancada, el miedo hacía que no fuese capaz de hacer muchas cosas, y afrontar sóla circunstancias de la vida, ponía excusas y siempre le encontraba alguna pega a todo.
Las frases de su padre como. "Si yo me muero que haréis vosotros " hacían de ella una chica insignificante que nunca sería capaz de hacer nada sin ayuda de alguien y dejaba que los demás viviesen su vida por ella.
Samuel y Marina querían independizarse pronto, Marina deseaba con muchas ganas ese momento, por fin podría ser un poco más libre y compatir su vida con el hombre que amaba.
Durante casi un año estuvieron barajando varias opciones. Sus ideas desde el principio siempre habían sido comprarse una casa pero Marina no tenía nómina y era muy difícil que les concediesen una hipoteca sólo con el sueldo de uno de ellos.
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