En su memoria empezaron a aparecer momentos felices con ellos, pero más aún, momentos amargos.
Recordaba que nunca le había faltado de nada, que viajaron a muchos lugares juntos (aunque en algún viaje se comportó de forma "depresiva" porque no le gustó o no quería ir). Recordaba como en muchas ocasiones, sus padres e incluso algunos profesores decían:
-Ésta chica siempre está llorando... -
Empezó a pensar porque nadie se preguntó nunca, a que venía esa actitud. Su madre incluso se enfadaba aún más si la veía llorar o decía la frase "No lo sé ", eso la desquiciaba...
-Como te vuelva a ver llorar o decir "no lo sé " te voy a estampar los sesos contra la pared-
-Te pareces a tu abuela, siempre llorando por todo-
Esas frases se quedaron marcadas para siempre en Marina.
A los 14 años, Marina empezó a tocar la trompeta en una banda de Tambores y Cornetas. Un día hablando con un compañero sobre alimentación éste le dijo: -¿Tú no serás de esas chicas que se obsesionan con el cuerpo? Si es así, quítatelo de la cabeza, tu estás muy buena así -
Marina se echó a reír y en ese momento, sintió una subidón de autoestima.
Cuando llegó a casa, hablando con Eva de cómo había ido el ensayo le contó la la conversación con su compañero.
Eva comenzó a reirse y le dijo:
-Que ignorante, y tú te lo has creído, haberle dicho sí, estoy obsesionada con el cuerpo porque me pego atracones de comida y luego lo vomito-
No hay comentarios:
Publicar un comentario