jueves, 9 de febrero de 2017

Recuerdos amargos

En su memoria empezaron a aparecer momentos felices con ellos,  pero más aún, momentos amargos.
Recordaba que nunca le había faltado de nada,  que viajaron a muchos lugares juntos (aunque en algún viaje se comportó de forma "depresiva" porque no le gustó  o no quería ir).  Recordaba como en muchas ocasiones,  sus padres e incluso algunos profesores decían:
-Ésta chica siempre está llorando... -
Empezó a pensar porque nadie se preguntó nunca, a que venía esa actitud.  Su madre incluso se enfadaba aún más si la veía llorar o decía la frase "No lo sé ", eso la desquiciaba...
-Como te vuelva a ver llorar o decir "no lo sé " te voy a estampar los sesos contra la pared-
-Te pareces a tu abuela,  siempre llorando por todo-

Esas frases se quedaron marcadas para siempre en Marina.

A los 14 años,  Marina empezó a tocar la trompeta en una banda de Tambores y Cornetas. Un día hablando con un compañero sobre alimentación éste le dijo: -¿Tú no serás de esas chicas que se obsesionan con el cuerpo? Si es así, quítatelo de la cabeza, tu estás muy buena así -
Marina se echó a reír y en ese momento,  sintió una subidón de autoestima.
Cuando llegó a casa, hablando con Eva de cómo había ido el ensayo le contó la la conversación con su compañero.
Eva comenzó a reirse y le dijo:

-Que ignorante, y tú te lo has creído, haberle dicho sí,  estoy obsesionada con el cuerpo porque me pego atracones de comida y luego lo vomito-





No hay comentarios:

Publicar un comentario