Un par de meses después de la gran tragedia, Marina, su prima Marisa y su amiga Samy estaban ya inscritas en tres cursos que querían realizar en la ciudad. Precisamente uno de los cursos era de Técnicas de Apoyo Psicológico ante situaciones de crisis y le vino muy bien realizarlo en esos momentos. Casi todos los días iban juntas a los cursos y luego a las prácticas en un colegio ya que , al mismo tiempo se sacaron el curso de Celador y el de Ayudante de Comedor escolar. Ésto tuvo a Marina distraída durante un tiempo y le ayudó a superar el dolor por la muerte de Eva.
La relación con Samuel continuó. Su padre le dijo que no le pondría ninguna objeción pero le advirtió que si veía algo que no le gustaba, iba a intervenir. Marina se sintió al menos un poco aliviada. Ya podía salir con Samuel libremente y sin esconderse, podían disfrutar de esa relación tan bonita e ir a sitios juntos sin que nadie se entrometiese. Al fin, podían disfrutar de su amor.
Ese mismo año, parecía que las malas noticias no cesarían. Uno de los trabajadores de su padre fue a casa de Marina para avisarle de que Marco, su antiguo chico con el que había vivido una historia tan intensa, había fallecido en un accidente de tráfico. Marina no se lo podía creer. Cuando vió el coche de Marco destrozado incluso por televisión, se quedó en shock. Fue una persona importante en su vida, y aunque ya no lo amaba, le seguía teniendo aprecio y cariño.
Marina fue con una prima y Rubén al tanatorio para dar el pésame a la familia y cuando vió a Marco tras el cristal, se derrumbó. Hasta ese momento no fue consciente de que de verdad Marco, había muerto.
Fue un año duro, tanto por esas muertes como por la dificil adaptación en casa. De todos modos, Marina no dejó de hacer cosas aunque sí que se quitó de Protección Civil porque estaba un poco cansada, tocaba la trompeta en una banda y eso al menos, le llenaba. Después incluso terminó sus prácticas de Administrativo en una empresa que fabricaba cocinas y allí conoció a gente nueva e hizo muy buenas amistades.
Blog diseñado para matar el tiempo cuando no quieres que el tiempo te mate a tí.
viernes, 30 de diciembre de 2016
jueves, 29 de diciembre de 2016
Un cargo adjudicado porque sí
Las primeras semanas después de la muerte de Eva, fueron muy difíciles para la familia. Marina aprendió gracias a la ayuda de sus tías algunas tareas de la casa como cocinar, poner la lavadora, planchar...
El médico de cabecera derivó a Rubén y Marina a un psicólogo. Mientras los tres, iban cada semana a la psicóloga del Centro de la Mujer del pueblo.
Pedro se cansó pronto de ir, no lo veía necesario y parecía no agradarle mucho la idea de contarle su historia a una persona desconocida.
En la primera cita con el psicólogo que les había adjudicado su médico, Marina entró bastante bloqueada, ella no vivió bien esa experiencia y no se sentía cómoda hablando con aquel señor, no le inspiraba esa confianza que sentía con su otra psicóloga, por eso dejó también de ir para continuar sólo con la del Centro de la Mujer. Su hermano no tuvo problema, su primera terapia fue bien, pero al final también lo dejó al dejarlo su hermana.
La psicóloga del pueblo tuvo varias sesiones con los chicos y llegó a la conclusión de que realmente, quién necesitaba estar allí era Pedro. Pero él se negaba rotundamente.
Durante esos meses, Marina empezó a escuchar rumores de personas que le echaban la culpa de lo sucedido: -Según dicen, se suicidó porque no le gustaba el novio de su hija-. Hubo gente que la culpó y le envió mensajes por redes sociales. Otros sin embargo, le echaban la culpa a Pedro. Fue un verdadero martirio tener que escuchar todo aquello. No era suficiente con lo que ya tenían en sus espaldas.
Aún así, Marina nunca creyó que fuera su culpa, ninguno de esos comentarios la hizo sentirse así, por mucho que lo intentasen una y otra vez. Y por mucho que hablasen de ella y Samuel. Aunque lógicamente, la llenaba de ira que la gente "supiese tanto".
A Marina le costó mucho hacerse a la idea de tener que ocuparse de muchas de las tareas de la casa, a veces, se le quemaba la comida y lloraba de frustración... Pedro y Rubén empezaron a no poner mucho de su parte, y la ayudaban sólo lo justo, con lo cuál se estaba haciendo todo un poco cuesta arriba.
Ella pensaba...¿Y quién me ha otorgado a mí éste cargo? ¿Porqué tengo que ocupar ahora éste rol?
Incluso se enfadaba con su madre cuando tenía problemas o discutía con Pedro y Rubén.
-"Mira lo que me has hecho...-
Y es que Marina tenía la teoría de que su madre se había suicidado para que ella se sintiese culpable y el castigo era ese precisamente, que ella ocupase el cargo que su madre había dejado.
El médico de cabecera derivó a Rubén y Marina a un psicólogo. Mientras los tres, iban cada semana a la psicóloga del Centro de la Mujer del pueblo.
Pedro se cansó pronto de ir, no lo veía necesario y parecía no agradarle mucho la idea de contarle su historia a una persona desconocida.
En la primera cita con el psicólogo que les había adjudicado su médico, Marina entró bastante bloqueada, ella no vivió bien esa experiencia y no se sentía cómoda hablando con aquel señor, no le inspiraba esa confianza que sentía con su otra psicóloga, por eso dejó también de ir para continuar sólo con la del Centro de la Mujer. Su hermano no tuvo problema, su primera terapia fue bien, pero al final también lo dejó al dejarlo su hermana.
La psicóloga del pueblo tuvo varias sesiones con los chicos y llegó a la conclusión de que realmente, quién necesitaba estar allí era Pedro. Pero él se negaba rotundamente.
Durante esos meses, Marina empezó a escuchar rumores de personas que le echaban la culpa de lo sucedido: -Según dicen, se suicidó porque no le gustaba el novio de su hija-. Hubo gente que la culpó y le envió mensajes por redes sociales. Otros sin embargo, le echaban la culpa a Pedro. Fue un verdadero martirio tener que escuchar todo aquello. No era suficiente con lo que ya tenían en sus espaldas.
Aún así, Marina nunca creyó que fuera su culpa, ninguno de esos comentarios la hizo sentirse así, por mucho que lo intentasen una y otra vez. Y por mucho que hablasen de ella y Samuel. Aunque lógicamente, la llenaba de ira que la gente "supiese tanto".
A Marina le costó mucho hacerse a la idea de tener que ocuparse de muchas de las tareas de la casa, a veces, se le quemaba la comida y lloraba de frustración... Pedro y Rubén empezaron a no poner mucho de su parte, y la ayudaban sólo lo justo, con lo cuál se estaba haciendo todo un poco cuesta arriba.
Ella pensaba...¿Y quién me ha otorgado a mí éste cargo? ¿Porqué tengo que ocupar ahora éste rol?
Incluso se enfadaba con su madre cuando tenía problemas o discutía con Pedro y Rubén.
-"Mira lo que me has hecho...-
Y es que Marina tenía la teoría de que su madre se había suicidado para que ella se sintiese culpable y el castigo era ese precisamente, que ella ocupase el cargo que su madre había dejado.
miércoles, 28 de diciembre de 2016
Ese sentimiento
Transladaron el cuerpo de Eva al tanatorio del pueblo vecino. Marina y su familia llegó antes, porque había que realizarle una autopsia para confirmar las causas de la muerte. Al estar allí, su tía Teresa le avisó de que Samuel había llegado y le pidió que lo recibiera en la calle. Ella salió y fue corriendo a abrazar a Samuel, no se dijeron nada, sobraban las palabras en es momento...Samuel le dijo que se iba a ir enseguida porque le estaban diciéndo cosas...y es que la prima lejana de Marina empezó a echarlo de allí, gritándole y hasta la madre de ésta y Teresa tuvieron que sujetarla porque estaba demasiado nerviosa. Marina no entendía quién era ella para echar de allí a Samuel ni porqué se ponía de esa forma.
El tiempo en el tanatorio pasó rápido. Toda su familia estaba allí, incluso fue el Alcade del pueblo y sus compañeros de Protección Civil para darles su pésame. También fue la madre y hermana de aquel chico con el que estuvo saliendo a quién Eva llamaba "El mariquita", estuvo con la joven un largo rato y le llevó algo de beber.
Esa noche ninguno pegó ojo. Marina estuvo sentada en uno de los sofás mirándola continuamente y esperando quizá, un milagro...Pero por otro lado había un sentimiento que ella no quería ver, un sentimiento que le hacía sentir vergüenza y le hacía sentir culpable, un sentimiento muy parecido a la palabra Libertad.
Realmente quería que su madre despertase en cualquier instante ¿Qué haría sin ella?, pero sabía que si eso sucedía todo volvería a ser como era.
Tuvo la ocasión de poder despedirse de su madre. Pasaron a una sala y Marina le dió un beso en la mejilla, dejando marcado en ese beso, el dolor de aquel día.
Al día siguiente se celebró el entierro. Marina y su familia estaban destrozados. La iglesia estaba llena, había mucha gente que conocía a Eva. Ella era una persona muy sociable y fuera del entorno familiar se mostraba divertida y muy extrovertida.
En el cementerio volvió a verla por última vez, estaba guapa. Eva siempre salía maquillada a la calle, aunque sólo fuese a ir a comprar una barra de pan.
Hasta en su lecho de muerte, no le faltó ese maquillaje (algo que fue a petición de Marina).
Llegaron a casa y su padre les pidió que fuesen a dormir un rato, había sido un día terrible y todos estaban muy cansados.
El tiempo en el tanatorio pasó rápido. Toda su familia estaba allí, incluso fue el Alcade del pueblo y sus compañeros de Protección Civil para darles su pésame. También fue la madre y hermana de aquel chico con el que estuvo saliendo a quién Eva llamaba "El mariquita", estuvo con la joven un largo rato y le llevó algo de beber.
Esa noche ninguno pegó ojo. Marina estuvo sentada en uno de los sofás mirándola continuamente y esperando quizá, un milagro...Pero por otro lado había un sentimiento que ella no quería ver, un sentimiento que le hacía sentir vergüenza y le hacía sentir culpable, un sentimiento muy parecido a la palabra Libertad.
Realmente quería que su madre despertase en cualquier instante ¿Qué haría sin ella?, pero sabía que si eso sucedía todo volvería a ser como era.
Tuvo la ocasión de poder despedirse de su madre. Pasaron a una sala y Marina le dió un beso en la mejilla, dejando marcado en ese beso, el dolor de aquel día.
Al día siguiente se celebró el entierro. Marina y su familia estaban destrozados. La iglesia estaba llena, había mucha gente que conocía a Eva. Ella era una persona muy sociable y fuera del entorno familiar se mostraba divertida y muy extrovertida.
En el cementerio volvió a verla por última vez, estaba guapa. Eva siempre salía maquillada a la calle, aunque sólo fuese a ir a comprar una barra de pan.
Hasta en su lecho de muerte, no le faltó ese maquillaje (algo que fue a petición de Marina).
Llegaron a casa y su padre les pidió que fuesen a dormir un rato, había sido un día terrible y todos estaban muy cansados.
martes, 27 de diciembre de 2016
¿Pesadilla o realidad?
Marina corrió tras tu padre y su hermano hacía la casa. Entraron en una de las habitaciones que había en la planta baja y ahí estaba Eva. Junto a una escalera, enganchada desde el cuello con una cuerda a una de las vigas del cuarto.
La imagen era aterradora.
La jóven no era consciente de lo que tenía ante sus ojos.Entre los 3 bajaron a Eva y la dejaron sobre el suelo, después Marina marcó el 112 y avisó de lo que acababa de suceder con una voz muy temblorosa, casi no era capaz de articular palabra. Tomó el pulso de su madre, no sintió nada, intentó reanimarla realizando la RCP (que había aprendido cuando empezó de voluntaria en Protección Civil), era inútil, se dió cuenta en pocos minutos que quizá ya era demasiado tarde. Su padre insistía en que siguiera con la reanimación pero Marina ya no podía...asi que él, continuó intentándolo desesperado, esperando alguna señal de vida, algún suspiro, algo de pulso, cualquier cosa que hiciese desaparecer aquella tragedia que estaban presenciando y les hiciese despertar de eso que parecía una pesadilla.
Todo fue en vano. Su hermano avisó a su tía Teresa, también apareció su abuelo paterno (que vivía en la misma calle de ellos). En pocos minutos no tardó en llegar un municipal que justamente pasaba muy cerca de la vivienda y alguien le dió el aviso. Un largo tiempo después, llegaron médicos e incluso guardia civil.
Mientras tanto, sacaron a Marina y a su familia de aquella escena tan terrible e intentaron calmarlos de alguna manera. Marina sufrió un ataque de ansiedad, estuvo sentada un rato en la escalera de su casa, no podía derramar ni una sóla lágrima, aún estaba asimilando toda aquella situación.
Junto a ella había varias vecinas que enseguida se enteraron de lo sucedido. Una de ellas estuvo abrazándola durante mucho tiempo. Después salió a la cochera y allí estaba su padre, sentado solo en el suelo y destrozado. Corrió a él y lo abrazó, su padre le dijo: -Ni se te ocurra pensar lo que creo que estás pensando-. Marina sabía perfectamente a qué se refería pero en esos instantes tenía la mente totalmente nublada, era como si no hubiese pensamientos de ningún tipo, solo pensaba en lo que había sucedido como si aún fuese esa horrible pesadilla.
Marina estaba tan nerviosa que tuvieron que inyectarle algún calmante. Llamaron a ella y a Rubén y les pusieron la inyección. Después de ésto, los médicos hablaron con ellos y les confirmaron la noticia.
Su madre Eva, había fallecido.
Una psicóloga acompañó a Marina hasta su habitación para hablar con ella, en esa conversación salió la historia con Samuel pero la psicóloga le pidió que por favor, no pensase ahora en eso. Al marcharse, la hija de aquella prima que Eva llamó la pasada noche por teléfono, se quedó con ella. Su prima le ayudó a buscar una ropa adecuada para cambiarse y ayudarla, estaba temblorosa y no sabía ni qué hacer...
Recordó a Samuel y lo llamó para contarle lo sucedido, él no cogía el teléfono después de 2 o 3 llamadas y Marina se ponía aún más nerviosa, no pararaba de gritar, su prima lejana le quitó el teléfono y le explicó a Samuel lo nerviosa que estaba Marina, y lo que había pasado.
Una de las primas de Marina la sacó de allí y la llevó hasta el tanatorio. Cuando salía había una ambulancia y varios agentes en la puerta.
Todo transcurría tan deprisa que era imposible asimilar cada segundo de ese día.
La imagen era aterradora.
La jóven no era consciente de lo que tenía ante sus ojos.Entre los 3 bajaron a Eva y la dejaron sobre el suelo, después Marina marcó el 112 y avisó de lo que acababa de suceder con una voz muy temblorosa, casi no era capaz de articular palabra. Tomó el pulso de su madre, no sintió nada, intentó reanimarla realizando la RCP (que había aprendido cuando empezó de voluntaria en Protección Civil), era inútil, se dió cuenta en pocos minutos que quizá ya era demasiado tarde. Su padre insistía en que siguiera con la reanimación pero Marina ya no podía...asi que él, continuó intentándolo desesperado, esperando alguna señal de vida, algún suspiro, algo de pulso, cualquier cosa que hiciese desaparecer aquella tragedia que estaban presenciando y les hiciese despertar de eso que parecía una pesadilla.
Todo fue en vano. Su hermano avisó a su tía Teresa, también apareció su abuelo paterno (que vivía en la misma calle de ellos). En pocos minutos no tardó en llegar un municipal que justamente pasaba muy cerca de la vivienda y alguien le dió el aviso. Un largo tiempo después, llegaron médicos e incluso guardia civil.
Mientras tanto, sacaron a Marina y a su familia de aquella escena tan terrible e intentaron calmarlos de alguna manera. Marina sufrió un ataque de ansiedad, estuvo sentada un rato en la escalera de su casa, no podía derramar ni una sóla lágrima, aún estaba asimilando toda aquella situación.
Junto a ella había varias vecinas que enseguida se enteraron de lo sucedido. Una de ellas estuvo abrazándola durante mucho tiempo. Después salió a la cochera y allí estaba su padre, sentado solo en el suelo y destrozado. Corrió a él y lo abrazó, su padre le dijo: -Ni se te ocurra pensar lo que creo que estás pensando-. Marina sabía perfectamente a qué se refería pero en esos instantes tenía la mente totalmente nublada, era como si no hubiese pensamientos de ningún tipo, solo pensaba en lo que había sucedido como si aún fuese esa horrible pesadilla.
Marina estaba tan nerviosa que tuvieron que inyectarle algún calmante. Llamaron a ella y a Rubén y les pusieron la inyección. Después de ésto, los médicos hablaron con ellos y les confirmaron la noticia.
Su madre Eva, había fallecido.
Una psicóloga acompañó a Marina hasta su habitación para hablar con ella, en esa conversación salió la historia con Samuel pero la psicóloga le pidió que por favor, no pensase ahora en eso. Al marcharse, la hija de aquella prima que Eva llamó la pasada noche por teléfono, se quedó con ella. Su prima le ayudó a buscar una ropa adecuada para cambiarse y ayudarla, estaba temblorosa y no sabía ni qué hacer...
Recordó a Samuel y lo llamó para contarle lo sucedido, él no cogía el teléfono después de 2 o 3 llamadas y Marina se ponía aún más nerviosa, no pararaba de gritar, su prima lejana le quitó el teléfono y le explicó a Samuel lo nerviosa que estaba Marina, y lo que había pasado.
Una de las primas de Marina la sacó de allí y la llevó hasta el tanatorio. Cuando salía había una ambulancia y varios agentes en la puerta.
Todo transcurría tan deprisa que era imposible asimilar cada segundo de ese día.
lunes, 26 de diciembre de 2016
El fatídico día
Marina se quedó en shock durante unos segundos... Depués se acercó a ella y le dijo gritando: -¡Pero a tí que te pasa! -
Su madre le contestó voceando y Pedro tuvo que agarrarla del brazo porque su intención era pegar a su hija. Rubén agarró a su hermana y se la llevó a su habitación. Su padre le pidió que no saliera de allí hasta el día siguiente y que se fuera con ella al trabajo por la mañana, si se quedaba allí la cosa podría acabar mal.
Eva esa noche estaba furiosa, parecía haberse reencarnado en el ser más perverso e inhumano del universo. Se fue durante unas horas de la casa y después volvió, estuvo hablando durante ese tiempo por teléfono con una prima con la que se llevaba bastante bien.
Al día siguiente Marina estuvo con su padre ayudando en el trabajo, a la hora del almuerzo fueron a su casa y ella no cruzó palabra con su madre. Eva seguía con esa cara irreconocible y en ese estado de furia, mientras desayunaban su madre estaba limpiando el salón y Marina estaba deseando volver al trabajo y aliviar esa tensión que se palpaba a distancia.
Pedro y Marina volvieron al trabajo junto a Rubén que ya llevaba un tiempo trabajando con su padre.
Marina pensaba constantemente en la hora de comer... Tenía que volver a su casa y encontrarse de nuevo con esa madre a la que en esos momentos desconocía completamente.
Rubén llegó minutos antes a casa de que llegasen su padre y su hermana.
Cuando Pedro y Marina llegaron en el coche, Rubén estaba en la puerta de la casa esperándolos con una cara de pánico que anunciaba lo peor.
Pedro y su hija se bajaron del coche y Rubén gritó : -¡Que se a ahorcao', que se a ahorcao'....!
Su padre salió corriendo mientras decía que ya le "estaba oliendo algo mal", refiriéndose a que tenía la intuición de que algo podía pasar.
Marina no daba crédito : -¡Pero qué dices! -
No se imaginaba ni por un instante que la afirmación de su hermano fuese cierta.
Su madre le contestó voceando y Pedro tuvo que agarrarla del brazo porque su intención era pegar a su hija. Rubén agarró a su hermana y se la llevó a su habitación. Su padre le pidió que no saliera de allí hasta el día siguiente y que se fuera con ella al trabajo por la mañana, si se quedaba allí la cosa podría acabar mal.
Eva esa noche estaba furiosa, parecía haberse reencarnado en el ser más perverso e inhumano del universo. Se fue durante unas horas de la casa y después volvió, estuvo hablando durante ese tiempo por teléfono con una prima con la que se llevaba bastante bien.
Al día siguiente Marina estuvo con su padre ayudando en el trabajo, a la hora del almuerzo fueron a su casa y ella no cruzó palabra con su madre. Eva seguía con esa cara irreconocible y en ese estado de furia, mientras desayunaban su madre estaba limpiando el salón y Marina estaba deseando volver al trabajo y aliviar esa tensión que se palpaba a distancia.
Pedro y Marina volvieron al trabajo junto a Rubén que ya llevaba un tiempo trabajando con su padre.
Marina pensaba constantemente en la hora de comer... Tenía que volver a su casa y encontrarse de nuevo con esa madre a la que en esos momentos desconocía completamente.
Rubén llegó minutos antes a casa de que llegasen su padre y su hermana.
Cuando Pedro y Marina llegaron en el coche, Rubén estaba en la puerta de la casa esperándolos con una cara de pánico que anunciaba lo peor.
Pedro y su hija se bajaron del coche y Rubén gritó : -¡Que se a ahorcao', que se a ahorcao'....!
Su padre salió corriendo mientras decía que ya le "estaba oliendo algo mal", refiriéndose a que tenía la intuición de que algo podía pasar.
Marina no daba crédito : -¡Pero qué dices! -
No se imaginaba ni por un instante que la afirmación de su hermano fuese cierta.
viernes, 23 de diciembre de 2016
La mirada de ella...
Al día siguiente, Marina no sabía que rumbo tomar...Si volvía a casa, todo volvería a ser igual, nada haría cambiar la actitud de sus padres. Llamó a una de sus primas, con la que tenía una buena relación y hablaba muy a menudo y ésta, le ofreció quedarse en su casa.
Había empezado el carnaval pero Marina no estaba para fiestas...aún así, Samuel intentó animarla y se disfrazaron juntos. Estuvieron en el pueblo de Samuel, en casa de un amigo de él y allí se olvidó por un rato de todo. Después volvieron a su pueblo y estuvieron tomando algo en un pub.
Samuel acompañó a Marina a casa de su prima y tardaron un larguísimo tiempo en despedirse, los dos estaban sufriendo mucho por todo ese caos, ninguno quería separarse del otro, se querían de verdad.
Durante esos días, Marina no supo nada de su madre, tan solo fue un día a hablar con su tía Teresa para saber si algo le había contado Eva. Ella le dijo que estaba muy enfadada y que no quería saber nada de su hija, que nisiquiera le importaba dónde estaba.
Marina habló mucho con su prima sobre el problema, ésta la apoyaba y le explicó que lo mejor quizá sería hablar con ellos tranquilamente para ver si podrían llegar a alguna solución. Marina no tenía fuerzas para eso, sabía que todo lo que hiciera no serviría de nada, todo estaba muy negro...
Aún así, pasados unos días Marina decidió que era el momento de enfrentarse y intentar llegar a algún acuerdo. Otra de sus primas la llevó a casa, la chica estaba aterrorizada, por primera vez iba a decirles a sus padres lo que pensaba, sabía que no sería nada fácil y se esperaba lo peor.
Marina intentó hablar con ellos pero su madre inmediatamente subió al piso de arriba de su casa no sin antes insultarla y soltar barbaridades por su boca. Su padre se quedó con ella y la escuchó, le dijo que si no permitían que se quedase en casa no le importaba irse con su abuelo y así cuidarlo, al fin y al cabo seguramente agradecería su compañia y ella podría antenderlo en casa. Le preguntó a su padre si él de verdad pensaba igual que su madre o tan sólo lo hacía por satisfacerla, para que no se pusiera hecha una furia....pero no obtuvo respuesta.
Su padre le pidió que se quedase en casa, -Ya veremos como lo solucionamos-.
Su madre dijo:- Si se queda ella, me voy yo-. Pedro estaba entre la espada y la pared.
Esa tarde Marina volvió a casa de su prima a recoger sus cosas y estuvo un rato hablando con Samuel para contarle como se habían desarrollado los acontecimientos.
Por la noche volvió a casa con la esperanza de que su madre no estuviera allí ya que sabía que ese día iría a visitar a su abuela a la residencia.Cuando llegó se encontró con una madre irreconocible...
Marina entró por la puerta y allí estaba su madre, mirándola fijamente con cara de asco, se veía desprecio en sus ojos, nisiquiera parecía su madre...ella jamás olvidará esa mirada.
Eva se acercó a ella y le escupíó en la cara.
Había empezado el carnaval pero Marina no estaba para fiestas...aún así, Samuel intentó animarla y se disfrazaron juntos. Estuvieron en el pueblo de Samuel, en casa de un amigo de él y allí se olvidó por un rato de todo. Después volvieron a su pueblo y estuvieron tomando algo en un pub.
Samuel acompañó a Marina a casa de su prima y tardaron un larguísimo tiempo en despedirse, los dos estaban sufriendo mucho por todo ese caos, ninguno quería separarse del otro, se querían de verdad.
Durante esos días, Marina no supo nada de su madre, tan solo fue un día a hablar con su tía Teresa para saber si algo le había contado Eva. Ella le dijo que estaba muy enfadada y que no quería saber nada de su hija, que nisiquiera le importaba dónde estaba.
Marina habló mucho con su prima sobre el problema, ésta la apoyaba y le explicó que lo mejor quizá sería hablar con ellos tranquilamente para ver si podrían llegar a alguna solución. Marina no tenía fuerzas para eso, sabía que todo lo que hiciera no serviría de nada, todo estaba muy negro...
Aún así, pasados unos días Marina decidió que era el momento de enfrentarse y intentar llegar a algún acuerdo. Otra de sus primas la llevó a casa, la chica estaba aterrorizada, por primera vez iba a decirles a sus padres lo que pensaba, sabía que no sería nada fácil y se esperaba lo peor.
Marina intentó hablar con ellos pero su madre inmediatamente subió al piso de arriba de su casa no sin antes insultarla y soltar barbaridades por su boca. Su padre se quedó con ella y la escuchó, le dijo que si no permitían que se quedase en casa no le importaba irse con su abuelo y así cuidarlo, al fin y al cabo seguramente agradecería su compañia y ella podría antenderlo en casa. Le preguntó a su padre si él de verdad pensaba igual que su madre o tan sólo lo hacía por satisfacerla, para que no se pusiera hecha una furia....pero no obtuvo respuesta.
Su padre le pidió que se quedase en casa, -Ya veremos como lo solucionamos-.
Su madre dijo:- Si se queda ella, me voy yo-. Pedro estaba entre la espada y la pared.
Esa tarde Marina volvió a casa de su prima a recoger sus cosas y estuvo un rato hablando con Samuel para contarle como se habían desarrollado los acontecimientos.
Por la noche volvió a casa con la esperanza de que su madre no estuviera allí ya que sabía que ese día iría a visitar a su abuela a la residencia.Cuando llegó se encontró con una madre irreconocible...
Marina entró por la puerta y allí estaba su madre, mirándola fijamente con cara de asco, se veía desprecio en sus ojos, nisiquiera parecía su madre...ella jamás olvidará esa mirada.
Eva se acercó a ella y le escupíó en la cara.
jueves, 22 de diciembre de 2016
El demonio en persona
Al comenzar el año, Marina sentía miedo, tenía que seguir escondiendo aquella relación fuera como fuese. A veces, al encontrarse en la discoteca, ni siquiera era capaz de acercarse a Samuel, ni dejaba que él se acercase. Tan sólo el hecho de pensar que alguien que la viese con él podría contárselo a su madre, la aterrorizaba, incluso llegó a pensar que alguien le había podido pedir a su madre que la observase allí, o la vigilase.
Pasaron unas semanas y mientras tanto, Marina se sacó el carnet de conducir. Algunas tardes seguía trabajando con su padre, y por supuesto su madre estaba allí también. Una de esas tardes, Eva le dijo a Marina que le habían llegado rumores de que seguía viendose con Samuel. Marina lo negó pero aún así, su cara la delataba. Eva la miró fijamente y le dijo:-Sé que es mentira, ya te dije que si volvías con él te ibas de casa-. Así lo dijo, y así fue.
Esa tarde, al volver del trabajo Eva echó a Marina de casa. Le dijo que mientras estuviese con Samuel, no volviera. No quería saber nada de ella.
Ella llamó a Samuel llorando y le contó lo sucedido. El chico se ofreció a ayudarla y fue inmediatamente a buscarla con el coche. Juntos fueron al trabajo de Pedro e intentaron hablar con él con la esperanza de que quizá su padre, podria brindarle más apoyo ya que normalemente, no opinaba demasiado sobre la relación con Samuel. Lo que se encontraron fue contrario a lo esperado. Pedro incluso le empezó a gritar a decir: -¿Y te has traido a éste de pantalla?-refiriéndose así a Samuel. Le volvió a repetir aquellas palabras que su madre le decía continuamente sobre las "pintas" que Samuel tenía según ellos.
Marina volvió a casa con su padre y Samuel volvió a su ciudad con la esperanza de que las cosas se calmaran.
A pesar de todo el sufrimiento de Marina por ese amor por el que ella luchaba sin descanso, no dejaba la relación con Samuel. Ella lo amaba profundamente, era el chico que siempre había soñado tener, no quería perderlo,y mucho menos por la insistencia de sus padres que sólo se basaban en que era "moro" o no les gustaban sus "pintas".
Eva volvió a enterarse de que su hija seguía con Samuel hablando con la madre de un antiguo amigo íntimo de Marina. La jóven tenía relación con esa mujer, se conocían de la autoescuela y hablaban de aquel tiempo en el que Marina y su hijo estaban juntos pero ella tenía muy claro y le hizo saber a esa mujer, que jamás volvería con él aunque la madre del chico estuviese un poco empeñada...
Lógicamente, también sabía de la existencia de Samuel y que ella lo seguía viendo. De modo que en cuanto tuvo la ocasión de hablar con Eva (aunque no se conocían de nada) se lo contó.
Eva se puso hecha una fiera, estaba más furiosa que nunca. Volvió a echar a su hija de casa. Le exigió que no cogiera nada de sus cosas personales. Lo único que dió tiempo a coger a Marina fue un poco de dienro que tenía ahorrado y un abrigo.
-Te vas con lo que llevas puesto, puta-
Los insultos, y la humillación dejaron hundida a Marina.
Esa noche la pasó en casa de una amiga. Le contó la situación a ella y a su madre y les pidió si podía quedarse una noche, al día siguiente ya pensaría como solucionarlo, porque esa noche ya era demasiado, estaba exhausta. Era dífícil comprender porqué y cómo una madre podía hacer algo así, porqué constantemente se metía en su vida y hacía de ella un infierno del que no tenía escapatoria.
No sabía como manejar aquella situación, su madre para ella, era el demonio en persona.
Pasaron unas semanas y mientras tanto, Marina se sacó el carnet de conducir. Algunas tardes seguía trabajando con su padre, y por supuesto su madre estaba allí también. Una de esas tardes, Eva le dijo a Marina que le habían llegado rumores de que seguía viendose con Samuel. Marina lo negó pero aún así, su cara la delataba. Eva la miró fijamente y le dijo:-Sé que es mentira, ya te dije que si volvías con él te ibas de casa-. Así lo dijo, y así fue.
Esa tarde, al volver del trabajo Eva echó a Marina de casa. Le dijo que mientras estuviese con Samuel, no volviera. No quería saber nada de ella.
Ella llamó a Samuel llorando y le contó lo sucedido. El chico se ofreció a ayudarla y fue inmediatamente a buscarla con el coche. Juntos fueron al trabajo de Pedro e intentaron hablar con él con la esperanza de que quizá su padre, podria brindarle más apoyo ya que normalemente, no opinaba demasiado sobre la relación con Samuel. Lo que se encontraron fue contrario a lo esperado. Pedro incluso le empezó a gritar a decir: -¿Y te has traido a éste de pantalla?-refiriéndose así a Samuel. Le volvió a repetir aquellas palabras que su madre le decía continuamente sobre las "pintas" que Samuel tenía según ellos.
Marina volvió a casa con su padre y Samuel volvió a su ciudad con la esperanza de que las cosas se calmaran.
A pesar de todo el sufrimiento de Marina por ese amor por el que ella luchaba sin descanso, no dejaba la relación con Samuel. Ella lo amaba profundamente, era el chico que siempre había soñado tener, no quería perderlo,y mucho menos por la insistencia de sus padres que sólo se basaban en que era "moro" o no les gustaban sus "pintas".
Eva volvió a enterarse de que su hija seguía con Samuel hablando con la madre de un antiguo amigo íntimo de Marina. La jóven tenía relación con esa mujer, se conocían de la autoescuela y hablaban de aquel tiempo en el que Marina y su hijo estaban juntos pero ella tenía muy claro y le hizo saber a esa mujer, que jamás volvería con él aunque la madre del chico estuviese un poco empeñada...
Lógicamente, también sabía de la existencia de Samuel y que ella lo seguía viendo. De modo que en cuanto tuvo la ocasión de hablar con Eva (aunque no se conocían de nada) se lo contó.
Eva se puso hecha una fiera, estaba más furiosa que nunca. Volvió a echar a su hija de casa. Le exigió que no cogiera nada de sus cosas personales. Lo único que dió tiempo a coger a Marina fue un poco de dienro que tenía ahorrado y un abrigo.
-Te vas con lo que llevas puesto, puta-
Los insultos, y la humillación dejaron hundida a Marina.
Esa noche la pasó en casa de una amiga. Le contó la situación a ella y a su madre y les pidió si podía quedarse una noche, al día siguiente ya pensaría como solucionarlo, porque esa noche ya era demasiado, estaba exhausta. Era dífícil comprender porqué y cómo una madre podía hacer algo así, porqué constantemente se metía en su vida y hacía de ella un infierno del que no tenía escapatoria.
No sabía como manejar aquella situación, su madre para ella, era el demonio en persona.
Un mal comienzo del año
Al llegar la Nochevieja, Marina celebró el día con su familia.Acudieron primas, tias...era una celebración que hacía feliz a la jóven porque se reunían toda esa familia que quería, y aunque faltase más gente, no pasaban ni un minuto de aburrimiento.
Marina seguía viéndose a escondidas con Samuel, como pasó con sus anteriores relaciones. Su hermano Rubén lo sabía, pero le prometió no contar nada. Estuvo un tiempo castigada, pero aún así se las ingeniaba para quedar con él cuando venía de sus prácticas aunque solo se viesen 10 o 15 minutos. Marina valoraba mucho que Samuel, acudiese cada día a verla desde su pueblo para verse solo ese ratito. Sabía que la quería de verdad.
La nochevieja era especial, y sobretodo cuando acabase la cena. Pensaban verse después en la discoteca, celebrar juntos el año nuevo, pero en cuestión de minutos todo eso que tenían planeado, se esfumó.
Eva llamó desde la cocina a su hija varias veces para que la ayudase, Marina estaba tan entretenida hablando con sus primas que ni la escuchó. De pronto, Eva se acercó hasta ella de mal humor y le dijo que la estaba llamando desde hacía rato a lo que Marina contestó que no la había escuchado con tanto jaleo. Su madre le prohibió que saliera esa noche...Hasta la familia que allí estaba trató de convencer a Eva para que no castigase esa noche a su hija, era un día festivo, y la jóven quería salir a divertirse, además ya tenía 20 años.
De todos modos, no hubo forma, su madre se negó rotundamente, Marina le pidió perdón, no podía sorportar la idea de no ver a Samuel esa noche. Eva mandó a su hija a la cama y ésta obedeció entre sollozos. Esa noche Marina estaba llena de odio, no pegó ojo, lloraba sin cesar, sólo le quedó el consuelo de poder hablar con Samuel por mensajes.
Al menos de ese modo, siendo discreta, sería difícil que le pillasen, Marina no soltaba el teléfono ni un segundo.
Marina seguía viéndose a escondidas con Samuel, como pasó con sus anteriores relaciones. Su hermano Rubén lo sabía, pero le prometió no contar nada. Estuvo un tiempo castigada, pero aún así se las ingeniaba para quedar con él cuando venía de sus prácticas aunque solo se viesen 10 o 15 minutos. Marina valoraba mucho que Samuel, acudiese cada día a verla desde su pueblo para verse solo ese ratito. Sabía que la quería de verdad.
La nochevieja era especial, y sobretodo cuando acabase la cena. Pensaban verse después en la discoteca, celebrar juntos el año nuevo, pero en cuestión de minutos todo eso que tenían planeado, se esfumó.
Eva llamó desde la cocina a su hija varias veces para que la ayudase, Marina estaba tan entretenida hablando con sus primas que ni la escuchó. De pronto, Eva se acercó hasta ella de mal humor y le dijo que la estaba llamando desde hacía rato a lo que Marina contestó que no la había escuchado con tanto jaleo. Su madre le prohibió que saliera esa noche...Hasta la familia que allí estaba trató de convencer a Eva para que no castigase esa noche a su hija, era un día festivo, y la jóven quería salir a divertirse, además ya tenía 20 años.
De todos modos, no hubo forma, su madre se negó rotundamente, Marina le pidió perdón, no podía sorportar la idea de no ver a Samuel esa noche. Eva mandó a su hija a la cama y ésta obedeció entre sollozos. Esa noche Marina estaba llena de odio, no pegó ojo, lloraba sin cesar, sólo le quedó el consuelo de poder hablar con Samuel por mensajes.
Al menos de ese modo, siendo discreta, sería difícil que le pillasen, Marina no soltaba el teléfono ni un segundo.
miércoles, 21 de diciembre de 2016
Cuando empieza todo
Marina comenzó la relación con Samuel a los 20 años. Se conocían de verse en la discoteca y un día Samuel y un amigo, se presentaron a ella y a su prima. Empezaron a salir juntos cuando ella estudiaba Técnico en Farmacia. Ella aún recuerda el día en que la llamarón para comunicarle que había sido seleccionada.
Eva la abrazó con mucha alegría, le dió besos por toda la cara, jamás lo olvidará. Fue un día único por lo que ella sentía al haber entrado por fín (ya que el año anterior no había tenido suerte, aunque presentó la solicitud, pero aprovechó el tiempo para estudiar Auxiliar Administrativo) y por la reacción de su madre al enterarse de la noticia. Era como si por una vez, hubiera conseguido algo de lo que su madre podría sentirse orgullosa.
Aquel chico le gustaba realmente, era bueno y cariñoso con ella, era atento...poco a poco la relación se fue fortaleciendo, hablaban todos los días, se veían los fines de semana, todo iba sobre ruedas. Marina no habia contado nada a sus padres de la relación con Samuel porque ya sabía como eran ellos, siempre tenían que opinar sobre sus relaciones.Ella seguía escribiendo sus diarios, pero casi siempre en clave para que si su madre los leía, no entendise a qué o quién se refería, pero el tiempo iba pasando y Marina no podía seguir ocultándolo, era feliz, quizá más que de costumbre, y eso, sus padres lo notaban. Además su madre le preguntaba constantemtente si estaba con alguien.
Decidió hablarles de Samuel.Sus padres parecían estar de acuerdo con la relación, al fin y al cabo no lo conocían de nada.
En Septiembre se celebraban las fiestas del pueblo vecino y Marina salió con Samuel a dar una vuelta. Paseando por allí, Marina vió a sus padres. Eva la miró con furia, ella no entendía esa mirada, ¿Qué pasaba ahora?.Marina estuvo toda la noche pensando y con el miedo de "Qué pasará cuando llegue a casa".
Cuando regresó a casa su madre empezó a hacerle preguntas como ¿Dónde había conocido al chico?, ¿De dónde era?...y acabó diciendo simplemente: -"No me gusta, tiene muy malas pintas"-
Marina ya sabía que se avecinaba otra lucha por conseguir que su madre no se metiera en esa relación que la estaba haciendo tan feliz.
Pasaron unas semanas y todo se empezó a complicar. Samuel llevaba a Marina para despedirse cada vez que salían, a una calle cercana a su casa, así se evitaban los problemas con Eva.
Lo que no sabían es que alguien de esa calle, les vigilaba....Alguien fue a contarle a Eva, que su hija iba muchas noches por allí, que allí se despedían y que iba acompañada por dos Marroquíes.
Cuando Eva se enteró, se enfadó muchísimo, empezó a gritarle a Marina:
-¡Eres tan ignorante que no sabes que estás saliendo con un moro!-
Marina no podía creer lo que estaba escuchando, ella sabía que nada de eso era cierto, los chicos que la acompañaban eran Samuel y su amigo Luis.
A partir de ese día, Eva volvió a prohibir a su hija que volviera a verse con Samuel.
Eva la abrazó con mucha alegría, le dió besos por toda la cara, jamás lo olvidará. Fue un día único por lo que ella sentía al haber entrado por fín (ya que el año anterior no había tenido suerte, aunque presentó la solicitud, pero aprovechó el tiempo para estudiar Auxiliar Administrativo) y por la reacción de su madre al enterarse de la noticia. Era como si por una vez, hubiera conseguido algo de lo que su madre podría sentirse orgullosa.
Aquel chico le gustaba realmente, era bueno y cariñoso con ella, era atento...poco a poco la relación se fue fortaleciendo, hablaban todos los días, se veían los fines de semana, todo iba sobre ruedas. Marina no habia contado nada a sus padres de la relación con Samuel porque ya sabía como eran ellos, siempre tenían que opinar sobre sus relaciones.Ella seguía escribiendo sus diarios, pero casi siempre en clave para que si su madre los leía, no entendise a qué o quién se refería, pero el tiempo iba pasando y Marina no podía seguir ocultándolo, era feliz, quizá más que de costumbre, y eso, sus padres lo notaban. Además su madre le preguntaba constantemtente si estaba con alguien.
Decidió hablarles de Samuel.Sus padres parecían estar de acuerdo con la relación, al fin y al cabo no lo conocían de nada.
En Septiembre se celebraban las fiestas del pueblo vecino y Marina salió con Samuel a dar una vuelta. Paseando por allí, Marina vió a sus padres. Eva la miró con furia, ella no entendía esa mirada, ¿Qué pasaba ahora?.Marina estuvo toda la noche pensando y con el miedo de "Qué pasará cuando llegue a casa".
Cuando regresó a casa su madre empezó a hacerle preguntas como ¿Dónde había conocido al chico?, ¿De dónde era?...y acabó diciendo simplemente: -"No me gusta, tiene muy malas pintas"-
Marina ya sabía que se avecinaba otra lucha por conseguir que su madre no se metiera en esa relación que la estaba haciendo tan feliz.
Pasaron unas semanas y todo se empezó a complicar. Samuel llevaba a Marina para despedirse cada vez que salían, a una calle cercana a su casa, así se evitaban los problemas con Eva.
Lo que no sabían es que alguien de esa calle, les vigilaba....Alguien fue a contarle a Eva, que su hija iba muchas noches por allí, que allí se despedían y que iba acompañada por dos Marroquíes.
Cuando Eva se enteró, se enfadó muchísimo, empezó a gritarle a Marina:
-¡Eres tan ignorante que no sabes que estás saliendo con un moro!-
Marina no podía creer lo que estaba escuchando, ella sabía que nada de eso era cierto, los chicos que la acompañaban eran Samuel y su amigo Luis.
A partir de ese día, Eva volvió a prohibir a su hija que volviera a verse con Samuel.
Las relaciones fallidas
Durante la juventud, Marina tuvo varias relaciones estables, todas ellas le parecían mal a su madre o a sus padres. Se entrometían en todas. La relación con el chico de la moto acabó mal porque sus padres empezaron a prohibirle que lo viera y eso, junto a qué le llegaban rumores constantes de que él estaba con otra chica, decidió terminar la relación. La historia con Marco, como ya hemos contado, terminó mal.
Después estuvo cerca de un año con un chico al que en realidad no quería, pero quizá por soledad, o cualquier motivo, mantuvo la relación hasta que ya no pudo más. Su madre le decía constantemente que el chico con el que estaba era gay...que debía dejarlo porque esa relación no le llevaba a ninguna parte, sus "posturas" y su forma de hablar lo delataban según Eva, incluso le prohibió llevarlo a casa.
Marina llegó a pensar en algún momento que podría ser cierto lo de su sexualidad.
A día de hoy, nunca se demostró que ese chico lo fuera, de hecho en la actualidad está casado, por supuesto, con una mujer.
Poco antes de conocer al "Mariquita" como lo llamaba Eva, conoció a un chico con el que tuvo una relación muy corta y en la que su madre no puso impedimento en ningún momento, solo le llamaba "El Feo", sí...Eva tenía la costumbre de poner mote a todas las parejas, o amigos íntimos de su hija. La relación con "El feo" se terminó pronto, el chico no ponía interés, eran muy jóvenes y Marina sentía que ella daba más de lo que recibía.
Finalmente conoció a Samuel. Y aquí es donde comienzan los acontecimientos inesperados, acontecimientos que harían de Marina una chica aún más insegura, sumisa, y cargarían su mochila de frustración, tristeza y desesperación.
martes, 20 de diciembre de 2016
Influenciando a otro vampiro
A partir de aquellos acontecimientos Eva, empezó a violar la intimidad de su hija leyendo sus diarios, quitándoselos, (aunque ella volviese una y otra vez a escribirlos) metiéndose continuamente en su vida, haciéndola sentir culpable de algunos problemas que tuviese el matrimonio, consiguiendo que se sintiese inútil como cuando le decía quera una ignorante, que nunca encontraría un trabajo porque no valdría para ello, o amenazándola cada vez que Eva le preguntaba sobre cualquier cosa y ella contestaba: -"No lo sé"-, a lo que su madre le decía: -Cómo vuelvas a decir "no lo sé" te meto una hostia"-. Marina, temerosa, no sabía como agradar a su madre, todo lo que hacía o decía, estaba mal, para ella nunca era lo suficientemente buena, o lo suficientemente eficaz en algo, o la llamaba "Puta" por estar saliendo con alguién, nunca, jamás sería la hija idónea para Eva.
Eva siempre hechaba en cara a su hija que ella siempre había querido más a su padre. Marina sentía que llevaba algo de razón en eso, quizá no le hacía demasiado caso, nunca se interesaba por sus notas aunque sí las cuestionaba o hacía comentarios como:- Haber si la próxima vez lo haces mejor, o sacas mejor nota- aunque esa calificación fuera buena. Nunca había hablado con sus profesores o ayudado a hacer la tarea, nunca hubo muestras de cariño salvo aquel beso que recibía por las noches y que en esa época ya había dejado de recibir, nunca hubo "te quieros"...No hubo nada de eso, pero Marina no le prestaba demasiada atención a esos detalles, solo agradecía que su padre no le pegase. Sólo recordaba una noche en la que estando Marina en la calle jugando con sus amigos, su madre empezó a llamarla desde el balcón para que subiese a casa. Ella estaba tan entretenida que no se enteró de la llamada de su madre. Al cabo de un rato vió a su padre aparecer enfurecido y le pidió que subiera a la casa.Al entrar, Pedro empezó a gritarle y al subir la escalera la empujó y cayó al suelo. Marina lloraba desconsolada. Cuando llegó arriba, su madre seguía voceando y pegándole, recriminándole que si estaba sorda, que sólo escuchaba lo qué quería y cosas así. Con el tiempo, Marina llegó a pensar que quizá su padre, lo hizo porque su madre le insistió, lo influenciaba o algo parecido, porque él pocas veces le había pegado, y menos aún de esa manera y con esa fuerza.
Eva siempre hechaba en cara a su hija que ella siempre había querido más a su padre. Marina sentía que llevaba algo de razón en eso, quizá no le hacía demasiado caso, nunca se interesaba por sus notas aunque sí las cuestionaba o hacía comentarios como:- Haber si la próxima vez lo haces mejor, o sacas mejor nota- aunque esa calificación fuera buena. Nunca había hablado con sus profesores o ayudado a hacer la tarea, nunca hubo muestras de cariño salvo aquel beso que recibía por las noches y que en esa época ya había dejado de recibir, nunca hubo "te quieros"...No hubo nada de eso, pero Marina no le prestaba demasiada atención a esos detalles, solo agradecía que su padre no le pegase. Sólo recordaba una noche en la que estando Marina en la calle jugando con sus amigos, su madre empezó a llamarla desde el balcón para que subiese a casa. Ella estaba tan entretenida que no se enteró de la llamada de su madre. Al cabo de un rato vió a su padre aparecer enfurecido y le pidió que subiera a la casa.Al entrar, Pedro empezó a gritarle y al subir la escalera la empujó y cayó al suelo. Marina lloraba desconsolada. Cuando llegó arriba, su madre seguía voceando y pegándole, recriminándole que si estaba sorda, que sólo escuchaba lo qué quería y cosas así. Con el tiempo, Marina llegó a pensar que quizá su padre, lo hizo porque su madre le insistió, lo influenciaba o algo parecido, porque él pocas veces le había pegado, y menos aún de esa manera y con esa fuerza.
lunes, 19 de diciembre de 2016
El amor prohibido
Mientras Marina seguía con su terapia con Inma, continuó su noviazgo con aquel chico extranjero llamado Marco.Ella estaba viviendo una experiencia muy bonita con aquel chico.
Se conocieron porque Pedro lo tenía como empleado en su empresa y Marina iba algunas tardes a echar una mano. Al pasar casi un año, ese amor tan bonito, se empezó a torcer. Durante todo ese tiempo, Marina había ocultado a sus padres la relación por miedo a la reacción de éstos. El tiempo pasaba y Eva, sospechaba que su hija andaba con alguien, cuando ésta le preguntaba a su hija, ella evadía el tema, y es que Marina tenía cada vez más miedo a que sus padres lo supiesen.
Finalmente, Marina decidió escribir una carta para contárselo a sus padres. Al principio, Marco no estaba muy de acuerdo pues, temía perder su trabajo y acabar la relación por que ellos no lo aceptarían.
Eva leyó la carta de su hija y sorprendentemente, no puso objeción alguna, solo dijo: -Tendréis que aguantar los comentarios de la gente.Ahora haber qué dice tu padre-.
Marina sabía que no había acabado lo más díficil. Al llegar del trabajo, su padre leyó la carta.Se quedó en silencio un buen rato, Marina estaba tensa...Pedro por fín habló y dijo:- Ésta tarde no tienes que ir a trabajar-.
Al día siguiente, Marco ya no estaba allí. Su padre lo despidió. Marina no lo esperaba, aunque sabía que su padre no se lo había tomado bien. La jóven estuvo varios días llorando, hundida en una tristeza profunda. Pidió perdón a Marco, quizá no tendría que haberles dicho nada, pero las cosas se estaban poniendo muy feas.
Durante un tiempo Marco y Marina estuvieron sin verse pero después, volvieron a verse a escondidas. Su padre la esperaba todos los días a la salida del instituto para controlarla pero ella, intentaba escabullirse entre clase y clase o incluso saltarse alguna hora para poder verlo.
Su vida se estaba convirtiendo en un verdadero infierno. Eva se puso de lado de su marido y si volvía sospechar que su hija andaba con el jóven, la castigaba sin salir. Marina no era feliz, fue una época dura.
A veces si salía con amigas, la llamaban para saber donde estaba, o porque no estaba con "tal amiga", salían varias veces con el coche por el pueblo para buscarla, si la veían sóla le preguntaban a dónde iba o de dónde venía...intentaban controlarla de todas las formas posibles.
De ese modo, la relación con aquel chico, se fue acabando y entre eso, y que Marco empezó a cansarse de la situación, ya nada era como al principio. A Marina le fue muy difícil superar esa ruptura. Además, sus padres le prohibieron que siguiera visitando a Inma. El problema lo resolverían ellos, a su manera.
Ya no dejaban que su hija estuviese sola en casa en ningún instante: -Así verás como ya no tienes tiempo de pegarte ningún atracón- decía Eva.
Se conocieron porque Pedro lo tenía como empleado en su empresa y Marina iba algunas tardes a echar una mano. Al pasar casi un año, ese amor tan bonito, se empezó a torcer. Durante todo ese tiempo, Marina había ocultado a sus padres la relación por miedo a la reacción de éstos. El tiempo pasaba y Eva, sospechaba que su hija andaba con alguien, cuando ésta le preguntaba a su hija, ella evadía el tema, y es que Marina tenía cada vez más miedo a que sus padres lo supiesen.
Finalmente, Marina decidió escribir una carta para contárselo a sus padres. Al principio, Marco no estaba muy de acuerdo pues, temía perder su trabajo y acabar la relación por que ellos no lo aceptarían.
Eva leyó la carta de su hija y sorprendentemente, no puso objeción alguna, solo dijo: -Tendréis que aguantar los comentarios de la gente.Ahora haber qué dice tu padre-.
Marina sabía que no había acabado lo más díficil. Al llegar del trabajo, su padre leyó la carta.Se quedó en silencio un buen rato, Marina estaba tensa...Pedro por fín habló y dijo:- Ésta tarde no tienes que ir a trabajar-.
Al día siguiente, Marco ya no estaba allí. Su padre lo despidió. Marina no lo esperaba, aunque sabía que su padre no se lo había tomado bien. La jóven estuvo varios días llorando, hundida en una tristeza profunda. Pidió perdón a Marco, quizá no tendría que haberles dicho nada, pero las cosas se estaban poniendo muy feas.
Durante un tiempo Marco y Marina estuvieron sin verse pero después, volvieron a verse a escondidas. Su padre la esperaba todos los días a la salida del instituto para controlarla pero ella, intentaba escabullirse entre clase y clase o incluso saltarse alguna hora para poder verlo.
Su vida se estaba convirtiendo en un verdadero infierno. Eva se puso de lado de su marido y si volvía sospechar que su hija andaba con el jóven, la castigaba sin salir. Marina no era feliz, fue una época dura.
A veces si salía con amigas, la llamaban para saber donde estaba, o porque no estaba con "tal amiga", salían varias veces con el coche por el pueblo para buscarla, si la veían sóla le preguntaban a dónde iba o de dónde venía...intentaban controlarla de todas las formas posibles.
De ese modo, la relación con aquel chico, se fue acabando y entre eso, y que Marco empezó a cansarse de la situación, ya nada era como al principio. A Marina le fue muy difícil superar esa ruptura. Además, sus padres le prohibieron que siguiera visitando a Inma. El problema lo resolverían ellos, a su manera.
Ya no dejaban que su hija estuviese sola en casa en ningún instante: -Así verás como ya no tienes tiempo de pegarte ningún atracón- decía Eva.
viernes, 16 de diciembre de 2016
La Bulimia
Durante esa época de adolescencia, fueron muchas las anécdotas que nublaron la vida de Marina, su madre la manipulaba, la llamaba cuando salía con amigas simplemente para decirle:
-Vuelve a casa, te has dejado el baño sin barrer-, utilizaba cualquier excusa para hacerla sentir mal, por más estúpida que fuera.
Otras veces, incluso le hechaba la culpa a ella sí discutía con Pedro o tenían problemas en su matrimonio. Marina lloraba, y su madre la hundía con frases como: -Siempre con la boca "espatarrá".-
Sí, el lenguaje de Eva era bulgar. Eva no había ido al colegio y de hecho siempre estaba recordando que ella siempre había sido la oveja negra en su familia, Marina no entendía ésto, si también había sufrido ese "maltrato", ¿Porqué se lo hacía a ella?.
Por las noches, Eva y Pedro siempre les daban un beso a sus hijos al irse a la cama. Marina disfrutaba ese momento, era un único acto de cariño del día, hasta que un día Eva decidió no seguir dándole ese beso a su hija, y sólo se lo daba a Rubén. Su excusa era decir: -Ya eres muy mayor-, como si por esto,ya no mereciera el beso de su madre. Sin embargo Pedro, no dejó de darle ese beso hasta bastante tiempo después.
Sobre los 16 años, Marina decidió visitar a la psicóloga del Instituto, sentía que el comportamiento que estaba adoptando desde hace meses, no era acertado.
Marina padecía una pre-bulimia. Por las tardes, se quedaba sola, sus padres trabajaban juntos en una empresa de la que su padre era dueño y Rubén siempre andaba por ahí con sus amigos. Al mismo tiempo Marina estaba saliendo con un chico extranjero a escondidas, que trabajaba en la empresa de su padre.
La psicóloga del Instituto ayudó a Marina hasta que decidió que había que contar el problema de la Bulimia a sus padres, el problema podría empeorar, y Marina no podía superar ésto sola.
Su madre acudió a hablar con la psicóloga y apoyó a su hija en el problema, - Juntos, lo superaremos- Marina no podía creer que Eva le estuviera brindando ese apoyo y atención. Deribaron a Marina a un psiquiatra y una psicológa del hospital de la ciudad. Su madre la acompañaba y a veces pasaba con ella. Marina debía escribir todos los días en un diario y contar como era su día a día, en especial los episódios de ansiedad por la comida. La pesaban cada vez que iba y pasaba largos ratos hablando con Inma, la psicóloga que llevaba su caso.
Inma hizo entrar a su madre Eva en una de las sesiones y delante de ella, le preguntó a Eva como definiría a su hija, a su madre solo se le ocurrió decir algo parecido a que era muy ignorante y también que tenia muy "mala leche", la cara de Inma era todo un poema.
-Vuelve a casa, te has dejado el baño sin barrer-, utilizaba cualquier excusa para hacerla sentir mal, por más estúpida que fuera.
Otras veces, incluso le hechaba la culpa a ella sí discutía con Pedro o tenían problemas en su matrimonio. Marina lloraba, y su madre la hundía con frases como: -Siempre con la boca "espatarrá".-
Sí, el lenguaje de Eva era bulgar. Eva no había ido al colegio y de hecho siempre estaba recordando que ella siempre había sido la oveja negra en su familia, Marina no entendía ésto, si también había sufrido ese "maltrato", ¿Porqué se lo hacía a ella?.
Por las noches, Eva y Pedro siempre les daban un beso a sus hijos al irse a la cama. Marina disfrutaba ese momento, era un único acto de cariño del día, hasta que un día Eva decidió no seguir dándole ese beso a su hija, y sólo se lo daba a Rubén. Su excusa era decir: -Ya eres muy mayor-, como si por esto,ya no mereciera el beso de su madre. Sin embargo Pedro, no dejó de darle ese beso hasta bastante tiempo después.
Sobre los 16 años, Marina decidió visitar a la psicóloga del Instituto, sentía que el comportamiento que estaba adoptando desde hace meses, no era acertado.
Marina padecía una pre-bulimia. Por las tardes, se quedaba sola, sus padres trabajaban juntos en una empresa de la que su padre era dueño y Rubén siempre andaba por ahí con sus amigos. Al mismo tiempo Marina estaba saliendo con un chico extranjero a escondidas, que trabajaba en la empresa de su padre.
La psicóloga del Instituto ayudó a Marina hasta que decidió que había que contar el problema de la Bulimia a sus padres, el problema podría empeorar, y Marina no podía superar ésto sola.
Su madre acudió a hablar con la psicóloga y apoyó a su hija en el problema, - Juntos, lo superaremos- Marina no podía creer que Eva le estuviera brindando ese apoyo y atención. Deribaron a Marina a un psiquiatra y una psicológa del hospital de la ciudad. Su madre la acompañaba y a veces pasaba con ella. Marina debía escribir todos los días en un diario y contar como era su día a día, en especial los episódios de ansiedad por la comida. La pesaban cada vez que iba y pasaba largos ratos hablando con Inma, la psicóloga que llevaba su caso.
Inma hizo entrar a su madre Eva en una de las sesiones y delante de ella, le preguntó a Eva como definiría a su hija, a su madre solo se le ocurrió decir algo parecido a que era muy ignorante y también que tenia muy "mala leche", la cara de Inma era todo un poema.
jueves, 15 de diciembre de 2016
Jóvenes Vampiros Psíquicos
A pesar de todo, Marina seguía pareciendo una chica alegre, al menos cuando salía de esa casa del infierno.
En el Colegio no era la mejor de la clase en cuanto a nivel académico, pero tampoco la peor. En clase, ponía empeño, le echaba ganas, pero pocas veces veía buenos resultados.
A medida que fue creciendo tuvo alguna que otra amiga íntima que la apoyaba y escuchaba.
Cuando tenía unos 13 años, empezó a salir con un chico. Sus padres, al principio, no le pusieron impedimento, solo le pedían que no se subiera con él en su moto.
Una mañana en clase, Marina empezó a hablar con una compañera con la que se sentaba en clase y se llevaba bien, entre broma y broma, a Marina se le ocurrió decirle:-¡A la salida me esperas!-, la otra chica sabía que ese comentarío no iba por donde los compañeros de Marina empezaron a insinuar cuando la escucharon decirlo. Utilizaron la excusa del comentario como si Marina quisiera pegarle a la salida a la otra chica y éstos, empezaron a amenazar a Marina. Su compañera les explicó que estaban de broma, pero aún así, casi 30 niños esperaron a Marina a la salida del instituto.
Al salir a la calle, Marina no podía creerse lo que estaba viendo, algunas niñas empezaron a empujarla, otras le tiraban de la mochila-carrito que llevaba, otros le insultaban diciéndole "llori" y cosas peores. Marina no sabía cómo defenderse, lo único que se le ocurrió fue llamar "Puta" a unachica que le insultaba. Compañeros que hasta ese momento nunca se habían metido con ella, también estaban allí.
Su compañera de pupitre, corrió hasta la casa de Marina y avisó a sus padres de lo que estaba pasando. Mientras, apareció aquel chico con el que ella salía y le pidió que se subiera a la moto, quería sacarla de allí. Marína no podía, le había prometido a sus padres que nunca se subiría a la moto de aquel chico.
Pronto apareció Pedro, y al verlo todos los chicos y chicas desaparecieron.
Marina estaba tremendamente triste, le contó a su padre lo que había pasado y éste le acompañó al instituto para hablar con el director.
Al día siguiente, los compañeros pidieron perdón a Marina uno por uno, pero ella sabía perfectamente que ninguno estaba arrepentido de lo que habían hecho. Y aún más se dió cuenta porque las cosas seguían igual, ya no le pegaban, pero no dejaban de insultarla o humillarla.
Vampiros Psiquicos lll
El bulling y los problemas de Enuresis, formaron parte de la vida de Marina durante varios años.
Eva decidió llevar a la chica a la doctora Pilar con el pensamiento de que quizás ella pudiera poner solución a la "vaguedad" de su hija.
Pilar le explicó que su hija tenía una enfermedad llamada Enuresis Nocturna y que necesitaria un tratamiento sencillo a base de un medicamento y un ejercicio para solucionarla.
Marina recibió un calendario con pegatinas de macetas con flores y otras de nubes negras. El sistema era simple. Si ese dìa no se orinaba pondría una pegatina de una maceta, y si lo hacía, una de una de esas nubes tan negras como el día que le esperaba.
Al principio Marina consiguió muchas macetas, y estaba contenta, ya casi lo estaba superando.
Un día, Marina tuvo que poner una nube negra,no entendía que habia pasado...¡todo iba tan bien! Su madre empezó a burlarse de ella diciendo: "Tú no tienes ninguna enfermedad, lo que eres es una perra"-incluso a veces la nombraba "Mosquitamuerta".
Marina había pasado incluso noches en vela para no orinarse y tener que aguantar al día siguiente toda aquella humillación, además Eva empezó a prohibir a su hija que bebiera agua en todo el día para así no mojar las sábanas. Lógicamente Marina no podía soportarlo y a veces simulaba ir al baño para hacer sus necesidades, y aprovechaba el momento para beber agua del grifo, cuando hacía esto se sentía tan aliviada... Parecía haber estado años sin beber. Más de una vez, Eva pillaba infraganti a la jóven y le pegaba o le insultaba.
La chica hacía todo lo posible para no sufrir ese maltrato. En verano, después de estar horas sin dormir, acababa orinandose y se despertaba enfadada por haberse quedado dormida de modo que la solución que buscaba era sentarse a un lado de la cama para que sus sábanas se secasen con el poco aire que entraba por su ventana que por suerte, estaba justo al lado de la cama. A veces funcionaba, a veces no...
Abuelos, algunos tíos y gente cercana sabían que algo no iba bien, su abuela paterna (a la que tenía mucho cariño) comentaba que no entendía que cosas hace ésta niña para que su madre la trate así.
Al ir a casa de sus abuelos maternos durante un día en el que Eva y Pedro tenían una boda, la tia de Marina decidió bañar a la chica.Para su sorpresa le vió una marca de una mano en el glúteo. Su tía que vivía con los abuelos de Marina se lo contó a éstos, y el abuelo de Marina, estuvo un tiempo sin hablarse con Eva por lo que le había hecho a la chica.
Marina siempre había querido tener una madre como su tía Teresa, ella la trataba bien y la ayudaba cuando podía. Por las tardes, Eva mandaba a Rubén y Marina a dormir la siesta. Un día que Teresa estuvo allí, los niños ha se habían despertado. Sin saber porqué, Eva mandó de nuevo a Marina a la cama y su tía le dijo: "¿Porque quieres que vaya a la cama? ¡ Son sólo las 7 de la tarde! -. Eva seguía empeñada, y su tía se ofreció a leerle un cuento al menos al lado de su cama, su madre dijo que ni hablar.
Teresa acompañó a su sobrina a la cama y estuvo un rato hablando con ella. Al marcharse Marina se enfadó tanto que tiró de su esclava de oro y la rompió. Luego le dijo a Eva que se le había roto sin darse cuenta.
Y es que la siesta era un momento insoportable para Marina.
Rubén y ella dormían en habitaciones distintas, Eva dormía un rato con Rubén. Sobre las 4 y media Eva se levantaba y dejaba a Rubén en la cama, y a las 5 lo llamaba para que se levantase. A Marina no la llamaba hasta pasadas las 6...y así día trás día.
Marina odiaba la siesta y más aún cuando su madre no le dejaba levantarse. A veces ella se levantaba y Eva volvía a mandarla acostarse diciendo: -¿ Cuándo te he dicho yo que te puedes levantar? ¡tira a la cama! -.
Eva decidió llevar a la chica a la doctora Pilar con el pensamiento de que quizás ella pudiera poner solución a la "vaguedad" de su hija.
Pilar le explicó que su hija tenía una enfermedad llamada Enuresis Nocturna y que necesitaria un tratamiento sencillo a base de un medicamento y un ejercicio para solucionarla.
Marina recibió un calendario con pegatinas de macetas con flores y otras de nubes negras. El sistema era simple. Si ese dìa no se orinaba pondría una pegatina de una maceta, y si lo hacía, una de una de esas nubes tan negras como el día que le esperaba.
Al principio Marina consiguió muchas macetas, y estaba contenta, ya casi lo estaba superando.
Un día, Marina tuvo que poner una nube negra,no entendía que habia pasado...¡todo iba tan bien! Su madre empezó a burlarse de ella diciendo: "Tú no tienes ninguna enfermedad, lo que eres es una perra"-incluso a veces la nombraba "Mosquitamuerta".
Marina había pasado incluso noches en vela para no orinarse y tener que aguantar al día siguiente toda aquella humillación, además Eva empezó a prohibir a su hija que bebiera agua en todo el día para así no mojar las sábanas. Lógicamente Marina no podía soportarlo y a veces simulaba ir al baño para hacer sus necesidades, y aprovechaba el momento para beber agua del grifo, cuando hacía esto se sentía tan aliviada... Parecía haber estado años sin beber. Más de una vez, Eva pillaba infraganti a la jóven y le pegaba o le insultaba.
La chica hacía todo lo posible para no sufrir ese maltrato. En verano, después de estar horas sin dormir, acababa orinandose y se despertaba enfadada por haberse quedado dormida de modo que la solución que buscaba era sentarse a un lado de la cama para que sus sábanas se secasen con el poco aire que entraba por su ventana que por suerte, estaba justo al lado de la cama. A veces funcionaba, a veces no...
Abuelos, algunos tíos y gente cercana sabían que algo no iba bien, su abuela paterna (a la que tenía mucho cariño) comentaba que no entendía que cosas hace ésta niña para que su madre la trate así.
Al ir a casa de sus abuelos maternos durante un día en el que Eva y Pedro tenían una boda, la tia de Marina decidió bañar a la chica.Para su sorpresa le vió una marca de una mano en el glúteo. Su tía que vivía con los abuelos de Marina se lo contó a éstos, y el abuelo de Marina, estuvo un tiempo sin hablarse con Eva por lo que le había hecho a la chica.
Marina siempre había querido tener una madre como su tía Teresa, ella la trataba bien y la ayudaba cuando podía. Por las tardes, Eva mandaba a Rubén y Marina a dormir la siesta. Un día que Teresa estuvo allí, los niños ha se habían despertado. Sin saber porqué, Eva mandó de nuevo a Marina a la cama y su tía le dijo: "¿Porque quieres que vaya a la cama? ¡ Son sólo las 7 de la tarde! -. Eva seguía empeñada, y su tía se ofreció a leerle un cuento al menos al lado de su cama, su madre dijo que ni hablar.
Teresa acompañó a su sobrina a la cama y estuvo un rato hablando con ella. Al marcharse Marina se enfadó tanto que tiró de su esclava de oro y la rompió. Luego le dijo a Eva que se le había roto sin darse cuenta.
Y es que la siesta era un momento insoportable para Marina.
Rubén y ella dormían en habitaciones distintas, Eva dormía un rato con Rubén. Sobre las 4 y media Eva se levantaba y dejaba a Rubén en la cama, y a las 5 lo llamaba para que se levantase. A Marina no la llamaba hasta pasadas las 6...y así día trás día.
Marina odiaba la siesta y más aún cuando su madre no le dejaba levantarse. A veces ella se levantaba y Eva volvía a mandarla acostarse diciendo: -¿ Cuándo te he dicho yo que te puedes levantar? ¡tira a la cama! -.
miércoles, 14 de diciembre de 2016
Vampiros Psiquicos ll
Es difícil entender, cuando eres niño, porqué los demás te tratan de ese modo, ¿Qué hacía Marina para que durante muchas épocas de su infancia, los compañeros le humillasen o le pegasen?-se preguntaba.
En una ocasión Marina le contó a su madre que unos niños de etnia gitana le pegaban. Al principio Eva intentó hablar con sus padres para solucionar el problema, pero al ver que no conseguía nada, pidió a Marina que se defendiera sóla, lo que fue prácticamente imposible para Marina.Ella era débil, frágil y sentía que jamás podría defenderse de aquellos niños.
Era la misma situación que vivía con su madre Eva, jamás podría defenderse de la humillación de ella, de su maltrato físico y psicológico.
Marina le contaba a sus pocas amigas, las cosas que su madre le hacía, y sus amigos le respondían siempre con "Amiga, lo que hace tu madre no es normal, nuestras madres no se comportan así". Les contaba como su madre le ponía un precinto en la boca para que no hablase, siempre que Marina hablaba parecía que a su madre le sentaba mal, y sí seguía hablando amenazaba con pasarle una guindilla por la boca. Al ver que seguía llorando su mandre se enfadaba aún más y continuaba con las amenazas.
En otras ocasiones,la arrinconaba y le pegaba patadas, tortazos por cualquier motivo, aunque no tuviera la más minima importancia.
Había una cosa que Marina jamás se atrevía a contar a nadie, y es que, con 14 años aún se orinaba en la cama.Para ella era algo vergonzoso hacer algo así, no conocía a nadie que lo hiciese. Además estaba saliendo con un chico, y Marina se ponía nerviosa al pensar, que pensaría él si lo supiera, quizá dejaría de quererla...
Eva, trataba esto como "esta niña es muy vaga y no quiere ir al baño, por eso se orina" y así se lo describía a todas las personas de la familia a las que se lo contaba.Marina se veía sometiada a un maltrato que a día de hoy, tendría una sanción bastante fuerte para una madre así. Cuando Marina se orinaba, su madre inmediatamente le ponía la cara sobre la orina de la cama y la dejaba ahí un rato, empujándole cada vez más la cara contra la sábana, la chica lloraba, y lloraba, y Eva más se enfadaba...-Pareces a tu abuela, siempre llorando-le decía. Marina sabía, que no había pasado lo peor aún....Sabía que esa noche, dormiría en la terraza de la casa.
Noche que Marina se orinaba, noche que pasaba en el frío suelo de la terraza llorando a mares y pidiendo que la dejasen entrar, Eva se enfurecía y salía a pegarle para que se callase.
A veces se burlaba de ella diciéndo- "¿Ya le has contado a tu amiguito, que te meas en la cama?-
Pedro, se mantenía al margen, como si nada fuera real, como si él, no tuviera ninguna responsabilidad sobre esa niña.
En una ocasión Marina le contó a su madre que unos niños de etnia gitana le pegaban. Al principio Eva intentó hablar con sus padres para solucionar el problema, pero al ver que no conseguía nada, pidió a Marina que se defendiera sóla, lo que fue prácticamente imposible para Marina.Ella era débil, frágil y sentía que jamás podría defenderse de aquellos niños.
Era la misma situación que vivía con su madre Eva, jamás podría defenderse de la humillación de ella, de su maltrato físico y psicológico.
Marina le contaba a sus pocas amigas, las cosas que su madre le hacía, y sus amigos le respondían siempre con "Amiga, lo que hace tu madre no es normal, nuestras madres no se comportan así". Les contaba como su madre le ponía un precinto en la boca para que no hablase, siempre que Marina hablaba parecía que a su madre le sentaba mal, y sí seguía hablando amenazaba con pasarle una guindilla por la boca. Al ver que seguía llorando su mandre se enfadaba aún más y continuaba con las amenazas.
En otras ocasiones,la arrinconaba y le pegaba patadas, tortazos por cualquier motivo, aunque no tuviera la más minima importancia.
Había una cosa que Marina jamás se atrevía a contar a nadie, y es que, con 14 años aún se orinaba en la cama.Para ella era algo vergonzoso hacer algo así, no conocía a nadie que lo hiciese. Además estaba saliendo con un chico, y Marina se ponía nerviosa al pensar, que pensaría él si lo supiera, quizá dejaría de quererla...
Eva, trataba esto como "esta niña es muy vaga y no quiere ir al baño, por eso se orina" y así se lo describía a todas las personas de la familia a las que se lo contaba.Marina se veía sometiada a un maltrato que a día de hoy, tendría una sanción bastante fuerte para una madre así. Cuando Marina se orinaba, su madre inmediatamente le ponía la cara sobre la orina de la cama y la dejaba ahí un rato, empujándole cada vez más la cara contra la sábana, la chica lloraba, y lloraba, y Eva más se enfadaba...-Pareces a tu abuela, siempre llorando-le decía. Marina sabía, que no había pasado lo peor aún....Sabía que esa noche, dormiría en la terraza de la casa.
Noche que Marina se orinaba, noche que pasaba en el frío suelo de la terraza llorando a mares y pidiendo que la dejasen entrar, Eva se enfurecía y salía a pegarle para que se callase.
A veces se burlaba de ella diciéndo- "¿Ya le has contado a tu amiguito, que te meas en la cama?-
Pedro, se mantenía al margen, como si nada fuera real, como si él, no tuviera ninguna responsabilidad sobre esa niña.
Vampiros psíquicos
Hoy he decidido empezar a contar una historia...
Una historia de una chica a la que sus padres no trataban muy bien y a causa de ésto tuvo una infancia difícil y muy dura.
Eva era una madre extrovertida, se llevaba bien con la mayoría de la gente ,hacía amistades con facilidad , tenia un buen sentido del humor y se podía hablar con ella de casi cualquier cosa. Su esposo Pedro era bastante diferente a Eva. Siempre se mostraba reservado, nunca mostraba sus sentimientos y solo estaba centrado en su trabajo. Se enfadaba pocas veces, pero cuando lo hacía eran enfados muy intensos en los que descargaba toda su ira.
Juntos tuvieron a Marina, y tres años después a Rubén.
Marina era una niña risueña, timida, no se metía en problemas y le gustaba tener amigos aunque tuviese pocos a causa de lo mal que la trataban algunos niños de su clase pegándole y llamándole "llori", mote que un niño le puso hasta que todos acabaron por llamarla asi.
Una historia de una chica a la que sus padres no trataban muy bien y a causa de ésto tuvo una infancia difícil y muy dura.
Eva era una madre extrovertida, se llevaba bien con la mayoría de la gente ,hacía amistades con facilidad , tenia un buen sentido del humor y se podía hablar con ella de casi cualquier cosa. Su esposo Pedro era bastante diferente a Eva. Siempre se mostraba reservado, nunca mostraba sus sentimientos y solo estaba centrado en su trabajo. Se enfadaba pocas veces, pero cuando lo hacía eran enfados muy intensos en los que descargaba toda su ira.
Juntos tuvieron a Marina, y tres años después a Rubén.
Marina era una niña risueña, timida, no se metía en problemas y le gustaba tener amigos aunque tuviese pocos a causa de lo mal que la trataban algunos niños de su clase pegándole y llamándole "llori", mote que un niño le puso hasta que todos acabaron por llamarla asi.
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