Al comenzar el año, Marina sentía miedo, tenía que seguir escondiendo aquella relación fuera como fuese. A veces, al encontrarse en la discoteca, ni siquiera era capaz de acercarse a Samuel, ni dejaba que él se acercase. Tan sólo el hecho de pensar que alguien que la viese con él podría contárselo a su madre, la aterrorizaba, incluso llegó a pensar que alguien le había podido pedir a su madre que la observase allí, o la vigilase.
Pasaron unas semanas y mientras tanto, Marina se sacó el carnet de conducir. Algunas tardes seguía trabajando con su padre, y por supuesto su madre estaba allí también. Una de esas tardes, Eva le dijo a Marina que le habían llegado rumores de que seguía viendose con Samuel. Marina lo negó pero aún así, su cara la delataba. Eva la miró fijamente y le dijo:-Sé que es mentira, ya te dije que si volvías con él te ibas de casa-. Así lo dijo, y así fue.
Esa tarde, al volver del trabajo Eva echó a Marina de casa. Le dijo que mientras estuviese con Samuel, no volviera. No quería saber nada de ella.
Ella llamó a Samuel llorando y le contó lo sucedido. El chico se ofreció a ayudarla y fue inmediatamente a buscarla con el coche. Juntos fueron al trabajo de Pedro e intentaron hablar con él con la esperanza de que quizá su padre, podria brindarle más apoyo ya que normalemente, no opinaba demasiado sobre la relación con Samuel. Lo que se encontraron fue contrario a lo esperado. Pedro incluso le empezó a gritar a decir: -¿Y te has traido a éste de pantalla?-refiriéndose así a Samuel. Le volvió a repetir aquellas palabras que su madre le decía continuamente sobre las "pintas" que Samuel tenía según ellos.
Marina volvió a casa con su padre y Samuel volvió a su ciudad con la esperanza de que las cosas se calmaran.
A pesar de todo el sufrimiento de Marina por ese amor por el que ella luchaba sin descanso, no dejaba la relación con Samuel. Ella lo amaba profundamente, era el chico que siempre había soñado tener, no quería perderlo,y mucho menos por la insistencia de sus padres que sólo se basaban en que era "moro" o no les gustaban sus "pintas".
Eva volvió a enterarse de que su hija seguía con Samuel hablando con la madre de un antiguo amigo íntimo de Marina. La jóven tenía relación con esa mujer, se conocían de la autoescuela y hablaban de aquel tiempo en el que Marina y su hijo estaban juntos pero ella tenía muy claro y le hizo saber a esa mujer, que jamás volvería con él aunque la madre del chico estuviese un poco empeñada...
Lógicamente, también sabía de la existencia de Samuel y que ella lo seguía viendo. De modo que en cuanto tuvo la ocasión de hablar con Eva (aunque no se conocían de nada) se lo contó.
Eva se puso hecha una fiera, estaba más furiosa que nunca. Volvió a echar a su hija de casa. Le exigió que no cogiera nada de sus cosas personales. Lo único que dió tiempo a coger a Marina fue un poco de dienro que tenía ahorrado y un abrigo.
-Te vas con lo que llevas puesto, puta-
Los insultos, y la humillación dejaron hundida a Marina.
Esa noche la pasó en casa de una amiga. Le contó la situación a ella y a su madre y les pidió si podía quedarse una noche, al día siguiente ya pensaría como solucionarlo, porque esa noche ya era demasiado, estaba exhausta. Era dífícil comprender porqué y cómo una madre podía hacer algo así, porqué constantemente se metía en su vida y hacía de ella un infierno del que no tenía escapatoria.
No sabía como manejar aquella situación, su madre para ella, era el demonio en persona.
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