Durante esa época de adolescencia, fueron muchas las anécdotas que nublaron la vida de Marina, su madre la manipulaba, la llamaba cuando salía con amigas simplemente para decirle:
-Vuelve a casa, te has dejado el baño sin barrer-, utilizaba cualquier excusa para hacerla sentir mal, por más estúpida que fuera.
Otras veces, incluso le hechaba la culpa a ella sí discutía con Pedro o tenían problemas en su matrimonio. Marina lloraba, y su madre la hundía con frases como: -Siempre con la boca "espatarrá".-
Sí, el lenguaje de Eva era bulgar. Eva no había ido al colegio y de hecho siempre estaba recordando que ella siempre había sido la oveja negra en su familia, Marina no entendía ésto, si también había sufrido ese "maltrato", ¿Porqué se lo hacía a ella?.
Por las noches, Eva y Pedro siempre les daban un beso a sus hijos al irse a la cama. Marina disfrutaba ese momento, era un único acto de cariño del día, hasta que un día Eva decidió no seguir dándole ese beso a su hija, y sólo se lo daba a Rubén. Su excusa era decir: -Ya eres muy mayor-, como si por esto,ya no mereciera el beso de su madre. Sin embargo Pedro, no dejó de darle ese beso hasta bastante tiempo después.
Sobre los 16 años, Marina decidió visitar a la psicóloga del Instituto, sentía que el comportamiento que estaba adoptando desde hace meses, no era acertado.
Marina padecía una pre-bulimia. Por las tardes, se quedaba sola, sus padres trabajaban juntos en una empresa de la que su padre era dueño y Rubén siempre andaba por ahí con sus amigos. Al mismo tiempo Marina estaba saliendo con un chico extranjero a escondidas, que trabajaba en la empresa de su padre.
La psicóloga del Instituto ayudó a Marina hasta que decidió que había que contar el problema de la Bulimia a sus padres, el problema podría empeorar, y Marina no podía superar ésto sola.
Su madre acudió a hablar con la psicóloga y apoyó a su hija en el problema, - Juntos, lo superaremos- Marina no podía creer que Eva le estuviera brindando ese apoyo y atención. Deribaron a Marina a un psiquiatra y una psicológa del hospital de la ciudad. Su madre la acompañaba y a veces pasaba con ella. Marina debía escribir todos los días en un diario y contar como era su día a día, en especial los episódios de ansiedad por la comida. La pesaban cada vez que iba y pasaba largos ratos hablando con Inma, la psicóloga que llevaba su caso.
Inma hizo entrar a su madre Eva en una de las sesiones y delante de ella, le preguntó a Eva como definiría a su hija, a su madre solo se le ocurrió decir algo parecido a que era muy ignorante y también que tenia muy "mala leche", la cara de Inma era todo un poema.
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