Al día siguiente, Marina no sabía que rumbo tomar...Si volvía a casa, todo volvería a ser igual, nada haría cambiar la actitud de sus padres. Llamó a una de sus primas, con la que tenía una buena relación y hablaba muy a menudo y ésta, le ofreció quedarse en su casa.
Había empezado el carnaval pero Marina no estaba para fiestas...aún así, Samuel intentó animarla y se disfrazaron juntos. Estuvieron en el pueblo de Samuel, en casa de un amigo de él y allí se olvidó por un rato de todo. Después volvieron a su pueblo y estuvieron tomando algo en un pub.
Samuel acompañó a Marina a casa de su prima y tardaron un larguísimo tiempo en despedirse, los dos estaban sufriendo mucho por todo ese caos, ninguno quería separarse del otro, se querían de verdad.
Durante esos días, Marina no supo nada de su madre, tan solo fue un día a hablar con su tía Teresa para saber si algo le había contado Eva. Ella le dijo que estaba muy enfadada y que no quería saber nada de su hija, que nisiquiera le importaba dónde estaba.
Marina habló mucho con su prima sobre el problema, ésta la apoyaba y le explicó que lo mejor quizá sería hablar con ellos tranquilamente para ver si podrían llegar a alguna solución. Marina no tenía fuerzas para eso, sabía que todo lo que hiciera no serviría de nada, todo estaba muy negro...
Aún así, pasados unos días Marina decidió que era el momento de enfrentarse y intentar llegar a algún acuerdo. Otra de sus primas la llevó a casa, la chica estaba aterrorizada, por primera vez iba a decirles a sus padres lo que pensaba, sabía que no sería nada fácil y se esperaba lo peor.
Marina intentó hablar con ellos pero su madre inmediatamente subió al piso de arriba de su casa no sin antes insultarla y soltar barbaridades por su boca. Su padre se quedó con ella y la escuchó, le dijo que si no permitían que se quedase en casa no le importaba irse con su abuelo y así cuidarlo, al fin y al cabo seguramente agradecería su compañia y ella podría antenderlo en casa. Le preguntó a su padre si él de verdad pensaba igual que su madre o tan sólo lo hacía por satisfacerla, para que no se pusiera hecha una furia....pero no obtuvo respuesta.
Su padre le pidió que se quedase en casa, -Ya veremos como lo solucionamos-.
Su madre dijo:- Si se queda ella, me voy yo-. Pedro estaba entre la espada y la pared.
Esa tarde Marina volvió a casa de su prima a recoger sus cosas y estuvo un rato hablando con Samuel para contarle como se habían desarrollado los acontecimientos.
Por la noche volvió a casa con la esperanza de que su madre no estuviera allí ya que sabía que ese día iría a visitar a su abuela a la residencia.Cuando llegó se encontró con una madre irreconocible...
Marina entró por la puerta y allí estaba su madre, mirándola fijamente con cara de asco, se veía desprecio en sus ojos, nisiquiera parecía su madre...ella jamás olvidará esa mirada.
Eva se acercó a ella y le escupíó en la cara.
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