martes, 27 de diciembre de 2016

¿Pesadilla o realidad?

Marina corrió tras tu padre y su hermano hacía la casa. Entraron en una de las habitaciones que había en la planta baja y ahí estaba Eva. Junto a una escalera, enganchada desde el cuello con una cuerda a una de las vigas del cuarto.
La imagen era aterradora.
La jóven no era consciente de lo que tenía ante sus ojos.Entre los 3 bajaron a Eva y la dejaron sobre el suelo, después Marina marcó el 112 y avisó de lo que acababa de suceder con una voz muy temblorosa, casi no era capaz de articular palabra. Tomó el pulso de su madre, no sintió nada, intentó reanimarla realizando la RCP (que había aprendido cuando empezó de voluntaria en Protección Civil), era inútil, se dió cuenta en pocos minutos que quizá ya era demasiado tarde. Su padre insistía en que siguiera con la reanimación pero Marina ya no podía...asi que él, continuó intentándolo desesperado, esperando alguna señal de vida, algún suspiro, algo de pulso, cualquier cosa que hiciese desaparecer aquella tragedia que estaban presenciando y les hiciese despertar de eso que parecía una pesadilla.

Todo fue en vano. Su hermano avisó a su tía Teresa, también apareció su abuelo paterno (que vivía en la misma calle de ellos). En pocos minutos no tardó en llegar un municipal que justamente pasaba muy cerca de la vivienda y alguien le dió el aviso. Un largo tiempo después, llegaron médicos e incluso guardia civil.
Mientras tanto, sacaron a Marina y a su familia de aquella escena tan terrible e intentaron calmarlos de alguna manera. Marina sufrió un ataque de ansiedad, estuvo sentada un rato en la escalera de su casa, no podía derramar ni una sóla lágrima, aún estaba asimilando toda aquella situación.
Junto a ella había varias vecinas que enseguida se enteraron de lo sucedido. Una de ellas estuvo abrazándola durante mucho tiempo. Después salió a la cochera y allí estaba su padre, sentado solo en el suelo y destrozado. Corrió a él y lo abrazó, su padre le dijo: -Ni se te ocurra pensar lo que creo que estás pensando-. Marina sabía perfectamente a qué se refería pero en esos instantes tenía la mente totalmente nublada, era como si no hubiese pensamientos de ningún tipo, solo pensaba en lo que había sucedido como si aún fuese esa horrible pesadilla.

Marina estaba tan nerviosa que tuvieron que inyectarle algún calmante. Llamaron a ella y a Rubén y les pusieron la inyección. Después de ésto, los médicos hablaron con ellos y les confirmaron la noticia.
Su madre Eva, había fallecido.

Una psicóloga acompañó a Marina hasta su habitación para hablar con ella, en esa conversación salió la historia con Samuel pero la psicóloga le pidió que por favor, no pensase ahora en eso. Al marcharse, la hija de aquella prima que Eva llamó la pasada noche por teléfono, se quedó con ella. Su prima le ayudó a buscar una ropa adecuada para cambiarse y ayudarla, estaba temblorosa y no sabía ni qué hacer...
Recordó a Samuel y lo llamó para contarle lo sucedido, él no cogía el teléfono después de 2 o 3 llamadas y Marina se ponía aún más nerviosa, no pararaba de gritar, su prima lejana le quitó el teléfono y le explicó a Samuel lo nerviosa que estaba Marina, y lo que había pasado.

Una de las primas de Marina la sacó de allí y la llevó hasta el tanatorio. Cuando salía había una ambulancia y varios agentes en la puerta.
Todo transcurría tan deprisa que era imposible asimilar cada segundo de ese día.

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