Sin darse cuenta Marina estaba siendo victima de una dependencia emocional hacia su padre.
Un tiempo después cansada de buscar trabajo y no encontrar nada, decidió estudiar cocina durante 2 años. Al principio se hizo muy amiga de una compañera pero poco a poco se fueron alejando. Fue una gran época. A pesar de no tener claro si se dedicaría a ello cuando saliese de la escuela, ponía mucho interés en aprender y disfrutaba. Pero también hubo algunos momentos dificiles.
Había que formar los grupos que durante todo un año realizarían la parte práctica como un equipo en la cocina. Únicamente consistía en atender las explicaciones del profesor y realizar varias recetas, cada día uno ejercería de jefe de cocina dando instrucciones a los demás compañeros sobre que hacer, otorgando a cada uno su función.
En el momento de organizarse para determinar los equipos, Marina y la chica con la que se había distanciado, se encontraron con que estaban solas. Los grupos tenían que ser de 5 o 6 personas y sus compañeros ya se habían organizado entre ellos. Marina se sintió frustrada. No entendía porqué le habían dado de lado, se llevaba bien con casi todas sus compañeras, no pudo sostener esa rabia y se echó a llorar.
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