Marina y sus compañeras empezaron a cansarse de que las prácticas en realidad se hubieran convertido en "ayudar a Rosario a abrir su restaurante". Les entregaron en la escuela de cocina una ficha con las funciones que debían aprender y desempeñar en las horas de prácticas, de las cuáles aún no habían desempeñado ninguna.
Limpiaban el local, colocaban muebles, iban a comprar material... Al cabo de un mes y medio, comenzaron a cocinar (aún sin el restaurante abierto) con ayuda de una compañera con la que aprendían juntas cada una aportando lo que sabía. Rosario no sabía nada de hostelería y constantemente se sentía "estafada" porque Marina y sus comapñeras no cumplían sus expectativas. Al fin y al cabo ninguna tenía experiencia y era difícil realizar algunas cosas sin ayuda de alguien que supiese perfectamente lo que hacía y cómo hacerlo. Además Rosario les pedía ir al restaurante algunos días de Semana Santa que no estaban reflejados en el calendario de la escuela. Marina se negó a ir esos días y fue perdiendo la confianza en Rosario.
Marina y sus compañeras empezaban a sentirse incómodas allí y la actitud de Rosario cada vez les gustaba menos. Marina observó como llamaba "tontita" a una de sus compañeras que empezaba como camarera por primera vez en su vida cada vez que hacía algo mal.
La mayoria de los días se quedaban si género para hacer las pruebas de los menús y tenían que ir al supermercado para traerlo.
Marina quería suspender las prácticas y hablar con sus profesoras para contarles lo que estaba pasando. Su compañera de cocina la apoyaba y decidió ir con ella.
Cuando Marina le contó a su familia la situación, su padre se enfadó muchísimo y llamó a Rosario por teléfono... Marina se negó varias veces, pero finalmente accedió.
Escuchó como su padre discutía con esa mujer defendiendo así a Marina. Incluso después llamó a su tutora para pedirle explicaciones de porqué estaban permitiendo que su hija hiciese las prácticas en un restaurante que aún no había abierto después de casi dos meses.
Marina y su compañera quedaron para hablar con las profesoras y con Rosario para ver si podrían llegar a alguna conclusión. Antes de entrar a una sala para la reunión, Marina y su compañera pidieron hablar a solas con su tutora, ésta le dijo que eso no sería posible asi que, tuvieron que reunirse tal y como estaba previsto con Rosario y la profesora de Técnicas culinarias.
Al entrar a la sala y ver a Rosario, Marina sintió como si alguien le hubiera tapado la boca para que no pudiera exponer su punto de vista sobre la situación. Estaba roja, con la cabeza baja y no fue capaz de hablar ni una sóla palabra mientras Rosario estaba enfurecida por la conversación que había tenido con Pedro pidiéndole explicaciones a Marina de porqué con la edad que tenía, había consentido que su padre diese la cara por ella como si fuese una niña pequeña. Marina se limitó a contestar:
-Lo hizo por defenderme, no le parece bien todo esto-
La jóven se sentía avergonzada, sus profesoras le preguntaban porque no hablaba y decía lo que pensaba, pero ella estaba bloqueada. Su compañera, la que estaba de su lado, comenzó a decir que ella no tenía ningún problema con las prácticas y quería seguir con Rosario en el restaurante. Marina se quedó atónita al escuharla, llevaban semanas molestas con varias situaciones y su compañera no parecía menos. Aún así, no le dijo nada.
Rosario salió de allí ofreciéndole una nueva oportunidad de empezar desde cero y poner cada una un poco de su parte y Marina y su compañera, se quedaron hablando con las profesoras. Su compañera empezó a decir lo que pensaba y Marina por fin, pudo decir también algunas cosas. Su tutora solo le dió dos opciones, o acaba sus prácticas o tendría que pagar en septiembre de nuevo su matrícula.
Finalmente, optó por terminar las prácticas con Rosario.
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