Vanesa habló con Marina para decirle si quería cambiar de grupo en la cocina. La profesora pensó que Marina podía dar más de ella, le dijo que había observado sus ganas de aprender e interés en clase y creía que su actual grupo no la beneficiaba en nada. Marina lo pensó un poco agradecida por las palabras de Vanesa y acabó cambiándose de grupo.
Las anteriores compañeras de Marina se molestaron y algunas ya no la trataban igual. Marina estaba contenta con su nuevo grupo, pero en muchos momentos parecía comportarse como si fuera la "Madre" de todas ellas. Se iban al patio y dejaban las cosas a medias, todo se lo preguntaban a ella como si siempre tuviese ese cargo de "jefa" que a veces les sugerian las profesoras que debían de tener y eso a Marina la ponía muy nerviosa. Pensó que en lugar de destacar de ella lo bueno que era lo que su profesora pretendía, tenía que poner orden en el grupo. Aún así, hubo momentos inolvidables con el grupo, como cuando ganaron un concurso de paellas en el que a algunos pareció molestarse porque les veían incapaces de haber conseguido tal cosa. Marina se sentía en el grupo de la "gente débil", la gente a la que le costaba más trabajo sacar una buena nota...(Y no es porque ella sacase malas notas) ella era la mayor de todas las compañeras pero a veces se sentía la más pequeñita. De modo que el año siguiente, comenzó en el grupo de las Mamis (como ya hemos mencionado anteriormente).
Marina se sentía agradecida con Vanesa, a pesar de no haber conseguido el propósito de dar más de ella misma. Incluso le tenía un gran aprecio y ésto le hacía sentir mucha vergüenza hacía ella, cuando hablaban se sentía insegura y se enfadaba consigo misma por sentirse así, siempre se ponía roja.
Uno de los mejores recuerdos de Marina en el curso, fue cuando fueron a Madrid a un evento de un Champagne muy caro. Ella y otras 3 chicas estuvieron ayudando a 3 de los mejores chefs del mundo y su equipo a preparar los platos para el servicio y montar platos. Marina jamás imaginó vivir una experiencia así. Recuerda el momento de decirselo a su padre...Fue una grata sorpresa que él le dejase ir. Ella no tenía solvencia económica para pagarse allí las comidas y el viaje.
Cada ayudante del Chef eligió a una de las chicas para que le ayudase durante el servicio. A Marina la escogió uno de los considerados la mano derecha del Chef. Estaba nerviosísima, quería que todo saliese perfecto. La jóven se autoexigía mucho y no quería defraudar a una persona tan importante.
Javier le explicó lo que harían y le pidió que cociese un montón de verduras que Marina no había visto jamás. Él le indicó claramente el tiempo de cocción de cada verdura y como tendría que refrescarlas y colocarlas después. Marina realizó el trabajo minuciosamente y muy concentrada, era una cosa sencilla, pero ella sabía que no permitirían ningún error.
Al cabo de un rato, Javier le echó un vistazo al trabajo que Marina estaba realizando dándole el aprobado y animándola a seguir así. Le pidió al mismo tiempo si podría vigilar unas setas que tenía en una sartén muy cerca de dónde ella cocinaba sus verduras.
La cocina estaba abarrotada, había cocineros por todas partes.Marina siguió tan concentrada en lo suyo que ni se percató de que las setas que le habían mandado vigilar se estaban quemando. Cuando Javier llegó y las vió ya era demasiado tarde, estaban totalmente calcinadas.
Javier pegó una voz y dijo un taco. Estaba bastante enfadado. Marina se quedó en shock y no fue capaz de articular ni una sola palabra. Sintió vergüenza, rabia. Javier no le regañó a pesar de todo. Simplemente volvió a colocar las más setas en la sartén y con tono amable le dijo: -Cariño, ¿Puedes darle unas vueltas a las setas de vez en cuando?- Marina que aún estaba intentando pasar aquel mal momento le contestó: -Si,claro-.
Se sentía mal, no había sido capaz de pedirle disculpas a aquel cocinero. No fue capaz, estaba totalmente bloqueada y constantemente pensaba en lo que había ocurrido. Hubo un momento en el que Javier le regaló su delantal a Marina y ella estuvo a punto de pedirle disculpas, pero nada, era como si tuviese una mordaza en la boca y no pudiera pronunciar ni una sola palabra.
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