Ya sólo le quedaba un mes y poco para terminar y pensó que no merecía la pena empezar de nuevo. Al abrir el local las cosas no cambiaron. Rosario quería que además de estar en la cocina, las chicas ejercieran de camareras. Marina y sus compañeras no tenían ni idea de cómo hechar una cerveza o poner un vino. Ella se negó rotundamente a ello, tenía miedo de fracasar, al fin y al cabo nunca se había puesto detrás de una barra y tampoco tenía interés por saber qué se sentía. Ella se repetía a sí misma una y otra vez: -Estoy aquí para aprender a cocinar en un restaurante - pero jamás le transmitió lo que pensaba. Seguían quedándose sin ingredientes incluso en el momento del servicio, la cocina era un verdadero caos. Cada una ponía de su parte todo lo que podía pero no tenían a nadie con experiencia que les guiase un poco. En el servicio, Rosario se sentaba en una silla a veces y observaba el espectáculo. Ésto ponía muy nerviosas a las chicas.
Finalmente Marina obedeció la propuesta de Rosario de realizar un servicio. La jóven sentía pánico, tan sólo el hecho de salir fuera de la cocina y ver que estaba todo lleno de gente le aterraba.
Hizo todo lo que pudo por ponerle interés y ganas, pero aún así estaba muerta de miedo... No fue capaz de echar ni una sóla cerveza bien, y aún se frustraba más por tener que pedirle a un compañero que la sirviera por ella. Rosario estuvo todo ese tiempo pendiente de ella y de cada movimiento.
Cuando hubo menos gente y Marina se empezaba a sentir algo más relajada, Rosario se acercó a ella y le dijo riéndose: - Ni tu misma te lo crees lo que estás haciendo-
Marina le contestó muy seria: -Pues no-.
Deseaba y ansiaba el día en el que saldría por la puerta de ese restaurante para no volver jamás. Aquella mujer no le gustaba y ya cada día iba con menos ganas a las prácticas.
Días antes su compañera le comentó que había hablado con Rosario y que ésta le había dicho: - Marina tiene esa actitud aquí porque tiene algún problema relacionado con lo que le pasó a su madre-
La jóven se enfadó mucho... ¿Quién era ella para juzgarla así? Recordó el momento en que aquel fontanero le dijo que tendría problemas para encontrar trabajo, recordó cuando su madre le decía constantemente que no valdría para trabajar porque era muy gansa y muy vaga y realmente aquel momento creyó que quizá todos ellos llevasen razón. Sintió una tristeza tremenda y pese a su enfado, no hizo ningún intento para pedirle alguna explicación a Rosario sobre aquello que supuestamente había dicho.
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